Aunque lograr el primer año de lanzamientos de la Nintendo Switch en 2017 es algo casi imposible por cualquier consola de videojuegos, la verdad es que Switch 2 está teniendo un buen primer año de vida. Con Mario Tennis Fever, la empresa demuestra que el catálogo tiene variedad de inicio, que los juegos por los que vinimos a este dispositivo siguen presentes y que la diversión no se ha ido en ningún momento.
La última entrega de esta saga de deportes, Mario Tennis Aces, dividió mucho a los fanáticos y la balanza se inclinó un poco más hacia lo negativo que a lo positivo. Aunque yo recuerdo ese juego con mucho cariño, es verdad que su modo historia era bastante flojo y el contenido no era lo suficientemente variado como para volver más de un par de veces o cuando no había fiesta familiar.
Con Fever las cosas mejoraron en muchos aspectos, porque se mantuvo esa jugabilidad divertida y caótica, pero ahora con un paquete de modos más robusto y amplio por descubrir. Aunque no todo es perfecto.

¿Qué nos presenta Mario Tennis Fever?
La gran novedad de esta entrega son las raquetas furor. Con ellas vamos a generar un golpe especial que nos permitirá ejecutar un ataque para ponerle las cosas difíciles a nuestro rival: fuego, hielo, barro, bombas, lava… de todo.
Este cambio permite que el juego se abra en contenido, con diferentes desafíos y una gran variedad entre partidas, mientras vamos encontrando aquellas raquetas que más nos gustan y convienen.
Junto con esto tenemos seis modos de juego: historia, torneo, torre de retos, libre, especial y realista. Sumando a esto, los dos modos del online, que son básicamente partidos rápidos o clasificatorios.

De estos seis modos tenemos mucha profundidad por descubrir en la mayoría. La historia es quizás lo más discutible de todo este paquete, por lo que le daremos un espacio más adelante. El torneo, la torre de los retos y especial son la carne fuerte del plato.
En Torneos nos encontraremos tres copas, cada una en diferente estilo de pista, y que van subiendo bastante en dificultad. Son enfrentamientos directos en formato de llaves, hasta llegar a la final. Es posible jugarlos en modo individual o en dobles. Aunque al ser solo tres torneos, si se siente algo corto este modo.
La Torre de los retos es un formato basado en desafíos cortos, que también van subiendo de dificultad hasta llegar al final. Estos desafíos son predeterminados y algunos son partidos o pruebas de habilidad específicas por tiempo o tipo de tiros. Es también una buena forma de conocer el juego, viéndolo como un campo de entrenamiento para los torneos y el online.
En Especial encontraremos otros desafíos, un poco más extensos y complejos, que están basados principalmente en el estilo y tipo de pista, porque no todas son las tradicionales de tenis, sino que hay unas especiales con modificaciones en las raquetas, en los objetivos y el caos que generan para jugar. Es un lindo respiro en medio de torneos.
¿Otra vez el modo historia es una decepción?
Esto depende de cómo lo veamos. Yo siendo alguien que le tiene muy poco amor a los tutoriales, especialmente a los excesivamente guiados, este modo historia se sintió muy pesado. Las tres primeras horas son literalmente: mira un nuevo golpe, ve y haz este desafío que no tiene nada que ver y aprende, luego ven a un campo de entrenamiento y ejecuta lo aprendido.
Un loop muy aburrido que se repite hasta al cansancio y la historia no avanza. Además, cada parte termina con una prueba teórica que, si no la aprobamos debemos repetirla con las mismas preguntas.




Si bien después de esas primeras horas de calvario, se desbloquea un modo más interesante y variado, con partidos desafiantes. Lo que realmente vale la pena del modo historia son las cinemáticas y la calidad de la animación de una historia bastante absurda y divertida, de cómo el tenis puede salvar al mundo.
Por lo que nuevamente este modo queda debiendo mucho y podemos omitirlo para disfrutar el resto del contenido.
Bueno… ¿Y cómo son los partidos?
Pasada esta capa tan general entremos al campo de juego.
La verdad es que Fever es pura diversión. El tenis es quizás el deporte mejor adaptado al mundo arcade. La variedad de partidos es gigante porque el roster de personajes también lo es y cada uno tiene habilidades distintas que generan un impacto real. Algunos más pesados tienen golpes muy fuertes, a los veloces es muy difícil ganarles puntos en zonas apartadas y aquellos que tiran efectos son impredecibles para defender.
Sumado a esto, las raquetas se deben saber elegir y gestionar. No siempre es momento para tirar un golpe furor, porque si el otro logra defenderlo nos devolverá el poder que hemos generado y nos veremos afectados, haciendo que en nuestra zona de juego aparezca la bola de fuego, el campo de hielo, el volcán o las minas eléctricas que intentábamos poner del otro lado.
Adicionalmente, cada botón ejecuta un tipo de tiro, lo que nos obliga a también saber gestionar cuándo ejecutar cada uno de ellos, ya sea con curva, con fuerza o precisión.
Como vemos la sencillez de un partido de tenis se complejiza de una manera divertida y el tono estratégico está siempre dando vueltas en la gestión de nuestra forma de responder, atacar o defender.
En los niveles más básicos no notaremos esta estrategia, pero con el avance de los torneos y desafíos veremos que el borde del sillón será nuestro lugar favorito para prestar atención a un juego que no es simplemente tirar la bola lo más fuerte posible. Aquí se debe pensar, construir el punto y saber cuándo acabar con el rival. Todo en un tono muy divertido, caótico, visualmente impactante y sin saber qué puede pasar al final.
Quizás por eso el modo de dobles no fue algo que me diera el entretenimiento que esperaba. Es un estilo de juego con mucho caos, muchos golpes furor dando vueltas al mismo tiempo y visualmente hay una carga que queda mejor cuando nos juntamos con amigos, que para hacerlo en solitario.

¿Qué tanto vale la pena Mario Tennis Fever?
Un montón. La verdad es que es un título exclusivo con un peso interesante, que claramente no se llevará los rankings de lo más vendido o los imprescindibles en unos años. Pero que a día de hoy es una compra que seguramente dará muchas horas de diversión.
Aprender a jugarlo no es complejo por lo que es una experiencia familiar apta para todos, la cual se puede complejizar en muchos momentos y darnos situaciones de estrategia pura. Pero que al final estamos aquí para generar un tiro furor que haga que el rival explote, pierda su vida y nosotros ganemos mientras nos reímos viéndolo sin que pueda hacer nada.
Su modo historia hace que pierda el peso que se merece. Puede que a algunos les guste y disfruten ese formato, pero no es realmente la diversión que el juego tiene para entregar en otros apartados.

¡@JuandGames_, good game!
¡Nos encantaría saber qué piensas! Deja un comentario.