Drag x Drive, reseña: un juego de Nintendo sin el alma de Nintendo

Tengo muy claro el recuerdo de que cuando compré la Nintendo Switch en 2020 quería tener entre mis primeros juegos el Arms. Me llamaban mucho la atención sus personajes y la forma en la que se usaban los Joy-Con, lo veía como un gran juego para disfrutar con mi hermana y mis amigos. Y Drag x Drive (DxD) llegó con esa misma intención: ser el juego gimmick que mostraba lo nuevo de la consola, con un concepto divertido. Pero no estuvo nada cerca de lograrlo.

Siendo el cuarto juego de lanzamiento de la Switch 2, es fácil decir que es no tiene nada que hacer frente a las otras tres grandes experiencias: Mario Kart World, Donkey Kong Bananza y Jamboree TV. Este es un juego que no parece hecho por Nintendo y hay muy poco que rescatarle.

Qué es Drag x Drive

Esta es una pregunta que yo también quisiera entender. DxD no tiene esencia de Nintendo, no tiene esa alma que caracteriza a sus juegos llenos de color, personalidad y donde la diversión es el foco principal. Aquí estamos en medio de un “parque” jugando partidos de baloncesto en silla de ruedas. Con la opción de disputar esos partidos o simplemente dar vueltas por el hub haciendo actividades pequeñas como pruebas contrarreloj, saltar lazo, hacer piruetas y otras olvidables.

Esta es una experiencia multijugador, por lo que para entrar a cada partido debemos esperar que se complete la party y en ese espacio de espera hacemos las actividades antes mencionadas. Al entrar al partido seremos 3 vs. 3 o 2 vs. 2 para ver quién hace más puntos.

La mecánica es sencilla: con el modo ratón del Joy-Con impulsaremos las ruedas y con movimientos lanzaremos la pelota al aro o haremos piruetas, que en realidad son muy poco entendibles de ejecutar. Para quitar la pelota tendremos que chocar con los oponentes y volverla a tomarla. Simple… y aburrido.

Tenemos la opción de personalizar el personaje con tres estilos de juego y aspectos estéticos como el color y diseño del casco, la ropa y la silla.

No hay más. El juego no tiene un sistema de ranking competitivo, torneos o modos diferentes. Es un paquete de escaso contenido.

Un juego de Nintendo sin el alma de Nintendo

Como decía al inicio, Arms era un juego que no funcionaba del todo bien, pero que desbordaba personalidad con sus personajes, arte y música. Al menos había algo de Nintendo ahí. Pero en DxD no hay nada de eso y ese es su principal problema. Todo se ve gris, triste, aburrido y esquemático.

Este juego me recuerda mucho al capítulo en el que los Pixies se apoderan del universo de Los Padrinos Mágicos, quitando lo divertido y colorido de la magia. DxD no tiene personalidad, todo se ve igual, diferenciar entre los colores cuesta un montón y nada motiva a querer volver.

El otro gran problema es que no es divertido. Aunque los controles funcionan y responden bien, los partidos son un caos. Es difícil quitar la pelota, lograr que los compañeros pasen el balón y mantener la mecánica de mover las manos con el paso de los minutos, porque después del segundo partido ya agota y no hay una recompensa por tanto esfuerzo.

Nada de esto es Nintendo, que viene de presentar algo como Jamboree TV en el que un Mario Party aumenta su nivel al 100% para ofrecer más cosas con el modo mouse y convertir una tarde algo único junto a amigos. Con DxD después de dos partidos, estoy seguro que el combo de amigos dirá: “¿qué otra cosa jugamos?”.

El primer gran fallo de Nintendo Switch 2

La reflexión más preocupante de todo esto es: ¿qué va a pasar con el modo mouse?, ¿será que este añadido quedará en el olvido como otros tantos gimmicks o habrá alguien que le saque provecho? Claramente, algo como DxD no es el camino, todo debe apuntar a lo que es Jamboree TV o lo que hemos visto con Metroid Prime 4. Ya está claro que los controles por movimiento pasaron su momento y es algo que quedó muerto en el 2010.

A pesar de ser una experiencia a bajo precio, Drag x Drive no vale la pena. Lo único rescatable es que los Joy-Con en el modo mouse funcionan muy bien en cualquier superficie, pero el juego en sí no es divertido ni tiene personalidad, algo que duele decir cuando se trata una creación de Nintendo.

¡@JuandGames_, good game!

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