Si hablamos de personajes emblemáticos de marcas, Mario, Crash y Sonic fácilmente pueden ser los tres más representativos, especialmente por lo que sucedió en los 90. Y los juegos de karting fueron un escenario en el que continuamente se enfrentaron para ganar el aprecio de los fans. Sin embargo, a Sonic este género le costó más, a pesar de tener algunas buenas entregas. En el caso de Sonic Racing: CrossWorlds el resultado final, deja algunas dudas, en aspectos que son claves para este tipo de juegos.
De esta saga yo únicamente había probado el Team Sonic Racing, que me pareció un título interesante con el formato de juego por equipos y varios elementos de personalidad. Pero al final mi conclusión terminaba siendo la misma, que es gran parte de lo que me pasa con CrossWorlds: en un mundo donde ya existen Mario Kart y Crash Team Racing es muy difícil que otro juego del estilo logre alcanzarlos y hacerme preferirlo.
Así que pónganse sus zapatillas rojas y pijama azul. Vamos a ver qué nos propone Sonic en su nuevo juego de carreras.

Entrando al universo de Sonic Racing: CrossWorlds
Gran parte de la fórmula del género está inventada: carreras de autos, en circuitos con muchas curvas, desafíos personalizados por el nivel, poderes que recolectar, mucho caos y el elemento impredecible de ganar a último minuto.
Sonic Racing: CrossWorlds le agrega un poco más a esa visión: la posibilidad de elegir entre dos posibles caminos para cambiar el recorrido en medio de una carrera. Esto permite que no siempre cada competencia sea igual y que sea posible adaptar el circuito a las condiciones del auto que cada uno personalizó antes de iniciar. De ahí surge el nombre del juego, que también se mezcla con la propuesta de tener un tipo de Smash Bros pero de carreras, con personajes de diferentes franquicias de SEGA y de otros juegos o productos culturales.
Hay dos modos de juego principales. Los Grand Prix que son las típicas copas de cuatro carreras, en las que cada uno se gana un puntaje y ganará el que más acumule al final. Aunque aquí la cuarta carrera es la reunión de las tres anteriores, creando un gran circuito final, que, en mi perspectiva, le quita algo de diversión a la copa porque es volver a jugar algo que ya habías cruzado.

El otro modo de juego es Race Park en el que hay varios tipos de competiciones con enfrentamientos por equipos, duelos de velocidad y con poderes. Es una idea que en la previa suena interesante, pero que se queda corta en la ejecución y al final es más divertido ir por el camino tradicional.
A esto se suma la posibilidad de personalizar los vehículos antes de la carrera y poder escoger una o varias pequeñas mejoras como un espacio adicional para guardar poderes, carga más rápida del derrape, entre otras. Siendo algo estratégico y de lo mejor de esta experiencia.
Subidos en el auto: ¿cómo funciona todo?
Sonic Racing: CrossWorlds genera una extraña sensación. No es un juego malo o aburrido, pero se siente… genérico. Las pistas son coloridas y con detalles, pero ninguna se me quedó grabada en la mente por su diseño, circuito y el desafío que presentara. Los personajes del mundo de Sonic no son tantos como para armar todo un universo al estilo Smash y a veces se sienten agregados poco llamativos como los murciélagos y delfines en Mario Kart World.

Lo que se siente en cada carreta no termina de ser impactante. Genera la sensación de estar corriendo por un pasillo limitado en el que el caos poco aparece y los rivales no causan esa angustia de que en cualquier momento podemos perder por un detalle. Además, la velocidad parece alterada y aunque el velocímetro marque que vamos a 200 km/h, la verdad es que siente menor.
Hay una mecánica de tener un rival al que le podemos ajustar nuestro nivel y será el gran enemigo en esa copa. Ese es un detalle interesante porque ahí realmente se siente la competitividad y la complejidad en un juego de karting al tener que saber administrar los poderes y dar los giros para obtener turbo con el derrape.

Y al final el ciclo, se cierra con la idea en la cabeza de para qué un juego así, cuando para tener el caos en el multijugador ya hay dos competidores que van mucho más lejos: Mario Kart y Crash Team Racing. Ante ellos no hay nada que Sonic, o por lo menos esta entrega, pueda hacer.
Es un juego para fanáticos enamorados de esta franquicia, que identifiquen a todos los que salen en pantalla y los detalles de las pistas. Hay elementos divertidos, aunque un tanto genéricos y es una opción a considerar si no se tiene alguno de los dos grandes competidores que ya mencionamos. En esta carrera Sonic no pudo ser el más rápido.
¡@JuandGames_, good game!