La vida es un videojuego

La Orden de los Gigantes, el más reciente DLC de Indiana Jones y el Gran Círculo

Habiendo disfrutado anteriormente del juego de Indi ahora en primera persona, nos adentramos en el primer DLC de la aventura. En esta ocasión el destino lleva al aventurero al corazón de un nuevo culto que se está despertando en las profundidades del Vaticano.

Primero, sin duda, hay que resaltar el gran nivel de detalle con el que trabajaron la parte visual del nuevo contenido. Ya habíamos destacado este apartado anteriormente, pero el nivel de pulcritud se mantuvo intacto. Los salones, las cámaras, las grutas y los pasillos, absolutamente todo, sumergen al jugador en una atmósfera capaz de generar diferentes tipos de sensaciones; todo esto acompañado de elementos históricos que no solo enriquecen, sino que complementan la trama. Dejando a un lado la belleza, creo que en algunos momentos los escenarios resultan demasiado oscuros, lo que dificulta orientarse sin recurrir al mapa para avanzar (aparte de algunos objetos flotando por ahí).

Indiana viaja desde los salones del Vaticano, pasando por la Cloaca Máxima y llegando hasta las barracas de gladiadores, con el propósito de desentrañar el secreto del culto a Mitra: un nuevo grupo de sectarios seguidores del dios solar que busca su resurgimiento y la sabiduría eterna. El recorrido incluso nos llevará al Coliseo Romano, escenario que, finalmente, se convertirá en la última cruzada de uno de los personajes.

Pero esto es algo que iremos descubriendo poco a poco, y las sorpresas, sin duda, no faltarán. Primero nos adentraremos en los misterios de los tres Nefilim, grandes seres cuyas hazañas marcaron algunos hitos en la historia: Junia “La Sabia”, “El Cruzado sin nombre” (bueno, ya tiene nombre, pero dejaremos que seas tú quien lo descubra) y “El Monstruo de Creta”. Con el tiempo podremos comprender cuál es el verdadero objetivo del culto y conocer más sobre los hechos que lo rodean: robos extraños en los salones de tesoros del Vaticano, mendigos que desaparecen en la noche y ruidos incesantes en la oscuridad. No pasará mucho antes de que demos con el templo que podría convertirse en la perdición de muchos.

Creo que la inclusión de este nuevo arco narrativo enriquece la historia general, y la aparición de los gigantes le otorga cierta conexión con ella. Sin embargo, aún se perciben como dos relatos separados, quedándose a un paso de que El Secreto de los Gigantes pudiera considerarse realmente parte integral de la historia del Gran Círculo.

Para iniciar con este nuevo apartado, debemos hablar con el padre Ricci en esta ubicación, cerca de la fuente de la confesión.

El sacerdote nos hablará de un “Gigante sin nombre” y de que las pistas sobre su paradero podrían encontrarse en una de las zonas que, en el juego original, permanecían bloqueadas: la casa de Pío IV. Allí volverán a cobrar protagonismo el sigilo y nuestra versatilidad para cambiar de atuendo (es recomendable, como mínimo, conseguir el uniforme de los camisas negras). Apenas crucemos la entrada de la casa nos toparemos con el primero de los acertijos y, siendo sincero, este resulta bastante sencillo; una especie de llamada del destino que abre el camino para los desafíos venideros.

Ahhh, los acertijos… esas tareas que definen a los juegos de aventura y que logran equilibrar la experiencia para que resulte agradable a todo tipo de jugador (aunque no siempre sucede en algunos títulos que presumen pertenecer al género y en realidad solo ofrecen balas por doquier). El Secreto de los Gigantes está lleno de estos retos intelectuales, cuya complejidad aumenta a medida que nos acercamos al final. Son originales, estéticamente sorprendentes y su temática les otorga un aura de misticismo.

Algo negativo es que algunos resultan bastante complejos y pueden llegar a ser ligeramente frustrantes, especialmente si se juega en dificultades altas en la parte de aventura (no me avergüenza admitir que recurrí a un poco de ayuda en línea). Complementando el tema de los acertijos, el diseño de niveles permite cierta exploración e incluye desafíos secundarios que, aunque no tienen peso en la trama principal, son divertidos y hasta dejan alguna enseñanza.

Eso sí, si eres de los que explora hasta el baño del convento, te recomiendo frenar tus impulsos aventureros porque, como dice Gandalf: “Si no afianzas los pies, no hay manera de saber a dónde te llevará la corriente”. De lo contrario, podrías perder fácilmente media hora investigando algo sin sentido, solo para tener que regresar al punto de partida. Aun así, no te desanimes: una nueva serie de artefactos, los símbolos de iniciación mitraicos, hará que romper muros y perderse en las sombras valga totalmente la pena.

En cuanto al manejo de cámara, el contenido descargable sigue la misma línea que mantiene El Gran Círculo, con tomas espectaculares y una marcada influencia del cine, logrando que volvamos a sentir que estamos frente a una película. Ah, y claro, las risas tampoco faltan gracias a las recurrentes ocurrencias de nuestro amigo Jones. Finalmente, el apartado sonoro conserva los altos niveles de inmersión y los sonidos característicos que han acompañado a toda la franquicia están presentes en cada momento.

Si me preguntas si vale la pena adquirir o jugar este DLC, yo te diría que absolutamente. No solo encontrarás una nueva historia que disfrutar, con personajes memorables, sino también unas cinco horas de exploración en escenarios que logran hacernos sentir como si viviéramos el momento en carne propia. No habrá calaveras de cristal, pero sí retos que realmente nos pondrán a pensar y, sobre todo, la sensación de estar casi en una clase de historia, aprendiendo datos curiosos y momentos importantes que quizá olvidaríamos si nos los contara una profesora de 80 años leyendo apuntes sacados de arcas perdidas hace mucho tiempo.

Así que, aquí en la vida es un videojuego, le damos a Indiana Jones y el Secreto de los Gigantes un…

@croatoan9 sorry, but the princess is in another castle.

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