The Elder Scrolls IV es un título al cual le tengo gran cariño, ya que me brindó muchos buenos momentos durante mi adolescencia y, sobre todo, me hizo apreciar los RPG de occidente. Es por eso que cuando se anunció el remaster de Oblivion me emocioné bastante, porque después de tanto tiempo, podría revisitar Cyrodill y revivir aquellas aventuras que tuve hace más de 10 años. O al menos, ese era el plan.

Uncanny Valley
Oblivion Remastered es un proyecto que podría catalogarse como “raro” e, incluso, lo colocaría en el famoso “Valle Inquietante” (el Uncanny Valley). El remaster se ve bien, pero, como que algo no cuadra y, al menos en mi caso, cuesta un poquito acostumbrarse a esta nueva fachada de Oblivion, especialmente si llegaste a jugar el original.
Esto se debe, a que este remaster fue posible gracias a una fusión entre el Creation Engine (motor gráfico que se usó para Oblivion) y Unreal Engine 5. Donde el Creation Engine funciona como la base, la estructura principal, y el Unreal Engine se encarga de toda la parte gráfica con las texturas, iluminación, etc.

No sé cómo lo hicieron y no sé si se ha hecho antes, pero, esto podría sentar un precedente para futuros proyectos de este estilo donde podríamos recibir remasters con calidad visual de un remake, pero mecánicamente, muy en el fondo, seguiría siendo exactamente el mismo juego de hace 5, 10, 15 años.
De cualquier forma, Bethesda decidió ir por esta ruta poco convencional y, gracias a Virtuos, nos ha entregado este producto que logra conservar esa esencia del original e, incluso, llega a corregir y mejorar algunos aspectos que tenía su contraparte de 2006. Sin embargo, al ser demasiado fiel a la obra original, trajeron consigo problemas del pasado y, sorprendentemente, aparecieron nuevos problemas en aspectos donde el Oblivion original no sufría para nada.
La experiencia Bethesda
Por un lado, en el aspecto positivo, Oblivion Remastered se siente como Oblivion, se juega como Oblivion, se disfruta como Oblivion, uno de los mejores RPG de toda la historia, gracias a la experiencia Bethesda, brindando esa inmersión tan característica con sus mundos increíblemente detallados y esa libertad que el jugador recibe para hacer lo que quiera y crear su propia historia.
A esto súmale el subidón gráfico con la iluminación, sombras, reflejos, texturas, ropa, rostros, objetos, que hacen del juego muy agradable a la vista. Tal vez esto viene a costa de otro apartado importante, pero ya mencionaré eso más adelante.

También se ha mejorado el combate, o al menos la sensación de este, con nuevas animaciones y nuevos efectos, haciendo sentir a los golpes como deberían sentirse. Balancearon y modificaron todos los atributos, como por ejemplo Fuerza ahora aumenta un poco tus puntos de vida, haciendo viable invertir en este atributo durante el early game. Resistencia ya no castiga al jugador por no mejorarla desde el inicio. Agilidad aumenta el daño de las dagas, arcos y espadas cortas. Fatiga ya no es tan eficaz durante combate.
Y, algo que me gustó, y no me gustó a la vez, fue que le hicieron un pequeño rework a los arcos donde ahora hacen más daño. Así que, si fuiste team arco-sigilo en Skyrim la vas a pasar bien. Aunque las armas cuerpo a cuerpo ahora tienen menos rango y tienes que estar como a tres centímetros del enemigo para hacerle daño, cosa que no fue de mi agrado.
También, la perspectiva en tercera persona se ha mejorado enormemente, siendo mucho más cómodo jugar de esta manera, y, las animaciones en cuanto al movimiento se han arreglado. Se acabaron esos días en donde tu personaje iba flotando de manera rara por el suelo en lugar de caminar. Aunque, admito que la nueva animación de correr si está bien rara.
Por otro lado, este remaster no está exento de la otra experiencia Bethesda, una llena de bugs, glitches, mal rendimiento y crasheos. Para propósitos de esta reseña, la versión que jugué fue la de PC, concretamente la de Steam, así que, todo lo que estoy a punto de mencionar sucedió en esta plataforma.

Durante la primera hora de juego sufrí uno de los bugs más chistosos que hay en Oblivion y, bueno, la misión consiste en defender una granja de unos globins, pero, hay veces que el juego se pone creativo, y, en lugar de spawnear la cantidad concreta de goblins para la misión, spawnea, literalmente, un ejército de goblins. Ejército, el cual mi personaje de nivel 2 se vio obligado a luchar y, por supuesto, no pude hacer nada para detener a esos enemigos.
También durante el asedio a Kvatch, en la primera hora de juego, uno de los personajes esenciales para esa misión se bugueo y no se dirigía hacia donde tenía que ir, obligándome a cargar un save previo al inicio de la misión. Algunas veces los enemigos se volvían invencibles y no podía matarlos. Había ocasiones donde mi personaje se quedaba con el efecto de animación de algunos estados. Por ejemplo, me tiraban una bola de fuego y el muñeco se quedaba en llamas por un buen tiempo, o me sumergía en el agua y al salir había burbujas alrededor de su cuerpo de manera indefinida. Sufrí varios crasheos de manera random y había mucha inestabilidad en cuanto a rendimiento. Concretamente en lugares abiertos.
En dungeons o interiores, el juego iba perfectamente bien, pero, una vez salía a explorar, los FPS se iban de sabático, llegando a tener muy mal frame rate. Incluso, había ocasiones donde el borde superior de la pantalla y el borde izquierdo de la pantalla empezaba a producir píxeles verdes y rojos cada que llovía. Pero, sin lugar a duda, lo más que me molestó fue este efecto de “stutter” (interrupción repentina en la fluidez del juego) que está ahí de manera permanente y evita que se vea bien al momento de mover la cámara. Las desventajas del UE5, supongo.
Por supuesto, al cabo de unos días, todo se arregló gracias a la actualización “M.0.D.S” que resolvió varios de los problemas de rendimiento. Honestamente, me negaba a usar mods, quería mi experiencia lo más fiel posible al producto final, y tenía esperanza de que saquen algún parche o algo por el estilo, pero, simplemente, ese día nunca llegó, así que, decidí hacer mi propia investigación para resolver los problemas de rendimiento y también para terminar de balancear el juego.
Y es que si bien, modificaron varias cosas con respecto al gameplay para mejorarlo y adaptarlo a tiempos más modernos, hay un aspecto en el que, Virtuos, cometió un error bastante grave. Siendo esta la dificultad del juego.
Originalmente, Oblivion tenía una slider donde se podía ajustar la dificultad de manera gradual para compensar lo increíblemente roto que estaba el juego en este aspecto. Los enemigos llegaban a escalar de manera ridícula, haciendo que tengan estadísticas obscenamente altas, lo que creaba una experiencia de juego algo tediosa. Pero, gracias al slider, esto se llegaba a controlar.

En cambio, para el remaster, la slider ya no existe, solo hay opciones predeterminadas, y esto hace que el juego o sea muy fácil, o sea ridículamente difícil.
Durante mi primera run, decidí ir en dificultad normal pero los enemigos morían con 3 golpes y apenas recibía daño. Para mi segunda run aumente la dificultad y la diferencia entre ambas fue demasiado grande. En lo personal no me molestó, lo sentí bastante cómodo, pero para poner en perspectiva, esta dificultad es el equivalente a la dificultad máxima de Skyrim. Lo cual no es bueno, porque aún falta otro nivel de dificultad. Nivel que por curiosidad decidí probar y, simplemente, no fue para mí. Lo encontré, no difícil, sino, demasiado tedioso, por ende, no era divertido. Y para mi tercera run fue cuando decidí instalarle los mods de rendimiento, los mods de balance, y, debo decir, que la run que más he disfrutado ha sido la tercera con todas la modificaciones que le hice al juego.
Un mundo de fantasía, sin fantasía
Por último, algo que dio mucho sobre que hablar fue la dirección de arte. Y es que, si bien, el juego se ve espectacular, luce muy diferente a su contraparte original.

Esto es meramente subjetivo, a quienes les puede gustar menos, a quienes les puede gustar más, y sin lugar a duda, esto tampoco afecta la experiencia Oblivion como tal. Pero, siento que el remaster a ratos peca de lucir muy genérico, de lucir como cualquier otro juego de fantasía moderno que hay en el mercado.
El Oblivion original tenía estos aires muy de fantasía gracias a lo colorido que era, la apariencia caricaturesca de los personajes y de los enemigos, la interfaz que parecía sacada de un libro de fantasía y esto le hizo resaltar en su día. Incluso, en la actualidad Oblivion destaca y se diferencia mucho de otros Elder Scrolls como Skyrim y Morrowind, precisamente por eso.
Y si bien el remaster ha hecho un buen trabajo en el apartado gráfico, no fue capaz de capturar ese encanto de su contraparte. Me atrevería a decir que Oblivion Remastered puede llegar a sentirse como esos videos que hay en YouTube donde recrean el Ocarina of Time en Unreal Engine con graficos full HD, 4K, Ray Tracing y a primeras se ve impresionante, pero, luego cuando empiezas a mirar más detenidamente como que le falta algo, le falta esa esencia, ese estilo, que visualmente hizo destacar al título en su día.

Otra cosa que me hubiese gustado tener es un mejor tratamiento con las cuevas, dungeons y portales hacia Oblivion. Ya que, estos llegan a sentirse demasiado repetitivos y es algo que Skyrim arregló estupendamente bien. Mientras en las tierras del norte los dungeons y cuevas tienen mucha variedad y un buen diseño de niveles, en la Capital Imperial, las cuevas se ven todas igual, los dungeons no solo se ven similares, también tienen un diseño de niveles muy poco trabajado donde siempre tendrás que caminar toda la vía de regreso hacia la entrada porque rara vez hay algún shortcut que conecta el final del dungeon con el inicio. Y los portales hacia Oblivion, la atracción principal de este juego, son aburridamente genéricos y después de hacer un par de portales, lo habrás visto todo y se volverá algo muy monótono.
A su vez, la interfaz no fue muy de mi agrado, la sentí muy corporativa. Mientras que en el original parecía sacado de un libro de ficción, el remaster es más como un documento, una hoja impresa del Word que te dan en la oficina. Es como esta imagen donde se compara a un edificio de McDonalds en los 90 ‘s y uno en la actualidad.

Conclusión
Todo lo que mencioné son simples observaciones de alguien que le echó muchísimas horas y disfrutó muchísimo de Oblivion en su día y, quitando el mal rendimiento del juego, que no llega a estados críticos, todo lo que dije a son de queja realmente no afecta en nada la experiencia de juego. Pero, son aspectos en los que Virtuos pudo haber hecho un mejor trabajo y, también, como todo juego de Bethesda, hay mods ahí afuera que te permiten arreglar, corregir y modificar muchos aspectos del juego hasta dejar algo completamente a la medida de cada uno.
Fuera de eso, realmente, disfruté mucho de este remaster, el subidón gráfico realmente me sorprendió y, a pesar de mi queja sobre el estilo de arte, elegiría mil veces el look de Oblivion Remastered sobre el original, porque, simplemente se ve hermoso.
Me alegra saber que de alguna manera Bethesda ha decidido mantener el legado de uno de los RPG más grandes e influyentes de la historia del gaming con este remaster. Ya de por sí, The Elder Scrolls IV: Oblivion, a pesar de sus fallas, es un 9 por sí solo y justifica completamente el conseguir este remaster solo para experimentar todo lo que Oblivion tiene para ofrecer. Ya sea para esa nueva generación que está a punto de descubrir un clásico absoluto o para aquellas personas que tal vez en su día no pudieron probarlo.
Sin lugar a duda, y a pesar de que en algunos aspectos se pudo hacer un poquito mejor las cosas, Oblivion Remastered es altamente recomendable. Como diría Todd Howard: It just works.

Dicho eso, no se me ocurre qué más agregar, pero antes de irte, recuerda dejar tus comentarios sobre esta reseña en Facebook, X (Twitter), Instagram, Bluesky, Además de seguirnos en nuestro canal de WhatsApp.
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