La vida es un videojuego

Deliver At All Costs, una caótica propuesta de mundo abierto

En esta época resulta extraño ver nuevas entregas de un publisher con la historia de Konami, quienes, suelen ahora usar el brazo poderoso de la nostalgia para sacar remakes, remastered y títulos cuyo éxito está asegurado por pertenecer a sagas clásicas, amadas por los fanáticos de los videojuegos. Con esto encima, resulta gratificante tener la posibilidad de embarcarse en una aventura llena de destrucción, de la mano de Far Out Games, para PlayStation 5, Windows y Xbox Series X|S. Sin más preámbulos, La Vida es un Videojuego te trae las primeras impresiones de Deliver At All Costs.

La posguerra y la rockabilia 

Como es costumbre, me detendré en primer lugar en el aspecto visual y sonoro del título, y es precisamente el apartado “más fuerte” (entre comillas) de este curioso título. Esta aventura ha decidido transportarnos a los Estados Unidos de 1959, con toda la carga histórica que esto conlleva. Aquí veremos a los hijos de la Segunda Guerra Mundial como protagonistas, tratando de hacerse un lugar en un mundo dividido por la Guerra Fría y la paranoia en torno a las bombas atómicas y a los comunistas.

Aquí controlamos a Winston, un personaje enigmático que trata de huir de su turbulento pasado, ofreciendo sus habilidades a una empresa de mensajería, que podría competir con las de mi propio país (cuando se trata de contratar conductores que poco o nada respetan la vida al volante). En esa locura podremos adentrarnos en tres escenarios principales, la isla de Saint Monique, la ciudad semirrural de Shellington Falls y la metrópolis floreciente de New Reed. Todas coinciden con esta estética de los años 50, en donde la rebeldía estaba ad portas de surgir contra el espíritu de honor y rectitud de quienes pelearon en la Segunda Guerra. 

Lo mismo sucede con la música, la cual, si bien suele cambiar un poco entre cada escenario, destaca principalmente a través de sonidos llenos de Rock and Roll, aunque, el uso de Big Bands o country tampoco se oculta mientras asumimos el volante del carro de envíos de Entregas Ya. Por ende, el conjunto visual y sonoro de Deliver At All Costs, incluyendo la forma de ser de sus personajes, consiguen transportarnos a esta época de transformación.

Un mundo abierto…

Deliver At All Costs es un juego de mundo abierto en el cual debemos hacer entregas a través de diferentes escenarios, siendo testigos de las situaciones más variopintas y transportando todo tipo de objetos y personas. Desde fuegos artificiales en plena explosión, hasta ufólogos a través de maizales para tomarle fotos a platillos voladores.

La perspectiva del mismo se da de forma isométrica, por lo que conducir, siguiendo el consejo del juego en cuanto a estilo de manejo, hace que sea mucho más caótico y divertido transportar todo, ya que confundirás la derecha con la izquierda en diferentes momentos. Además, casi cualquier estructura del juego podrá ser derribada por las embestidas de nuestro coche, haciendo caer muros, árboles y hasta edificios con nuestro paso vertiginoso por todos los escenarios, porque recuerda, debemos entregar a toda costa. Esta situación hace que las primeras horas del juego transcurran con bastante risa y jovialidad, pues resulta bastante divertido ver como la ciudad se desploma a nuestras ruedas, con cada arranque y estrellada

Sumado a esto, podemos recolectar dinero oculto en cajas amarillas que pueden romperse a pie o en nuestro vehículo predilecto. A su vez, mucho más escondidos, habrá cofres con partes esenciales para fabricar herramientas, las cuales vas a instalar en tu vehículo de envíos. Algunas de ellas se adquieren de forma natural al avanzar por la historia principal y cuya utilidad destaca en misiones específicas. No obstante, hay otras que no aportan mucho a la aventura, como mover las puertas y el capó de nuestro automóvil, un claxon que explota cristales, o bolsas de aire, sabiendo que ningún estrellón nos va a despedir por los aires como sucedía con Niko Bellic en GTA IV. Solo se salvan las púas en los rines de nuestro auto, ya que estas pinchan y dañan cualquier vehículo que se nos acerque por el costado.

… Demasiado abierto

Por otro lado, después de unas cuantas horas, Deliver At All Costs se empieza a volver extremadamente repetitivo; ir del punto A al B esquivando obstáculos y destruyendo media ciudad a la par. Esto sucede porque precisamente no hay una regla o consecuencia más allá de esta acción. Como cuando usabas cheats en algún juego, al principio es divertido, pero al poco tiempo, pierde el encanto.

Las ciudades se sienten demasiado vacías, no porque le falten coches y peatones, sino porque no hay una consecuencia directa sobre nuestros actos; nadie muere al pasar el auto a máxima velocidad sobre ellos, la policía nunca apareció en mi partida (a pesar de que la amenaza de esta sí es mencionada en los tutoriales), los edificios caen, pero sus escombros se disipan en segundos, no hay mayor recompensa o castigo por desviarte del camino. Esto en conjunto, si bien otorga libertad al jugador, lo convierte en un dios que se aburre de sus actos rápidamente.

Además, sucede lo que les pasa a muchos juegos cuya parte visual se centra en la destrucción de cosas a su alrededor: que se ven errores visuales en las físicas frecuentemente, con objetos que obvian la gravedad ante el menor estrés, peatones atorados entre paredes y carros o nuestro vehículo atascado en cualquier turupe, tan común que el título tiene su propia función para sacarte de aprietos en esta situación.

Se logra la entrega, pero con el producto algo dañado

Deliver At All Costs está lleno de altibajos, con un apartado visual que sigue siendo entrañable, personajes que en medio de su forzada seriedad, consiguen sacarnos risas. Porque el juego es precisamente bueno en eso, en reírse de sí mismo, con una historia que no se siente personal, ni atrapante, pero que sirve para hilar el montón de situaciones irrisorias que suceden a nuestro alrededor; que trata de satirizar un poco la estética y el carácter de sus protagonistas, mientras los pone en situaciones que solo podrían suceder en la ficción.

Deliver At All Costs cumple raspando: me ha sacado risas, me ha divertido, pero me desconecta rápidamente. Un título con potencial, pero que se desperdicia por el mismo libertinaje que propone, en donde el caos y la destrucción, escuetas, borran lo que podría haber sido una nueva propuesta refrescante en esta industria tan abarrotada de videojuegos de mundo abierto.

Hasta aquí la reseña, antes de irte a hacer entregas, respóndeme, ¿ya tuviste la posibilidad de probar este título?, ¿qué otro juego recuerdas con esta estética?, ¿recibiste bien tu paquete? Déjame tus respuestas aquí abajo en los comentarios, tampoco te olvides de seguirnos en todas nuestras redes sociales, Facebook, Twitter (X), Instagram, Bluesky y WhatsApp.

Calachoowie te dice, see you space cowboy…  

Salir de la versión móvil