La vida es un videojuego

Death Stranding 2: On the Beach — la expansión global de la red quiral

“Incluso un viaje de mil millas comienza con un solo paso.”

Lao Tsé, Tao Te Ching

Hideo Kojima regresa con una nueva entrega de su ambicioso proyecto fuera de Konami: Death Stranding 2. Han pasado casi diez años desde que Kojima abandonó Konami para reactivar su estudio, Kojima Productions, en colaboración con Sony Computer Entertainment. En diciembre de 2015 comenzó la travesía de crear un proyecto desde cero, que finalmente se materializó en 2019 con el lanzamiento del primer Death Stranding, título que hasta la fecha ha vendido más de 20 millones de copias.

Este juego fue contemplativo, alucinante, onírico, innovador, místico, extraño y, sobre todo, polémico, pues recibió críticas por ser catalogado como un “simulador de caminar”. Sin embargo, su éxito fue innegable, y Kojima no se quedó satisfecho con ello. Ahora, habiendo demostrado todo lo que podía lograr, presenta esta segunda parte que, al estilo Hollywood, ofrece un mundo más grande, con más horas de juego, mayor libertad creativa, nuevos personajes, más paquetes que entregar y más combate, llevando al extremo la esencia única de Kojima.

En La vida es un videojuego tuvimos la oportunidad de jugar Death Stranding 2: On the Beach para PS5 estándar durante más de 40 horas. Aquí comienza esta reseña, que al igual que el juego, va y viene entre temas, conexiones y fragmentos. Disfrútala con calma, sin prisas porque como el juego, se disfruta más cuando fluyes con su ritmo.

Más que un simulador

La historia de Death Stranding 2 es sumamente compleja y fascinante. Si jugaste la primera entrega, estarás familiarizado con su vasto universo; aquí la novedad está en descubrir nuevos personajes y disfrutar cómo la narrativa se desvela en fragmentos pequeños y sutiles. Conforme avanzas, la historia principal y las tramas de los coprotagonistas se van revelando hasta atraparte por completo. Es tan envolvente que incluso cuando no estás jugando —en el trabajo, en el supermercado o haciendo fila para comprar las tortillas— no podrás evitar pensar en qué sucederá y cómo terminarán las cosas para Sam y sus amigos.

En cuanto a la forma de presentar la historia, parece que los desarrolladores tomaron en cuenta algunas críticas del primer juego, en las que se mencionaba que solo muy avanzado el juego, comenzaba a entenderse mejor la trama. En Death Stranding 2 esto cambia: aunque la narrativa sigue siendo fragmentada, el contenido es mucho más denso y significativo. A medida que conectas estaciones a la red quiral, se amplía tu comprensión y conexión con la historia.

Continúas en la piel de Sam Bridges, interpretado magistralmente por Norman Reedus, quien junto a sus compañeros emprende un nuevo viaje para salvar a la humanidad de la extinción. Reencuentras viejos aliados y haces nuevos amigos mientras conectas diferentes regiones del mundo y desvelas misterios inéditos.

Como mencioné antes, el primer Death Stranding fue polémico, principalmente porque muchos lo catalogaron como un “simulador de caminar” o “de paquetería”. Si lo ves de ese modo, en parte es cierto: este juego no es para todos, puede resultar tedioso y hasta aburrir rápidamente si no tienes paciencia para disfrutar de cada trayecto, ya sea a pie o en los distintos vehículos que están disponibles desde etapas muy tempranas del juego. El objetivo principal casi siempre es transportar un paquete del punto A al B. Sin embargo, si te conectas con el ritmo que propone Death Stranding 2, descubrirás que va más allá de un simple simulador de caminar o de paquetería o hasta un simple shooter: te involucra emocionalmente, mostrando la importancia que tiene Sam en su misión para salvar al mundo de la extinción poniendo su vida en riesgo. Cada entrega es un acto de esperanza para las personas que esperan conectarse; un recordatorio de que la comunidad es más fuerte que el individuo y que juntos pueden llegar más lejos.

Si jugaste el primer título, notarás que esta segunda parte es continuista, lo cual tiene sus pros y contras. Por un lado, fue muy natural y satisfactorio reencontrarme con la esencia original en minutos de forma natural y fluida. Por otro, al principio puede parecer que estás jugando una expansión o DLC del primer juego, pero afortunadamente, conforme avanzas, reconoces una evolución importante en varios aspectos.

Una nueva misión, un nuevo mundo

Los eventos de Death Stranding 2 ocurren once meses después de que se lograra la conexión de la Unión de Ciudades Americanas (UCA), antigua Estados Unidos, durante el primer juego. Sam Porter, el protagonista, vive en relativa paz junto al bebé Lou, hasta que su vieja amiga, Fragile, le propone una nueva misión.

Esta aventura comienza al sur de la UCA, en el territorio de México, donde una compañía independiente busca expandir la red quiral. Sin embargo, y por razones que descubrirás a lo largo de la historia, el viaje pronto se traslada a Australia, con el objetivo de incluir también a ese continente en la red quiral y así evitar —una vez más— la extinción de la humanidad.

Sam retoma su mochila y vuelve a asumir su rol de cargador y que, gracias a su condición de repatriado —una conexión interrumpida con el mundo de los muertos— tiene la habilidad de regresar de la “Playa” al mundo de los vivos, una ventaja fundamental para afrontar los riesgos de su nueva misión.

La historia se desarrolla a lo largo de 15 episodios, durante los cuales atravesarás un mundo dinámico donde el tiempo, el clima y la naturaleza cambian constantemente, plagado de enemigos de otro mundo y desafíos cada vez más complejos.

El subtítulo del juego, On the Beach, hace referencia a un concepto central en la saga: “la Playa”. Esta representa un espacio intermedio entre la vida y la muerte, una especie de manifestación consciente donde el tiempo no fluye de manera lineal y la materia que de allí proviene desafía las leyes físicas. Cada personaje posee su propia Playa, moldeada por sus pensamientos, traumas y percepciones personales. Es en este plano metafísico donde se desarrollan muchos de los momentos clave del juego.

Como podrás imaginar, solo con este concepto tan abstracto ya es posible anticipar las famosas “Kojimadas” —esos excesos estilísticos o narrativos que son la marca registrada del creador japonés—, que vuelven a estar muy presentes. Pero no te preocupes: todo tiene su razón de ser, y si algo ha demostrado Kojima, es que siempre hay una lógica, una intención, y una experiencia épica esperando al final de cada tramo.

Un solo anillo para controlarlos a todos

Para que Sam pueda cumplir con su labor de entregas y avanzar en las misiones, Death Stranding 2 introduce una nueva herramienta: la terminal de anillo, que reemplaza al antiguo brazalete del primer juego. Este dispositivo ofrece una gran variedad de funciones esenciales para la exploración, la logística y la supervivencia, entre las que destacan:

Esta terminal de anillo no solo representa un salto tecnológico dentro del universo del juego, sino también un refinamiento en la experiencia del jugador, permitiendo una navegación más intuitiva, con un mayor control sobre cada aspecto del viaje.

¿Sigilo o acción? Ahí está el dilema

Uno de los cambios más evidentes en Death Stranding 2 es su enfoque más directo en el combate. Si bien el primer juego permitía —y a menudo incentivaba— evitar los enfrentamientos con bandidos o forajidos debido a la escasa variedad de armas disponibles, en Death Stranding 2 las reglas cambian. Aquí, si bien aún puedes optar por esquivar el conflicto, existen misiones específicas que exigen combate directo, para poder hackear inhibidores quirales, impedir la fabricación de armamento enemigo, entre otras.

Para hacer frente a estos retos, Sam ahora cuenta con un arsenal mucho más amplio, que incluye desde una simple pistola máser que dispara cargas eléctricas, hasta escopetas, lanzagranadas y lanzacohetes. Sin embargo, el sigilo sigue siendo una opción válida: puedes utilizar la hebra o las boleadoras si prefieres avanzar sin ser detectado. Aun así, debo decir que en esta entrega los combates suelen sentirse un poco desequilibrados, ya que la cantidad de armamento disponible hace que en muchas ocasiones vayas sobrado. No es algo que arruine la experiencia de juego, pero sí cambia la dinámica, minimizando la tensión que generaban los enfrentamientos en el primer título.

Uno de los añadidos más interesantes en este apartado es la inclusión de un campo de entrenamiento, accesible desde tu cuarto de descanso. Este espacio —uno de los muchos guiños que encontrarás a la saga de Metal Gear Solid— permite practicar las habilidades básicas, familiarizarte con las armas, pulir técnicas de combate y hasta estudiar a ciertos enemigos con mayor detalle.

En cuanto a los adversarios, esta secuela amplía la variedad de enemigos que enfrentarás. Además de los humanos —como bandidos y forajidos—, reaparecen las criaturas varadas (CV) del primer juego. Sin embargo, debo señalar que su impacto ha disminuido; ya no generan la misma tensión ni transmiten el mismo peligro que antes. Su presencia se siente más como una mecánica heredada que como una amenaza real. En cambio, aparecen nuevos enemigos conocidos como “mecas fantasmas”, oponentes mucho más duros e inquietantes y que no entraré en detalles para no arruinarte la sorpresa, pero te aseguro que tienen un origen y una función que vale la pena descubrir.

Y hablando de enemigos: una de las incorporaciones más llamativas es la granada para capturar CV, al más puro estilo Pokémon. Una vez capturados, puedes usarlos en combate contra otros enemigos. La variedad de estas criaturas es amplia, lo que añade una capa estratégica muy interesante al sistema de batalla.

Exploración sin límites

Desde el primer segundo dentro del juego, se percibe una enorme sensación de espacio y libertad. La aventura comienza con Sam Bridges en la cima de un cerro, cargando al bebé Lou en una cangurera. Desde ese instante, el nivel gráfico resulta impresionante: la nitidez del entorno permite distinguir detalles a kilómetros de distancia.

Al dar los primeros pasos, el juego deja claras dos constantes que marcarán toda la experiencia: la variedad de accidentes geográficos —como ríos, lagos, montañas, valles y costas— y fenómenos geográficos como terremotos, tormentas de arena y nevadas. Para ayudarte a navegar este mundo, cuentas con el Odrarek, un dispositivo que escanea el terreno a tu alrededor y te ofrece información vital para elegir la mejor ruta. Por ejemplo, en medio de una tormenta de arena donde no ves ni un punto de referencia, esta herramienta se vuelve indispensable.

Conforme avanzas por el mapa, te enfrentarás con fenómenos únicos como La Mengua, una lluvia de otro mundo que acelera el paso del tiempo en todo lo que toca. Esto provoca al estar expuesto a La Mengua, las cargas que transportas se deterioren rápidamente, que los ríos crezcan y cambien el terreno —dificultando o incluso impidiendo el paso— y que estructuras previamente construidas, como puentes o escaleras, puedan quedar destruidas.

Por si fuera poco, también deberás sortear terrenos accidentados y pendientes pronunciadas en diversos escenarios: desde desiertos áridos hasta montañas cubiertas de nieve. La orografía del mundo es tan dinámica como desafiante.

Un entorno que se siente vivo

El mundo postapocalíptico de Death Stranding 2 es ahora más dinámico que nunca. Desde las “simples” transiciones de día y noche hasta una amplia variedad de fenómenos geográficos e hidrometeorológicos —tormentas de arena, sismos, crecidas de ríos, nevadas y hasta avalanchas de nieve—, todo contribuye a mantenerte siempre alerta ante tu entorno.

A diferencia del primer juego, ahora aparecen animales salvajes que rompen con esa sensación de mundo desolado. También puedes encontrarte con criaturas extrañas y peculiares que reaccionan de forma particular según el ecosistema en el que se encuentren, como, por ejemplo, un tipo de arañas únicas para una determinada zona. Esta fauna añade un toque de vida y una capa adicional de interacción, ofreciéndote siempre la opción de evitarlos o enfrentarlos.

Cuando te ves inmerso en uno de estos fenómenos climáticos, el apartado gráfico del juego brilla con fuerza. Por ejemplo, al cruzar una tormenta de arena, el personaje —y hasta el vehículo— terminan cubiertos de polvo, y necesitarás tomar un baño en una estación para limpiar toda la arena. En esas mismas estaciones puedes descansar, personalizar a Sam y su mochila o incluso tomar un refrigerio.

Otro detalle gráfico impresionante: es que, al tomar un baño con agua fría, la piel de Sam reacciona con piel de gallina, simulando esa respuesta involuntaria del cuerpo humano. Este nivel de detalle se repite a lo largo de todo el juego y refuerza la sensación de estar frente a una verdadera obra de nueva generación.

Pero el momento gráfico que más me impactó fue enfrentar un incendio, en donde las llamas se sienten reales, el peligro es inminente y la tensión que se genera es abrumadora. Y más adelante, cuando regresas a esa zona, descubres que todo quedó reducido a cenizas, ese nivel de persistencia en el entorno sorprende y deja huella.

Probé ambos modos gráficos disponibles: calidad y rendimiento. En ninguno encontré caídas de frame rate, congelamientos o problemas de desempeño. Puedes elegir el que más te convenga sin preocuparte por el rendimiento: el juego corre impecable.

En cuanto al control, la experiencia es muy satisfactoria. El movimiento del personaje es preciso y responde con naturalidad —siempre dentro de los límites de la física del juego—, aunque sí noté que en esta entrega es menos exigente que en la primera: ahora es posible sortear acantilados que antes eran intransitables sin el equipo necesario. En cuanto al manejo de vehículos disponibles también se siente más fluido el control.

Respecto al combate, el DualSense se aprovecha en cierta medida, especialmente al disparar. Aun así, creo que se podrían haber explotado más sus funciones, como sentir el tipo de terreno que recorres, al estilo de Astro’s Playroom.

Por último, el elenco de actores es sobresaliente. Ninguno se siente acartonado, algunos personajes, conforme se desarrolla su historia, se vuelven entrañables —como Deadman, interpretado por el director mexicano Guillermo del Toro, quien regresa con un excelente arco narrativo. También vuelven Léa Seydoux como Fragile y Troy Baker como Higgs, el antagonista principal, cuya actuación es especialmente destacable por el juego psicológico que plantea a Sam.

A este reparto se suman Elle Fanning, Shioli Kutsuna, Luca Marinelli, Alissa Jung y otro director de cine: George Miller, todos con grandes interpretaciones. Las cinemáticas están dirigidas con maestría: iluminación, producción y narrativa visual cumplen con el sello característico de Kojima Productions.

También destaca uno de los personajes más entrañables, aunque a la vez más peculiares: Dollman, una marioneta que acompaña a Sam colgada de su cinturón y que es interpretada por Jonathan Roumie. Si bien en ocasiones sus pláticas pueden resultar insistentes, conocer su historia es uno de los momentos más emotivos del juego.

Además, probé unas horas el doblaje al español latinoamericano, y cumple notablemente. Voces como las de José Ángel Torres, Annie Rojas, Azul Valadez y Gerardo Reyero logran mantener la intensidad emocional que requiere cada escena.

De lo narrativo al desafío

Death Stranding 2 ofrece una gran variedad de opciones para que cada jugador pueda disfrutarlo a su manera. Desde configuraciones clásicas como el tamaño de letra y los idiomas de voz y subtítulos, hasta funciones más específicas que enriquecen la experiencia.

Una opción muy recomendable es el resumen del primer Death Stranding, ideal para quienes nunca jugaron la primera parte o para aquellos que la jugaron, pero necesitan refrescar detalles clave. Esto te ayudará a comprender mejor todo lo que vas a vivir en esta nueva aventura.

El juego cuenta con cuatro niveles de dificultad que se ajustan al tipo de jugador que eres y a la experiencia que buscas, ya sea enfrentarte a un reto desafiante o simplemente disfrutar la historia sin preocuparte por la supervivencia. Lo mejor es que puedes cambiar la dificultad en cualquier momento sin penalizaciones, aunque debes guardar tu progreso, ya que el juego se reinicia para aplicar los cambios.

Además, en los modos que no son el de historia —el nivel más fácil— tendrás acceso a una función llamada “Imagina que ganaste”, que te permite saltarte ciertas batallas. Estas victorias imaginarias se muestran mediante una secuencia de imágenes que narran cómo habría sido el enfrentamiento, aunque no recibirás una evaluación convencional por estas peleas evitadas.

El poder emocional de la banda sonora

El apartado musical vuelve a destacar, ya que Kojima una vez más utiliza música licenciada para acompañar momentos clave del juego. En esta segunda entrega, el componente musical es especialmente emotivo, contando con la participación de nuevos artistas como Woodkid. Además, regresa el compositor Ludvig Forssell, quien ha colaborado con Kojima desde Metal Gear Solid V.

También se incluyen canciones inéditas de Low Roar, proyecto liderado por Ryan Karazija, a quien se le dedica un emotivo reconocimiento en los créditos finales de este juego, tras su fallecimiento en octubre de 2022. Kojima ha declarado que, sin Ryan, Death Stranding no habría sido posible.

El único aspecto negativo que puedo mencionar es que, en la recta final del juego, algunos temas musicales se repiten en varias ocasiones, lo que hace que la banda sonora pierda algo de su impacto.

La familia disfuncional

Para avanzar en la historia y superar todos los retos que presenta el juego, Sam no está solo. En esta entrega, lo acompaña un grupo formado por viejos conocidos y nuevos personajes que lo apoyan constantemente. La dinámica de este grupo, con sus personalidades únicas y relaciones complejas, es uno de los mayores aciertos y una evolución significativa respecto al primer juego. Además, algunos de ellos poseen una extraña condición que les otorga poderes especiales, lo que añade profundidad a la historia y a la interacción entre los personajes. Death Stranding 2 profundiza en temas complejos como la paternidad, la conexión humana, la superación personal, la polarización emocional y el duelo. Todo esto se vive en compañía de un grupo algo disfuncional, pero con el que inevitablemente sentirás empatía y cariño.

Este grupo se suma conforme la historia avanza, a la tripulación del DHV Magellan, una nave de investigación capaz de viajar por las profundidades del Alquitrán, y que funciona como tu base de operaciones: un lugar para descansar, reagruparte, obtener más información conforme avanzas y también como punto para realizar viajes rápidos a ciertos lugares del mapa. Sin embargo, mientras no completes la historia principal, el juego bloquea algunos de estos viajes rápidos, obligándote a explorar por tu cuenta el vasto mundo disponible. Aunque esta restricción puede parecer un obstáculo, en realidad es un acierto que te incentiva a disfrutar el juego tal como fue diseñado.

Como puedes deducir, Death Stranding 2 ofrece muchas opciones, mecánicas variadas, numerosos paquetes para entregar, acción, reflexión y cambios dinámicos durante la partida. Pero en esencia, sigue siendo un juego sencillo: el objetivo principal es transportar paquetes de un punto A a un punto B y conectar nuevas estaciones a la red quiral, una red de comunicaciones que conecta a personas aisladas mediante un dispositivo llamado Q-pido.

Dentro de esta dinámica encontrarás distintos tipos de pedidos: principales, que avanzan la historia; secundarios, que expanden la narrativa, pero no son indispensables para llegar al final, estándar, que te permitirán desbloquear armas, herramientas, artículos cosméticos y las solicitudes de ayuda, como recuperar paquetes en zonas difíciles o instalar estructuras que facilitan el paso, que también desbloquean diferentes elementos del juego.

Una mecánica que se mantiene respecto al primer juego es la construcción y mejora de estructuras que facilitan el recorrido por el extenso mapa. Conforme avances, tendrás acceso a artículos como botas, exoesqueletos, guantes, baterías extras, así como la posibilidad de construir puentes, generadores de energía, torres de vigilancia, tirolinas y más. Sin embargo, la primera vez que recorres un tramo, lo harás por tu cuenta.

Esto significa que al conectar una zona a la red quiral en la estación destino (y si estás conectado a internet), podrás acceder a todas las estructuras que la comunidad haya construido en esa área. Siguiendo la filosofía del primer Death Stranding, la interacción comunitaria es fundamental, ya que podrás mejorar estas estructuras o contribuir con materiales para construirlas junto con otros jugadores conectados. Este sistema refuerza el concepto de conexión humana que promueve el juego: tus acciones afectan el mundo de otros y las acciones de ellos influyen en el tuyo, dejando una huella colectiva.

Tu aventura apenas comienza

Como habrás notado, podría seguir escribiendo páginas y páginas sobre todos los detalles que ofrece este juego y cuando digo que es mucho más completo en comparación con el primer Death Stranding, no lo digo a la ligera. Este es un título muy profundo y con muchas capas que fácilmente puede brindarte más de 100 horas de juego para desbloquear todo lo que tiene para ofrecer.

Para cerrar esta reseña, prefiero no contarte más para que seas tú quien descubra todo lo que este juego tiene preparado. Incluso cuando hayas completado más del 75% de la historia principal, seguirás desbloqueando nuevas mecánicas y sorpresas que harán que quieras seguir explorando y si eres de esos jugadores obsesionados con terminar los juegos al 100%, Death Stranding 2 será un verdadero reto que te mantendrá ocupado durante horas.

Por último, pero no menos importante, te puedo asegurar que durante las horas que invertí jugando y en las condiciones en que lo hice, sentí que el juego está completo y muy pulido. No me topé con bugs graves ni fallas que afectaran la experiencia. Afortunadamente, Kojima Productions nos entrega un producto terminado, lejos de la tendencia actual de lanzar juegos incompletos y confiar en parches del día uno para arreglarlos.

La vida es un videojuego te recomienda ampliamente esta experiencia. Si te preguntas si vale la pena jugarlo, la respuesta es sí. Tu experiencia será única y diferente a la mía, y aunque no seas fanático del desarrollador, pero si amas los videojuegos, tienes que probar este título por ti mismo. Solo te aconsejo que le des su tiempo, sin presionarte por acabarlo rápido, disfrútalo y contempla todo lo que ofrece.

No me queda más que desearte un feliz viaje. Y si de vez en cuando puedes ayudar a algún cargador aportando materiales para construir estructuras, no dudes en hacerlo. Recuerda que el trabajo en equipo siempre es mejor.

¿Ya tuviste oportunidad de jugarlo? ¿Hasta el momento, cuál ha sido tu momento favorito en Death Stranding 2? Déjame tus respuestas aquí abajo en los comentarios o en Facebook, Twitter (X)Instagram y Bluesky. No olvides seguirnos en nuestro canal de WhatsApp.

Joselo Calderón te dice, Somos accidentes, esperando a suceder.

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