En los últimos años, el género de videojuegos “cozy” ha ganado más y más popularidad, con exponentes tan icónicos como Animal Crossing: New Horizons y Stardew Valley. Pero, qué es realmente un juego cozy… y si todo puede ser cozy, ¿es acaso ningún juego cozy?
¿Todo es cozy? Reflexiones sobre un género difuso
A pesar de que el término se popularizó recientemente, es difícil marcar el punto exacto cuándo se empezó a usar. Frecuentemente, se cita Little Computer People (1985) y Los Sims (2000) como los primeros de su tipo, no obstante, en sus respectivas épocas, el género, en papel, no existía.

¿Y qué es realmente cozy? La mayoría de géneros son claros y podemos inmediatamente evocar qué mecánicas tendrán con solo escucharlos: first person shooter (FPS), plataformas, turn-based, entre otros. Yo, me considero una gran fan del género, el Wholesome Direct es prácticamente mi Navidad y, aun así, frente a la pregunta de una definición, me cuesta un poco tener una respuesta concreta.
El artículo que inspira la introducción de este texto es “If all is cozy, what isn’t?” de Pan y Bosman, literalmente: si todo es cozy, ¿qué no es? Los autores, que revisaron a su vez literatura sobre el tema, llegan, en principio, a una definición provisional: son videojuegos donde se prioriza la seguridad, la no-violencia, baja competitividad y hay poco o ningún castigo por la falla.
En este sentido, son videojuegos relajantes y que brindan una sensación acogedora. Además de las mecánicas, suelen tener estéticas de colores pasteles y bandas sonoras con el mismo objetivo. Sin embargo, sigue habiendo un problema.
Por un lado, videojuegos como The Legend of Zelda: Tears of the Kingdom (2023) y algunos JRPG se les ha llamado cozy, incluso si cuentan con mecánicas de combate y cierto nivel de competitividad.
Por otro lado, una experiencia relajante y acogedora es subjetiva. Alguien puede encontrar terriblemente insoportable un juego de manejo de café de gatos, sin importar qué tan “difícil” o “fácil” sea. Otro dilema que se plantea en el texto mencionado son los videojuegos cuyas temáticas no son relajantes o acogedoras, como Spiritfarer (2020), donde ayudas a espíritus a llegar al otro lado y reflexionas sobre la muerte y el luto.
¿Qué es entonces una experiencia cozy? ¿Cualquier juego que considere relajante entra en el género? ¿Si es un videojuego con mucha violencia, pero estéticas pasteles entra allí?
Todos parecemos estar de acuerdo cuando decimos “Elden Ring no es un videojuego cozy” o cuando asociamos el Nintendo Direct con posibles lanzamientos del estilo. Entonces, ¿cuál es la respuesta?
Como fan y, definitivamente, no portadora de la verdad, opinó que sí hay un límite a lo que puede ser considerado “cozy”, aunque este sea mucho más difuso. Las características listadas son un buen comienzo y también creo que es importante la estética, sin embargo, creo que lo más definitorio es el ritmo de juego.
Lo que me gusta del género y hace que sea mi preferido por encima de cualquier otro es que, en la mayoría de casos, puedo jugar a mi ritmo sin temor a ser castigada. Y el castigo no viene solo de las mecánicas, donde si no actuó rápido mi personaje muere, sino también de la misma comunidad.
En muchos juegos, incluso si no hay presión de tiempo, la velocidad o la destreza con que lo abordas implica ser o no bienvenido en la comunidad. Y esa nunca ha sido mi situación con los videojuegos cozy.
Una percepción común es que los videojuegos cozy son predominantemente para un público femenino y, aunque es reductivo y miles de mujeres seguro vencen a más de uno en Call of Duty, sí es cierto que la comunidad cuenta con muchas mujeres.
En mi caso, cuando retome los videojuegos y me incline al género, casi me sentí culpable, como si cayera en el estereotipo de la mujer gamer que solo disfruta este estilo. Pero con el tiempo he reflexionado que uno de los motivos por el cual los prefería es porque nunca sentí que se cuestionaran mis habilidades. Podía jugar como quisiera sin temor a que nadie me llamará “manca”.
Y claro, estas son mis experiencias personales y podemos tener miles de hipótesis sobre qué hace o no un videojuego cozy. Ustedes podrán venir a decirme que siempre se han sentido bienvenidos en todos los espacios gamers o que no importa si me critican yo debería poder disfrutarlo. Todas esas acusaciones serían válidas, pero simplemente no son mi realidad y esta es mi reflexión.
También es evidente, como en cualquier industria, que cozy es otra etiqueta de marketing que busca generar ventas y que, probablemente, muchas mujeres han llegado al género porque han sido el público a quienes se les ha vendido la idea.
Creo que en los próximos años, de hecho, veremos el género volverse más y más difuso, con nuevas apuestas a ritmos de juego y temáticas difíciles. Y no pasa nada, no todo tiene que caber en una caja perfecta.
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@LulaCozyGamer – This is the way