Desde la popularización del término videojuego cozy ha sido difícil determinar las características exactas de un género que puede incluir prácticamente cualquier mecánica: plataformas, simuladores, incluso batalla. Y, sin embargo, recientemente tuve la oportunidad de jugar Gaucho and the Grassland, un videojuego que me recordó el verdadero significado de cozy.
¿De qué trata Gaucho and the Grassland?
Gaucho and the Grassland es un videojuego brasileño de la desarrolladora Epopeia Games. Cuando vi el tráiler por primera vez asumí que se trataba de un simulador de granja y sí, pero es mucho más.
Al ser brasileño y, como su nombre lo dice, en este videojuego eres un gaucho. Y si no conocías a los gauchos, son nuestros propios vaqueros.

Un poco nómadas, hábiles jinetes y trabajadores del campo, habitaban las llanuras. Por eso, las mecánicas de granja se enfocan en los animales: caballos, perros, ovejas, vacas y gallinas.
Así, el énfasis en los animales y la idea de ser un vaquero fue lo que me llamó la atención desde un inicio. No obstante, al empezar a jugarlo, las funciones de granja pasaron a un segundo plano.
Mitologías y la figura del gaucho

Hay tres regiones, que estaban protegidas por sus respectivos guardianes. Pero, por alguna razón, estos han desaparecido. Tu misión es restaurar las zonas y encontrar a sus guardianes.
En cada una, hay un boitatá fuera de control al que debes vencer. Y aquí viene una de las características que más destaco del juego. Gaucho and the Grassland está repleto de tradición latinoamericana. Y no se trata solo del capibara ocasional, sino de mitologías importantes. Los boitatá son serpientes del folklore guaraní en Brasil, que atacan a quienes lastiman la Amazonía.

Para ingresar al laberinto donde habita el boitatá, debes obtener esencia de amistad de los vecinos.
Tienes que ayudar a diferentes habitantes con tareas, desde recuperar sus animales perdidos hasta mandar mensajes y construir casas, cada pueblo tiene sus propias necesidades. Mientras hablas con los habitantes, también aprendes más de mitología y tradiciones. Por ejemplo, la importancia del mate.

Además de las numerosas mitologías y costumbres que se dan a conocer durante el juego, está la definición y exaltación de la figura del gaucho. Tu caballo es una parte integral y en cada zona puedes demostrar tus habilidades como jinete. También es posible usar el lazo para manejar a los animales.
Junto con esto, considero que se refleja la libertad característica del gaucho. Puedes adquirir terrenos en cualquier lado, solo con obtener recursos. No tienes una zona fija donde esté tu rancho: el mundo es tu rancho. Puedes tomar lana de cualquier oveja y agarrar los huevos de todas las gallinas.

Y allí el gaucho inteligente
en cuanto al potro enriendó,
los cueros le acomodó
y se le sentó en seguida,
que el hombre muestra en la vida
la astucia que Dios le dio. Martín Fierro – José Hernández
La comunidad
En este punto quiero hablar de, lo que considero, es el verdadero corazón de la historia: la comunidad. Una vez encuentras al guardián de cada región, tendrás una nueva misión: compartir algo de esta con todos, ya sean rosas, mate o un asado.

Para mí, los videojuegos cozy significaron mi regreso al mundo del gaming después de sentir que era un ambiente hostil con las mujeres y más aún con aquellas que, mal que bien, no tenemos cierto nivel de agilidad. Me permitieron sentirme cómoda conmigo misma, relajarme y disfrutar. Eventualmente, estudiar los videojuegos y terminar escribiendo aquí.
Por eso, no me sorprendió del todo lo mucho que me conmovió el énfasis en la comunidad que hay en Gaucho and the Grasslands. Hasta el punto de sacarme una que otra lágrima.

El sentimiento de comunidad, de ayudar al otro, cada vez se nos es más arrebatado. Especialmente en las grandes ciudades. Vivimos en una época extremadamente individualista, donde aquello que incomoda simplemente sale de mi algoritmo. Donde las relaciones que no aportan “valor” se descartan en nombre de la autopreservación. Y durante mucho tiempo, he estado pensando en cómo forjar redes en la actualidad.
Conocer tu barrio, tus vecinos, que sepan quién eres y que estén dispuestos a ayudarte. Gaucho and the Grassland me recordó su importancia, especialmente en la historia latinoamericana.

Ojo, como cualquier videojuego del estilo, puede tornarse repetitivo con todas las tareas que hay que realizar y evidentemente el combate es sencillo, más para efectos dramáticos que de acción. Sin embargo, esto no me parece una desventaja, simplemente, es parte del género.
Honestamente, superó con creces mis expectativas y me hace muy feliz ver proyectos tan interesantes desde Latinoamérica, que no solo cuentan nuestras historias, sino que están genuinamente bien hechos. Más allá de un par de bugs insignificantes, todo fluyó de maravilla y hay montones de contenido por explorar incluso si ya terminaste la historia principal.
Por eso, Pixo le da un 8,5 de 10.

¿Te animas a probarlo? ¿Sabías qué es un gaucho? Cuéntanos en los comentarios o en nuestras redes sociales: Facebook, Twitter (X), Instagram y Bluesky.
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