Volvemos al infierno de la mano del Doom Slayer. Después de dos juegos con muchos cambios, buenos y malos, Doom nos presenta una nueva entrega enfocada en la mezcla del shooting y el combate. Tenemos al frente un juego con mucho contenido por explotar y diferentes formas de afrontar en cada enfrentamiento.
Esta no es nuestra reseña final. Hemos jugado aproximadamente unas ocho horas a Doom: The Dark Ages antes de su lanzamiento y por eso queríamos presentar una primera mirada de lo que nos hemos encontrado para que al día de su lanzamiento tengan una visión de lo que vivirán. Porque esta no es una entrega más o una continuación de Eternal, aquí hay muchas cosas por contar.

Corto y directo: ¿Qué hay en Doom: The Dark Ages?
Los detalles los dejaré para la reseña de los próximos días y cuando tenga más contenido del que contar. Después de ocho horas de juego he pasado cerca de ocho de los 22 capítulos disponibles, por lo que apenas voy en la primera parte y aún siguen saliendo pantallas de tutoriales. Así que prepárense para un juego exigente, desde lo mecánico y muy caótico en pantalla.
Doom Eternal se caracterizó por incluir muchas plataformas y movilidad. Algo que a muchos gusto (como a mí) y a otros no. Pero The Dark Ages va por otro lado. Si bien no somos un tanque pesado, quieto y lento. Sí, somos una especie de Iron Man (sin volar, claramente). Lo digo porque tenemos mucho arsenal por explotar, armas de fuego, un escudo para cubrirnos, lanzar y atacar, hacer parry (mucho parry) y otros artefactos que iremos descubriendo por el camino, por lo que no quiero arruinarles la sorpresa.
Así que será necesario aprender a manejar todas esas opciones y las primeras horas del juego van a eso. Apuntan a que el jugador se acostumbre a todo lo que tiene a su alrededor y sepa cómo y cuándo usarlo. Mi consejo es tener paciencia, no dejarse abrumar y darse el tiempo para saber esas dos cuestiones, no siempre un parry es la solución y en otros es el mejor camino.

Este es el punto más destacado del juego. Es una experiencia que reta desde el inicio, por el nivel de complejidad en su cantidad de mecánicas e información. Algo que va haciendo de buena manera para que aprendamos y cuando pasemos esa barrera de las tres o cuatro horas de teoría y cátedra, lleguen los lindos tiritos, el caos y el hermoso metal de fondo.
En tu mente imagina esto para que entiendas lo que es limpiar una mazmorra en Doom. Entras a la zona y de fondo la música se hace más, no solo en volumen, sino que las guitarras rugen y sientes en tu cuerpo fluir la sangre caliente, lista para la acción. Caes desde lo más alto (algo que vas a hacer muchas veces) y arranca todo. Primero llegan desde lejos los rayos rojos, como proyectiles que debes esquivar con el escudo, después aparecen los enemigos más débiles que caen con el primer disparo, luego un rival más grande hace un salto grande y aparece la señal visual para hacer el parry y contraatacar. Lo haces perfecto y lo debilitas, dos o tres goles más cuerpo a cuerpo y muere brutalmente. Ahora debes disparar a los enemigos que están lejos y a los que se acercan. Mientras ves caminando lentamente al minijefe grandote y fuerte que dispara proyectiles más pesados. Parry una vez, parry dos veces y parry tres veces. Enemigo débil y un escopetazo para que muera.
Este es el nivel de intensidad que puedes vivir en un minuto de juego. Muchos enemigos en pantalla, elementos volando, luces, que son señales de parry, y distintas armas para matar con más rapidez o mayor precisión (tu elección).

A esto se siente jugar Doom: The Dark Ages. A ser un arma con pies y manos. A ser un elemento en medio de una guerra, cargado de arsenal para eliminar brutalmente a todo demonio que se cruce enfrente.
Es una carga constante de información e intensidad que de verdad agota de buena manera. Es una satisfacción salir vivo de cada enfrentamiento sabiendo que gastaste todos o grande parte de tus elementos de combate. Que al final aprendiste a cómo resolver cierta situación y que hay enemigos que es mejor enfrentar de cierta manera.
Sí, no todo es perfecto
Con la reseña veremos un poco más estos puntos al detalle. Pero al juego le hace falta algo que a otros Doom los hacía fuertes, cada enemigo tenía puntos débiles por explotar. Si bien a algunos conviene enfrentar más de lejos que de cerca. Al final pareciera que todos funcionan igual y que matarlos va siempre por el mismo camino, no están esas zonas vulnerables de siempre o ciertas armas que les hagan más daño.
Esto genera que por momentos todo sea repetitivo y canse saber que después de esta zona con muchos enemigos, solo sigue otra con la misma cantidad y hay que hacer lo mismo.

Aún queda más por contar
Por suerte esto no acaba aquí. Son apenas unas primeras impresiones de lo que hemos vivo, aunque hay secretos que no les conté, porque hace falta hablar de lo que se siente estar en los mecha o volando sobre el dragón. Tampoco hemos hablado de la música o del apartado visual, además de la carga narrativa que tiene este juego y que es interesante.
Mientras llega el momento de nuestra reseña, empiecen a disfrutar de Doom: The Dark Ages, que sale en día uno en Game Pass este 15 de mayo y también está disponible en PC y PlayStation 5. Nos veremos pronto en el review…
¡@JuandGames_, good game!
¡Nos encantaría saber qué piensas! Deja un comentario.