La vida es un videojuego

Reseña | Ghost of Yōtei — El viaje que te define

Han pasado 5 años desde que la desarrolladora Sucker Punch Productions nos llevó a vivir una epopeya samurái con Ghost of Tsushima. Ambientado en el Japón feudal temprano del período Kamakura, presentaba un mundo abierto lleno de belleza con una gran dirección de arte, combate fluido, una narrativa profunda y un diseño sonoro sobresaliente.

Ahora, el estudio regresa con Ghost of Yōtei, una secuela espiritual que no busca repetir la fórmula, sino reinterpretarla desde una nueva mirada, más oscura, más emocional y cargada de misticismo.

Existe un dicho casi universal que afirma que «las segundas partes nunca fueron buenas», pero aquí no aplica. Ghost of Yōtei no lleva un número en el título, ni comparte protagonista o época; y, sin embargo, hereda el alma de Tsushima para transformarla en algo completamente distinto.

Después de más de treinta horas de aventura, en La Vida es un Videojuego, te comparto lo que encontré en este viaje entre los paisajes más hermosos, la venganza a flor de piel y los fantasmas que habitan la región de Ezo.

La belleza de Ezo

Desde su anuncio, sabíamos que Ghost of Yōtei no tendría al mismo protagonista, pero en los avances que se mostraron había algo en su estilo que me hacía pensar que sería demasiado continuista. Y claro, eso hace que uno suponga muchas cosas: que será una copia, que no ofrecerá nada nuevo o que simplemente buscará repetir la fórmula tal y como les funcionó.

Afortunadamente, nada de eso pasó. Desde los primeros minutos en la región de Ezo, al pie del monte Yōtei, sabes que algo es distinto. El juego se siente más fluido, con escenarios más amplios y, sobre todo, con una belleza visual impresionante, es una experiencia que se siente familiar, pero al mismo tiempo es inédita.

Puedo asegurarte que no hay un solo momento en el que no te detengas a contemplar los detalles del mundo que Sucker Punch ha construido. En cada rincón se respira arte; Ghost of Yōtei es una muestra clara de que los videojuegos pueden ser considerados una forma de expresión artística. Incluso en la secuencia de créditos finales, el juego sigue mostrando esa esencia estética que lo distingue.

En lo técnico, Ghost of Yōtei es sólido: su modo Calidad ofrece una imagen espectacular y un rendimiento estable a 30 cuadros por segundo; el modo Rendimiento baja un poco la resolución, pero todo es tan fluido a 60 cuadros y mi PS5 estándar corrió como el viento en el campo abierto; y si prefieres la iluminación más realista, el modo con trazado de rayos también luce muy bien, aunque regresa a los 30 cuadros. Personalmente, me quedo con el modo Rendimiento: se siente natural, ágil y muy bien optimizado.

Y si hablamos del apartado visual, no puedo dejar de mencionar sus modos cinematográficos. Desde su predecesor, la serie tiene un lenguaje cinematográfico que se nota desde el primer fotograma: la dirección de arte es impecable y los distintos encuadres en las cinemáticas, por ejemplo: los encuadres holandeses en primer plano al inicio de los combates son una delicia para quienes amamos el cine. Entre los modos cinematográficos disponibles está el clásico Kurosawa —que ya se había utilizado en el juego anterior—, un tributo al maestro Akira Kurosawa, que presenta el juego en blanco y negro de alto contraste, con grano grueso y un sonido que, aunque no es mono como en sus películas, realza detalles sutiles como el viento, los pasos y el choque de espadas. También están el modo Takashi Miike, con más efectos de sangre y barro; y el modo Shinichirō Watanabe, que añade música lo-fi en algunas secciones del menú para un toque más relajado.

Cada uno ofrece una experiencia diferente, pero confieso que el modo Kurosawa sigue siendo mi favorito en especial con el uso de audífonos, aunque la ausencia de color sí eleva la dificultad de manera considerable.

La venganza es un plato que se debe comer frio

Ghost of Yōtei centra su historia en la venganza de Atsu —recordemos que en ese tiempo no había psicólogos para tratar los traumas—, quien, tras sobrevivir al asesinato de su familia, regresa años después para ajustar cuentas con los responsables. Su travesía recuerda inevitablemente a Kill Bill y a otras películas western o de samuráis, pues, al igual que en esos largometrajes, el objetivo es vengarse de los involucrados en la masacre de su familia, consumiendo a Atsu al grado de transformarla —para los habitantes de la isla— en una onryō, un espíritu que no puede descansar por culpa del rencor y la injusticia.

Los llamados Seis de Yōtei —la Serpiente, el Oni, el Kitsune, la Araña, el Dragón y su líder, Lord Saitō— son los culpables de aquella tragedia, y Atsu los irá cazando uno a uno. Desde el inicio de la aventura sabemos quiénes son y cuál es nuestro objetivo, pero lo que realmente importa no es el objetivo final, sino el camino: cómo Atsu crece, se fortalece y reflexiona con cada paso. Su viaje es un recordatorio de que la vida está hecha de decisiones y de las consecuencias que inevitablemente traen consigo. Además, existe cierta libertad al permitirte elegir el orden en que enfrentas a cada enemigo, lo que aporta variedad y hace que cada jugador experimente la historia de una manera ligeramente distinta.

Por supuesto, Atsu no está sola. Cuenta con el apoyo de La Manada, un grupo de NPC’s incluyendo a un lobo y un pájaro dorado, que se unen a su causa y que la ayudan a mejorar armas, armaduras, descubrir mapas e incluso hallar secretos en el extenso mundo abierto. Estos acompañantes los podrás encontrar en los distintos pueblos o puedes llamarlos a tus campamentos, ellos no solo aportan apoyo funcional, sino también emocional, ayudando a dar más cuerpo a la narrativa.

La historia principal es muy intensa y se va revelando poco a poco, mezclando los sucesos del juego con flashbacks, que no solo explican su pasado, sino que construyen un arco argumental sólido tanto para Atsu, como para varios personajes secundarios. Hablando de narrativa del juego, en los pueblos encontrarás tablones de recompensas donde puedes aceptar encargos para eliminar enemigos —a veces incluso con tu propio nombre en la lista—. Lo interesante, es que estas misiones no se sienten como simples tareas para conseguir dinero o logros, sino como pequeñas historias con peso propio, que enriquecen el mundo y hacen que cada encargo tenga un sentido narrativo y quieras conocer la historia de los muchos encargos que tendrás de este tipo.

El arte de dominar todas las armas

De todos los aciertos que tiene Ghost of Yōtei, el combate es, sin duda, uno de los más destacados. Conforme avanzas en el juego, Atsu obtiene nuevas armas que complementan su katana, haciendo que cada enfrentamiento se sienta fresco, variado y, en muchas ocasiones, desafiante.

La variedad de herramientas disponibles no está ahí solo para presumir arsenal o desbloquear logros: realmente aportan dinamismo a cada pelea. Deberás adaptarte constantemente al tipo de enemigo, pues en más de una ocasión te enfrentarás a grupos de cinco o más rivales al mismo tiempo, obligándote a alternar entre armas dentro del mismo combate, que son más efectivas para contrarrestar sus diferentes estilos y sobrevivir.

Entre las armas cuerpo a cuerpo encontrarás la katana, la doble katana, la kusarigama y otras; mientras que para ataques a distancia podrás usar arcos, tanegashima o incluso pistolas. También hay opciones de armas de acceso rápido como kunai, metsubushi o bombas de humo, que añaden estrategia a los combates más intensos y que son muy efectivas contra numerosos enemigos. Además, cada vez que obtienes un nuevo tipo de arma, recibes un breve entrenamiento que no solo te enseña a dominarla, sino que también refuerza la narrativa del juego y el crecimiento personal de la protagonista, mostrando cómo perfeccionar su técnica es también parte de su evolución personal.

El árbol de habilidades permite desarrollar las capacidades de Atsu, equilibrando la curva de dificultad sin volverla injusta. A medida que progresas, tanto tú como tus enemigos se vuelven más poderosos, manteniendo la tensión y el desafío constante en cada combate. Además, tienes la opción de seleccionar entre cinco niveles de dificultad que se adapta a todo tipo de jugador y un modo adicional personalizable, una opción que siempre se agradece para ajustar la experiencia a tu propio estilo de juego.

El eco del shimasen

La música tiene un papel fundamental en Ghost of Yōtei. Desde el inicio de la historia, Atsu lleva consigo su shamisen, un instrumento tradicional japonés de tres cuerdas, que tiene un peso narrativo y que puedes tocar en diferentes momentos del juego: al acampar o simplemente mientras exploras. Este detalle refuerza la música diegética, aquella que forma parte del mundo del juego y que los personajes pueden escuchar, dándole un toque artístico de humanidad y calma a una historia marcada por la venganza.

Por otro lado, la banda sonora no diegética —compuesta por Wataru Hokoyama, acreditado como Toma Otowa— se encarga de envolver cada escena con una atmósfera profundamente oriental. Sus piezas logran capturar el espíritu del Japón feudal, mezclando tradición, tensión y emotividad para elevar la experiencia a otro nivel. Es una música que no solo acompaña, sino que da vida y sentido al viaje de Atsu.

Cada golpe, cada paso, cada latido

El DualSense complementa la experiencia de Ghost of Yōtei de una forma sobresaliente. Desde los sonidos que se reproducen en el altavoz del control —como el choque de las katanas durante el combate—, hasta los gatillos adaptativos, que ofrecen resistencia al tensar el arco, todo está pensado para aumentar la inmersión.

La vibración háptica también destaca, reproduciendo de forma precisa las sensaciones de cada momento: los pasos de los personajes, los impactos en batalla, el uso del catalejo en los puntos de interés e incluso los latidos del corazón en escenas clave. A esto se suman los cambios de color en luz de estado del control, que varían según la situación del juego con colores que no había visto, sé que es un detalle mínimo, pero creo que aporta aún más vida a la experiencia. Todos estos elementos convierten al DualSense en una herramienta perfecta para recorrer la isla y sentir cada instante del viaje de Atsu.

La isla que no descansa

Otro de los grandes aciertos de Ghost of Yōtei es la enorme variedad de actividades disponibles. Se nota que los desarrolladores apostaron por ofrecer un mundo rico y dinámico, aplicando lo mejor de las tendencias actuales de los juegos de mundo abierto y acertando prácticamente en todo.

Los viajes rápidos son un gran ejemplo de ello. Si bien Marvel’s Spider-Man 2ya había dejado la vara muy alta con esta mecánica, Ghost of Yōtei logra superarla: aquí los viajes son realmente instantáneos. Solo necesitas haber visitado la zona al menos una vez y al seleccionarla en tu mapa, en cuestión de un segundo estás ahí, cumpliendo — ¡por fin! — una de las promesas más esperadas de esta generación.

Otro punto que destacar es la ausencia casi total de pantallas de carga. Una vez que inicias tu partida, el flujo del juego es continuo, lo que mantiene la inmersión y evita las interrupciones de las tediosas pantallas de carga.

El mundo abierto de la isla es amplio, variado y lleno de vida. Encontrarás animales, viajeros, emboscadas, aldeas por liberar o paisajes que van desde arrozales y bosques, hasta playas, montañas nevadas y lagos cristalinos, con cambios notables entre el día y la noche.

Y si todo esto no fuera suficiente, el juego está repleto de actividades secundarias: aguas termales, santuarios, guaridas de lobos y zonas sumi-e, que te ayudarán a mejorar varios aspectos y habilidades de Atsu. También encontrarás un minijuego llamado Zeni Hajiki con el que podrás ganar dinero y amuletos con diferentes funciones benéficas para Atsu, pueblos que liberar del yugo de Lord Saitō, armaduras y katanas secretas e incluso si buscas muy bien dentro de la isla, podrás encontrar una referencia a Ghost of Tsushima, que de alguna forma le da un cierre a esa historia.

No importa cuánto avances en la historia principal, siempre hay algo que te invita a desviarte y perderte en su basto mundo.

La leyenda de la Onryō

Ghost of Yōtei es, sin duda, una de las mejores secuelas que he jugado. Todo es más grande, hay más cosas y lo mejor es que funciona —y lo hace de forma sobresaliente— logrando que, pese a la clara continuidad con su antecesor, la experiencia se sienta completamente nueva, como si exploraras un concepto que nunca habías probado.

Te recomiendo también jugarlo con los diálogos en japonés; esa elección le da una inmersión especial y te hace sentir realmente dentro de la isla. Aun así, debo decir que las actuaciones de voz en español latinoamericano están a un nivel muy alto y también son totalmente disfrutables.

Hay muchos detalles que me faltó mencionar a propósito, los cuales te dejo a ti descubrirlos para no arruinarte las continuas sorpresas que ofrece Ghost of Yōtei. Por todo lo descrito a lo largo de esta reseña, el buen Pixo le otorga un 9.5, recomendándote recorrer Ghost of Yōtei a tu propio ritmo: disfruta cada paisaje, cada misión —ya sea de caza recompensa, secundaria o principal— y, tanto si decides completarlo al 100% como si solo te enfocas en la historia, no dejes pasar este juego, que sin duda es uno de los mejores de este año.

¿Ya lo jugaste? ¿Cuál arma es tu favorita? ¿Qué fue lo que más te gustó del juego? Déjame tus respuestas aquí abajo en los comentarios o en Facebook, Twitter (X)Instagram y Bluesky. No olvides seguirnos en nuestro canal de WhatsApp.

Joselo Calderón te dice, Somos accidentes, esperando a suceder.

Salir de la versión móvil