La vida es un videojuego

La historia de Despelote, el videojuego latino que revive nuestra niñez jugando en la calle

Si hay algo que recuerdo con claridad de mi niñez son las tardes saliendo a la calle a jugar fútbol. Cada fin de semana iba donde mi abuela y después de saludarla salía a buscar a mis amigos del barrio. Timbraba en la casa de cada uno para ir a buscarlos y hacer lo que surgiera en el día. Muchas veces acabábamos jugando Xbox en la tienda de la cuadra y otras nos íbamos a la calle siguiente para jugar fútbol.

Así pasé gran parte de mi infancia, jugando diferentes modalidades de fútbol callejero, desde el tradicional partido hasta el Mundialito, que era tipo de battle royale de fútbol: jugábamos todos contra todos y había un solo arco, el último que quedaran sin marcar gol era eliminado y el primero que hiciera gol tapaba en la siguiente ronda para pasar automáticamente a la siguiente. Así hasta quedar dos que se enfrentaban en un duelo de penaltis y coronar al campeón, que se llevaba la satisfacción del día y seguramente un jalón de orejas de la mamá por no entrarse temprano.

Fueron años maravillosos. Siempre he querido sentir algo similar y parece que mi oportunidad está cerca con Despelote. Julián Cordero parece que tuvo una infancia similar a la mía y decidió trasladar esas vivencias a un videojuego, solo que en las calles de Quito, en Ecuador.

En La Vida es un Videojuego hablamos con él para conocer este lindo proyecto, que va más allá de ser un juego de fútbol y es la manera de reflejar con nostalgia un momento tan importante en la vida de todos, como es la niñez, a través de un balón y un momento histórico en el deporte en este país: la clasificación a un Mundial.

Los invito a compartir esta linda charla con Julián (diseñador y programador del juego), para que conozcan Despelote, un juego que saldrá en 2024 para consolas y PC.

Nota: Si quieres escuchar la entrevista completa te dejamos el podcast con todo el chisme.

Conociendo Despelote

Pixo: ¿Cómo surgió la idea de hacer un juego sobre fútbol y que trascurriera en las calles de Quito?

Julián: “Comenzamos hace cinco años. Yo tenía la idea de hacer un juego sobre fútbol porque básicamente yo crecí en Quito y me mudé a los 18 años a Nueva York. Al mudarme me alejé mucho del fútbol porque en Estados Unidos la cultura del fútbol no es la misma que en Latinoamérica y para mí siempre el fútbol había sido una cosa muy importante, lo jugaba con muchos de mis amigos y era muy apasionado de ver fútbol. Pero al mismo tiempo, como que se me hizo fácil alejarme cuando estaba aquí y después de unos años solo fue como estaba pensando por qué fue eso y como que cuál es el rol del fútbol de mi vida, así que decidí que quería hacer un juego para entender todo lo que había pasado, porque gracias al fútbol hice muchos amigos y aprendí cosas”.

Pixo: ¿Cómo arrancó el desarrollo del juego, porque arrancaron solo siendo dos en el proyecto?

Julián: “Sí, el hermano de mi amigo que se llama Sebastián Valbuena que es del artista. A mí me encantaba su trabajo y se le propuse, pero él nunca había trabajado en juegos, solo había hecho animación 2D y música, pero la música de él como me encantaba. Después de que le propuse la idea le gustó y ahí comenzamos a armar conceptos. Para mí era muy importante explorar la idea de la relación con la pelota y como quería hacer algo como muy físico de patear la pelota, algo más importante que un partido”.

Pixo: Si porque el juego no tiene nada que ver con un FIFA o un eFootball, sino que es una historia alrededor del fútbol. Incluso en los tráileres se ve a un personaje pateando una botella, algo que muchos hicimos para jugar cuando no había balón.

Julián: “Es que eso también es fútbol. Pero yo al principio no tenía muy claros los personajes, yo principalmente quería explorar la mecánica de patear la pelota y el primer prototipo del juego fue eso, prácticamente solo corrías y pateabas la pelota. Lo que nos parecía interesante no era poder hacer una simulación de juego como FIFA, sino la relación con patear y la otra persona que está corriendo contigo. No se trata de jugar partidos, sino cómo la pelota funciona como un lenguaje universal”.

Pixo: ¿Y de toda esta relación con el balón, qué historias vamos a encontrar en el juego?

Julián: “Juegas con un niño con el que te paseas por el parque o también en el colegio. La idea es que todo el mundo a tu alrededor te da la opción de interactuar a través de la pelota. Entonces, por ejemplo, estás jugando con tus amigos en una esquina del parque y pasan personas extraña teniendo una conversación que no tiene nada que ver contigo, pero tú los estás escuchando y aprendiendo de esas experiencias.

Me encanta la idea de estar absorbiendo el resto del mundo e ir a diferentes partes jugando fútbol, más allá de mejorar jugando fútbol, más bien conoces a toda esta gente y como que te abre los ojos. La idea es que ninguna conversación es como muy importante como para que entiendas todas las narrativas, pero la combinación de todas estas conversaciones te hacen entender como es este mundo y como meterte en esta cultura”.

Pixo: El juego sucede en 2001. ¿Por qué?

Julián: “Esta fue la primera vez que Ecuador clasificó a un Mundial y me di cuenta que ese momento fue muy importante en mi vida y en la de mi generación, porque Ecuador es un país chiquito y nunca hemos tenido nada que ponga nuestro nombre del mundo, además en ese momento vivíamos una gran crisis económica en el 2000. Estábamos muy mal, pero al equipo de fútbol le estaba yendo muy bien y creo que mucha gente como que se aferró a esa idea y como que demostró que si se podía lograr algo así, podemos hacer lo que sea en Ecuador.

Yo creo que para mí ese es como de mis primeros recuerdos que tengo y creo que para mí fue muy diferente crecer con esa idea, que si podemos logramos algo aunque sea con el fútbol, que no importa en realidad. Eso cambió mucho la mentalidad de toda mi generación, en comparación, por ejemplo, con lo de mis papás”.

Despelote es una idea interesante, que demuestra que en Latinoamérica tenemos lindas historias por contar y una cultura que el mundo debe conocer, incluso a través de un balón, el fútbol y la calle. Por ahora, habrá que esperar hasta 2024 para descubrir todo lo que tiene por contar, para salir nuevamente a la calle, a jugar con un balón, ladrillos y tener cuidado de no romper la ventana de la vecina.

¡@JuandGames_, good game!

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