Después de un año a los mandos de Diablo IV y muchos fanáticos de la saga se encontraron con una experiencia que, si bien era sólida en sus bases, dejaba un sabor agridulce en algunos aspectos. Afortunadamente, Blizzard escuchó a sus seguidores y ha venido trabajando hasta brindarnos uno de los mejores ARPG de la generación. Sin embargo, a pesar de conocer el excelente estado del juego, por cuestiones de tiempo no me fue posible viajar a Santuario para ir en busca de Lilith.
Ahora bien, el azar y varias coincidencias hicieron que fuera yo quien reseñara la primera expansión del juego, y al no poder jugar la historia principal, tras terminar este DLC, inicié una nueva campaña para conocer a fondo este juego. Así que leerás la perspectiva de alguien que se adentra en Santuario por primera vez y sin más introducción, acompáñame en este viaje a través de las selvas corruptas de Nahantu, mientras nos enfrentaremos a hordas de demonios y conocemos el misterio de los Encarnaespíritu en la reseña Diablo IV: Vessel of Hatred.

Un paraíso corrupto.
Esta expansión nos lleva a Nahantu, una nueva región ubicada en el sur de Santuario, donde ya no veremos los lúgubres escenarios del juego principal, en esta ocasión, una exuberante selva llena de vida y color nos dará la bienvenida. Bueno, “bienvenida” tal vez no sea la palabra más adecuada, ya que cada rincón de Nahantu está plagado de monstruos que nos atacarán en cuanto nos vean.
El motivo de nuestra visita se encuentra al final de la historia principal, cuando Neyrelle huye con la piedra de alma que contiene la esencia de Mefisto. Aunque esto pueda ser un spoiler, al comenzar la expansión, una cinemática resume los eventos previos de forma tal que si eres un nuevo jugador como yo, vas a querer empezar la historia desde cero. Y si bien me hubiera gustado jugar la campaña principal primero, por limitaciones de tiempo me centré en la expansión. Aun así, debo decir que empezar por Vessel of Hatred es una buena opción para familiarizarse con las mecánicas de Diablo IV.

Volviendo con Neyrell y su piedra, será nuestro deber buscarla en esta jungla de cristal, digo en esta jungla aterradora. Afortunadamente, no estamos solos. Encontraremos personajes bastante interesantes como Raheir, un corpulento herrero de buen corazón que deja atrás su hogar y a su “hija” para ayudarnos a seguir el rastro de corrupción y muerte que ha dejado Ney.
También en ciertos momentos nos acompañará Eru, un enigmático líder espiritual que, con su sabiduría ancestral y conexión con los espíritus animales, nos guiará para liberar nuestro poder como Encarnaespíritu. Pero ellos no serán los únicos que nos acompañen, es posible reclutar diferentes mercenarios y agrandar un poco nuestro grupo de batalla, aunque el poder de lucha siempre caerá en nuestros hombros.







En conexión con la naturaleza
Por supuesto, una de las grandes novedades de Vessel of Hatred es la inclusión del Encarnaespíritu, una nueva clase que se especializa en canalizar el poder de los animales, pudiendo elegir entre 4 opciones. Primero tenemos al Jaguar representando la ferocidad, pudiendo usar habilidades que se centran en los ataques rápidos para infligir gran cantidad de daño en poco tiempo. Por otro lado, el Águila simboliza la velocidad, y nos otorga principalmente la agilidad para atacar y esquivar muy rápidamente.
El Gorila encarna la resistencia, haciendo que tengamos una gran defensa e incluso poder usar estados alterados para aturdir a nuestros enemigos. Finalmente, el Ciempiés nos permite infligir daño de veneno, mientras absorbemos la vitalidad de nuestros rivales. Además y gracias al uso de un árbol de habilidades, es posible mezclar las ventajas de cada uno de estos animales y crear al Encarnaespíritu definitivo.

Te sugiero experimentar con las habilidades para encontrar el equilibrio perfecto para tu estilo de juego. Puedes cambiar los puntos de habilidad cuando quieras, siempre que tengas los fondos necesarios. En cuanto a detalles, llamar a las bestias es un deleite visual y los ataques básicos no carecen de encanto, no importa cuál elijas con todos ellos va a disfrutar este frenético combate, y aquí paso a darte un consejo, a penas liberes la Furia Primordial en el nivel 25, cambia la dificultad a difícil, para que obtengas experiencia y dinero más rápidamente.

Este no es el final.
Si vas directo por la misión principal sin distraerte con alguna gesta (misión secundaria), la duración media de Vessel of Hatred es de 12 a 14 horas según tu nivel de habilidad, aunque la verdad no creo que sea posible solo enfocarte en la historia, a cada paso que das nuevas gestas te irán a apareciendo.
Siendo así, luego de que ya te concentres en terminar la historia, el juego se expandirá aún más y tendrás acceso a la Infraciudad de Kurast, una mazmorra a contrarreloj. Aquí deberás llegar al tercer piso sin que el contador de tiempo llegue a cero, pues si lo hace serás expulsado de este lugar. Si lo logras llegar vas a poder enfrentarte a un jefe final que variará dependiendo de los modificadores que hayas elegido al iniciar la mazmorra, obvio derrotarlo es la prueba final, pero lo realmente interesante es el sistema de armonización.

Dentro de los desafíos de Infraciudad va a tener que eliminar enemigos de élite para sumar algunos segundos a tu contador y subir un poco la armonización, aunque acumularás más si abres cofres o activas los faros. Y Cuanto mayor sea tu armonización al finalizar la mazmorra, mejores recompensas tendrás.
Pero eso no es todo, Vessel of Hatred también introduce la Ciudadela Oscura, una actividad cooperativa para cuatro jugadores. Donde ingresarás a una fortaleza corrompida en busca de poderosos jefes y pruebas que pondrá al límite tu coordinación con tus compañeros, incluso en este modo vas a conseguir botín exclusivo, para conseguir la mejor build del juego.
Ya para despedirme, puedo decir que Vessel of Hatred es una expansión en todo el sentido de la palabra, con una enorme cantidad de actividades, muchísimo loot nuevo y opciones endgame para todos los gustos. Sin embargo, la historia, aunque conmovedora, se siente inconclusa, si bien la narrativa es atractiva y está bien escrita, la campaña es relativamente corta y el final, aunque impactante, deja muchos cabos sueltos, al parecer esta no será la única expansión del juego y mucho menos su final.

Y a pesar de este pequeño lunar, Vessel of Hatred dejará muy felices a los fans de Diablo 4. La nueva clase y la región de Nahantu fueron un total acierto y adoptan tanto al nuevo jugador como al veterano de forma excepcional, y hasta aquí esta reseña Diablo IV: Vessel of Hatred, yo partiré hacia Santuario a recorrer sus bellos y peligrosos parajes, así que cuéntame, ¿qué te pareció esta nueva expansión? ¿Qué crees que llegará en un futuro a Diablo IV? Déjame tu comentario aquí abajo o en Facebook, Twitter (X) e Instagram.
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