Siempre he disfrutado los videojuegos de manejo de recursos, por lo que cuando vi el tráiler de Lakeburg Legacies definitivamente supe que tenía que probarlo. Aquí, no solo gestionas una ciudad medieval, sino que además eres una suerte de celestina. Así, si eres el amigo metiche que aconseja a todos sobre con quién salir o simplemente te gustan los simuladores, sigue leyendo.
¿Amor o feudalismo? ¿Cupido o gobernante?

Es el siglo X, has sobrevivido la oleada de enfermedades y la adivina del pueblo te está buscando una pareja, la vida es buena a tus dieciséis años. En Lakeburg Legacies debes balancear el manejo y la productividad de tu reino con la posibilidad de romance. ¿Casarás dos aldeanos que no tienen nada en común simplemente porque es útil o prefieres buscar el verdadero amor?
Lakeburg Legacies tiene dos componentes muy claros: manejo de recursos y creación de parejas. Al inicio del juego, tienes la opción de personalizar tu experiencia. Puedes escoger entre un enfoque social o de manejo e incluso establecer qué tanto deseas de cada componente. Esto alterará funciones como el precio de los edificios, los impuestos, la cantidad de recursos necesarios para sobrevivir, entre otros.
Además, debes elegir la duración de tu partida/reino. Un juego corto dura 30 años; normal, 75 años; largo, 100 años y existe la posibilidad de un juego sin final. Si todos en tu reino mueren antes del periodo de tiempo escogido, pierdes.
Empecemos por lo más interesante del juego: las relaciones. Cada aldeano cuenta con una serie de características; tres defectos, tres cualidades, tres gustos y tres disgustos. También tienen habilidades y aspiraciones que determinan su desempeño en ciertas labores. Para emparejarlos, tienes que acudir a la adivina, quien te permitirá decidir si deseas buscar dentro de la comunidad o entre candidatos en los alrededores. Como anotación, en Lakeburg Legacies puedes tener parejas del mismo sexo sin problema alguno en la formación de familias.
Una vez allí, verás las características de los candidatos y la compatibilidad que tienen con tu aldeano. Los puntos de romance que son entregados a lo largo del juego por las acciones románticas que realizan las parejas de Lakeburg te permiten descartar a los candidatos e incluso casarlos sin ni siquiera ir en una cita. Si no tienes suficientes puntos, o prefieres el cortejo, podrás ir a una cita donde se darán una serie de opciones de diálogo que debes responder según los gustos y disgustos del pretendiente.
El sistema es bastante funcional y divertido, sin embargo, puede tornarse repetitivo. En pocas ocasiones casé a mis aldeanos entre ellos porque rara vez tenía suficientes habitantes en edad adulta que fueran compatibles. Aunque es interesante ver las citas y las respuestas, debido a los limitados gustos, los diálogos son casi siempre los mismos. Otra crítica que tengo al romance en Lakeburg es que, a pesar de los constantes anuncios de drama, adulterio, enemistades entre habitantes, etc. estos no afectaban prácticamente en nada mi partida. A lo sumo, los personajes se divorciaban, les conseguía otra pareja y el juego seguía su rumbo sin problemas. Cuando había consecuencias serias, era mucho más entretenido, como cuando una de mis parejas se divorció y decidió irse del pueblo, por lo que su hija quedo huérfana y en las calles.
También existen una serie de eventos rápidos donde se te presenta una situación con uno o más aldeanos al azar y a la cual debes dar solución. Por ejemplo, si X habitante debería invitar a bailar a Y o si un niño debería permitírsele jugar con cuchillos, entre otros. Son entretenidos, pero, bastante repetitivos luego de un rato.
La mecánica de manejo de recursos me gusto mucho más. Debes tener suficientes elementos como vegetales, trigo, cuero, muebles, etcétera, para todos tus habitantes. A medida que avanzas en el juego, conseguirás los materiales para construir diferentes edificios y emplear tus aldeanos en estos. Los niños podrán ser aprendices de los adultos y prepararse para reemplazarlos en unos años. Como ya dije anteriormente, los habitantes tienen indicadores sobre las labores para las que serán más aptos y de estos dependerá la rapidez de producción.
Hay muchos otros detalles en el manejo de recursos, como la gestión de impuestos, la elección de la familia real y el favorecimiento de una clase social sobre otra. En lugar de explicar uno por uno, quiero destacar uno de mis componentes favoritos: los edificios ilícitos.
Los edificios ilícitos son construcciones que aparecen de la nada y debes controlar con otros edificios o empleando aldeanos en estos, por ejemplo, nidos de ratas que afectan la salud del pueblo. También encontrarás burdeles, asesinos, tiendas de bromas y hasta una cofradía de ladrones. Me pareció que le añadían realismo al juego, así como dificultad, en tanto debes mantener el equilibrio entre estos edificios y las construcciones que los contrarrestan, como la iglesia vs. el burdel o el hospital vs. el nido de ratas.
A pesar de que el concepto del Lakeburg Legacies me llamo mucho la atención en principio, sí quiero destacar que, pronto, mi enfoque se alejó por completo del romance y mi único objetivo era conseguir las profesiones que necesitaba a través de los candidatos para tener el pueblo más óptimo. Incluso si esto significaba emparejar personas con una terrible compatibilidad. No sé si es el caso de todos los jugadores, pero considero que sucede porque, a medida que avanza el juego y como en la mayoría de simuladores, cada vez es más difícil obtener los recursos necesarios y la supervivencia pasa a un primer nivel.
Esto no quiere decir que no me haya gustado, diría que es uno de los simuladores más divertidos que he jugado en el último año. Además, debido a que, al menos en manejo de recursos, cuenta con tanto contenido, es difícil agotar todo su potencial pronto. Lo he jugado bastante y aun así no he terminado de probar todos los edificios u obtenido la mitad de los logros posibles. No obstante, opino que es mejor decantarse por un enfoque en el menú de inicio, ya sea social o de gestión.
Con respecto a los elementos audiovisuales, no tengo queja alguna. Las ilustraciones son muy cuidadas, dan el aspecto cozy que tanto me gusta sin dejar de ser una ambientación medieval. Puedes personalizar a tus aldeanos, la interfaz es fácil de manejar y puedes filtrar la información más relevante (porque sí suceden miles de cosas en el pueblo, pocas realmente importantes) y, por último, la música es acorde y es buena.
Con todo lo expuesto aquí, Pixo le da un 7 de 10 a Lakeburg Legacies. No me parece algo fuera de lo común que los videojuegos de gestión de recursos sean repetitivos por las mecánicas mismas del género e igual tiene un concepto bastante interesante. Si has estado pensando en probarlo, te aconsejo que lo hagas, es, en general, un buen juego casual.
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