Segundo exclusivo de Nintendo Switch 2. Después de lo que fue el lanzamiento de la consola y la llegada de Mario Kart World con muy buenas críticas y un masivo recibimiento, aparece Donkey Kong Bananza en el panorama con una propuesta que en primera instancia pensaríamos que es un juego de plataformas, pero que realmente es un título que se acerca más a uno de exploración de un mundo abierto.
Después de más de 25 horas de juego, traemos nuestra opinión de lo que es esta experiencia, que es una muestra más de cómo Nintendo concibe los videojuegos y que demuestra el poder de su nueva consola, que mantiene esa esencia de diversión en espacios mucho más amplios, detallados y profundos.

¿Qué es Donkey Kong Bananza?
Como siempre, me gusta empezar explicando qué es lo que nos vamos a encontrar en este nuevo título. Aquí somos Donkey Kong en un universo donde los plátanos o bananas (como cada uno le diga) son un artículo fundamental para darle energía a muchos elementos o parte crucial de la vida, al punto de que hay una minería dedicada a ello, porque esta es una fruta que no crece en los árboles sino dentro de la tierra así como los rinocerontes nacen de huevos.

En un día más de trabajo en la mina, Donkey estaba buscando plátanos y oro por todo lado y llega Void Kong y sus dos secuaces a robarse toda esta fruta, lo que genera un caos en este mundo y por eso nuestro DK va en su búsqueda. En el camino se encuentra con una piedra extraña que, como vimos en los tráilers, es Pauline en una versión menor a la que conocimos en Mario Odyssey (una mauskeherramienta que usaremos más tarde).
Así que ambos emprenden un viaje al centro de la Tierra para encontrar la manera de cumplir un deseo y solucionar todo este caos, además de resolver el misterio alrededor de Pauline.
Todo esto estará dividido en niveles mientras más descendemos al centro de la Tierra. La base jugable es que podemos romper todo lo que está a nuestro alrededor para encontrar oro, plátanos, cofres y fósiles (la clave de este colectatón). Además de resolver ciertas plataformas, que se adaptan a la temática del nivel y la bananza del venerable de la zona.
Estas bananzas son las transformaciones que puede realizar DK para tener más fuerza, correr sobre el agua, planear, entre otras (que les dejo para descubran) y que se obtienen cumpliendo una misión con el venerable de la zona, que es como el cacique de esa región.
¿Todo esto qué tan disfrutable es?
Las dos o tres primeras horas de DK Bananza tienen un pequeño reto y es adaptarse a lo abrumador que puede ser. Al poder romper prácticamente todo, porque hay una barrera para contener el nivel, hace que completar el 100% de cada zona sea muy complicado y que continuamente veamos muchos elementos en pantalla saltando o que entremos debajo de la tierra y la visibilidad sea más baja,
Al inicio esto me estaba generando un rechazo con el juego, pero al adaptarme me fui acostumbrando y todo fluyó mejor. Además de aceptar que no iba a poder encontrar todo y que dejar ir era parte de la experiencia, si quería avanzar (especialmente al estar haciendo una reseña). Para hacer esto menos difícil, tenemos una habilidad que funciona como un radar y eso nos ayudará a saber si tenemos elementos para buscar y qué estén cerca, ya que también hay unas zonas que ofrecen desafíos o combates, y al final tenemos plátanos como recompensa.
Estos plátanos no son solo decorativos, sino que son la clave para obtener puntos de habilidad y mejorar ciertas acciones de DK, como la fuerza, movimientos o elementos puntuales de cada bananza.

Uno de los grandes puntos a favor es el desarrollo de cada nivel. Aunque básicamente estaremos haciendo lo mismo: rompiendo todo para explorar. Cada estrato (como lo llama el juego) ofrece un desafío de acuerdo a la temática de la comunidad que vive allí y de la bananza que obtendremos. Por ejemplo, la bananza cebra es para correr sobre hielo y agua y no hundirnos. Entonces es un escenario alrededor de la nieve, de los helados y de que la lava está afectando la zona, porque el villano se llevó los plátanos y eso causó problemas en la planta de energía.
Entonces tenemos escenarios que combinan la nieve y la lava, en la que si sabemos usar el hielo podemos secar la lava o luego con la bananza pasar fácilmente por las zonas de hielo con rapidez porque se van rompiendo. Todo muy bien estructurado y así lo veremos en los diferentes niveles.
Sin embargo, para quienes buscan desafíos de combate muy complicados, aquí no los encontrarán. Tanto los enemigos casuales como los jefes finales o intermedios son muy sencillos de superar. Para mí esto no es un punto negativo, porque el juego no busca ser un Dark Souls o un reto imposible, sino más una experiencia de exploración y de uso de habilidades.
La verdadera dificultad está en completar el colectatón, encontrar todos los elementos disponibles y pasar cada desafio escondido, ese es el núcleo de la experiencia. Al ser un juego desarrollado por los mismos que Mario Odyssey, muchos creyeron que sería un DK de Mario, pero no. Este es un título muy diferente, que igual tiene esa esencia, así como la de The Legend of Zelda: Tears of the Kingdom y Bowser’s Fury. Es una mezcla de todos estos juegos.
Volviendo a los bananzas, es el punto más flojo que encontramos. Algunas de las transformaciones solo las usamos en el nivel que las desbloqueamos y luego no son necesarias, podemos omitirlas y terminamos usando al Kong inicial que rompe todo, porque es el más efectivo. Lo que le baja un poco el puntaje, porque es una parte central y el nombre del juego.
¿Es un vende consolas para la Nintendo Switch 2?
Sí, este es uno de esos juegos que vale mucho la pena tener de inicio con la NS2. Corre bien en términos generales, con algunas caídas de frames en los primeros niveles (por alguna razón), pero que en pantalla de TV y en portátil se ve espectacular, con muchos detalles, elementos moviéndose y personajes con diferentes expresiones.

DK es una saga fundamental para Nintendo, aunque no tenía un juego nuevo desde hace años, sus títulos del pasado son muy queridos y de muy buena calidad, por lo que no hay que minimizarla frente a Mario, Zelda o Metroid.
¿Vale la pena Donkey Kong Bananza?
Es una experiencia obligada para quienes tienen la nueva consola. Hay que quitarse la máscara de adulto serio que solo juega experiencias de disparos o con historias dramáticas y maduras. Este es de esos juegos que nos llevan a esas lindas épocas de sentarnos y solo pensar en divertirnos, en jugarlo al ritmo que se nos antoje y explorar sin presiones. Es a lo que vinimos, nada de microtransacciones, dolores de tarjeta de crédito o contar los frames en pantalla.
Estaremos rompiendo todo y tendremos que luchar contra la ansiedad de encontrar cada moneda. Si bien el combate no es un desafío imposible, lo divertido es explorar, dejarnos ir y disfrutar de la química entre Pauline y DK, porque igual hay secretos por descubrir.

¡@JuandGames_, good game!
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