Diablo II: Resurrected – Reign of the Warlock, esclavizando a la maldad en Santuario

El año 2000 no solo marcó el inicio del nuevo siglo y milenio, sino que traería consigo una de las secuelas más queridas por los fanáticos del PC Gaming en aquellos tiempos. Diablo II surgía de los confines del infierno para continuar con la historia dejada atrás cuatro años antes. Debo aceptar en este punto que no lo había jugado antes y que mi primer acercamiento a la franquicia fue con Diablo III, juego que disfruté demasiado, especialmente por el modo multijugador en la misma pantalla. Ahora, 26 años después regresa con un DLC llamado Reing of the Warlock, agregando una clase totalmente nueva para enfrentar a las huestes infernales desde un nuevo enfoque y habilidades.

Santuario, un mundo de más sombras y que de luces

Como mencioné anteriormente, no había probado Diablo II, ni antes, en su apogeo original; ni hace cinco años, con el lanzamiento de su remasterización. Así que aproveché la situación para probar uno de esos clásicos, y, por qué no, hacerlo en su mejor versión. Por ende, esta reseña se hará desde la mirada de alguien que no jugó la versión original, destacando detalles que seguramente le interese leer a un jugador que esté en la misma situación que yo. Así que sin mucho más que agregar, santíguate e inicia con emoción esta oscura aventura.

Lo primero que percibí es el excelente cambio cosmético que recibe el título con respecto a su original, si bien, no lo jugué, sí recuerdo a mis amigos probándolo en los “Café Internet”, en pleno auge de las partidas por conexión LAN de Warcraft III y Age of Empires II. Al acercarme a la pantalla se ve la definición y detalle puesta en cada rincón, con tan buenos modelados que no logro distinguir si son en tercera dimensión o en el falso 3D de su versión original, tan común en los juegos con perspectiva isométrica de mediados y finales de los 90. Esto hace que Diablo II: Resurrected se siga sintiendo como un título clásico, pero con gráficos que encajan en esta época.

Quienes hemos seguido los títulos de Blizzard durante años, sabemos que últimamente la estética de sus grandes franquicias es bastante amistosa, con grandes ejemplos en Overwatch y el mismísimo World of Warcraft; usando personajes que parecen sacados de comics e historias que, aunque profundas y con serios trasfondos, pueden ser consumidas por públicos de casi todas las edades. Es aquí donde aparece el nicho de Diablo, en donde su historia nos lleva a un mundo oscuro, atrapado en el conflicto eterno de los ángeles contra los demonios y en donde la esperanza ya está perdida desde hace mucho tiempo.

Esta seriedad al momento de contar los acontecimientos y lo explícito de su violencia, con litros de sangre derramada en las cinemáticas y el gameplay, lo convirtieron en el favorito de muchos jugadores. Es esta misma estética la que es traída otra vez a nosotros, donde Santuario, un mundo que parece estar condenado, ve, por vez primera, que la situación puede empezar a cambiar para los mortales habitantes de sus parajes.

Complejidad y facilidad

Diablo II: Resurrected te lanza a un campamento de guerreras con un cuchillo y una misión por completar, no hay un tutorial, ni una capacitación, ni una guía (como en el mundo real). Empiezas a asesinar a demonios al poco tiempo y a subir de nivel, mejorando tus estadísticas y habilidades con cada progreso. No obstante, de nuevo no hay un aviso mayor que el de un letrero en la parte inferior que nos recuerda que tenemos puntos por asignar.

Y aunque, mi experiencia de, digamos de bastantes décadas en los videojuegos, me hicieron encontrar una solución intuitiva a esta falta de explicación, sé que jugadores más novatos se terminarán estrellando ante esta situación, sin saber cómo comprar o vender un arma, qué stats priorizar según su clase, cómo reparar su equipo o engarzar joyas en él, elementos que uno ya tiene interiorizado después de tantos RPG jugados, pero que serán aprendidos a golpes por quienes lleguen por primera vez a Diablo II.

Por otro lado, su dificultad no es muy elevada y en los primeros compases y misiones será fácil eliminar a tus enemigos, con una curva de dificultad bastante lineal después de la primera hora (o menos). Teniendo que sobrevivir básicamente a no perderte en los pasillos de los calabozos, aunque, siempre tendrás un mapa que, de nuevo, facilita bastante las cosas.

El reinado del conjurador

Obviamente tenía que iniciar mi aventura con la clase nueva, el Conjurador, un experto en magia tan siniestra que usa a las mismas fuerzas demoniacas para enfrentarse al mal, esclavizando a los demonios para que le sirvan en su propósito. Esto le permite abrirse paso entre todas las hordas de enemigos que encontrará en los calabozos.

Además, que puede hacer levitar armas con su mente, imbuyéndolas de poder mágico para hacer daño extra a quien ose acercarse. Aquí la especialización se hace entre tres árboles de talento, asignando un punto a cada habilidad para ir personalizando tu modo de juego entre Demonio, Espanto y Caos.

El primero para fortalecer a tus invocaciones, el segundo para fortalecer tus ataques con las armas y habilidades inherentes y el último para lanzar hechizos destructivos. Esto te permite cambiar entre diferentes mecánicas para elegir tu favorita. Apostando por un férreo ataque cuerpo a cuerpo o usando a tus demonios como escudo mientras incineras desde la distancia con tu magia caótica, la elección es tuya.

Resurrected, ¿una oportunidad?

Para escribir estas impresiones tuve que apoyarme en un veterano del título (gracias @joselocalderon). A quién pregunté cómo había sido su experiencia con el juego hace tantos años. Él mencionó que fue precisamente esa estética de fantasía oscura la que lo atrajo al mundo de Santuario, que en aquel entonces tenía solo cinco clases: Amazona, Hechicera, Paladín, Bárbaro y Nigromante (el Druida y la Asesina fueron agregados en Lord of Destruction). También me dijo que, si bien no lo rejugó, sí le genera bastante expectativa volver después de tanto tiempo, sabiendo que había tantos objetos y rincones del mundo por explorar.

Es precisamente a donde quiero llegar, luego de las varias horas que jugué, no logré conectarme mucho al título, no por su historia, pues las cinemáticas de cada acto me absorbían por completo, sabiendo además como conectaba todo esto con lo que viví en Diablo III. Sumado a que Blizzard ya lleva un tiempo localizando sus títulos para Latinoamérica, es decir, la traducción y las voces de esta entrega estarán en nuestro idioma y con un acento que nos es más familiar (punto muy favor).

Mi falta de conexión se debió es a que siento que ya es un juego al que le pesan los años; su mecánica de combate se me hizo algo aburrida, en donde cada combate se podía resolver lanzando unos cuántos hechizos y arronjando de frente a tu demonio contra los enemigos. Los enfrentamientos más difíciles tampoco variaban, solo tenías que descargar todo tu arsenal de habilidades los más rápido que pudieras, vigilando tu maná y recuperándolo con el uso de una poción en caso de que se alargara más de lo necesario. Si bien, en dificultades más altas, exigía estar más pendiente de tus recursos y estar mucho mejor posicionado, la mecánica no cambiaba demasiado.

Por ende, considero que es un juego que está diseñado para seguir siendo parte de su nicho, para que aquellos que lo vivieron en su versión original, puedan regresar a aquella época, con un apartado visual mucho más cuidado, un menú un poco más amistoso y una gestión de inventario y equipo mucho más sencillo. De nuevo, es lo que me hizo sentir a mí, pues disfruté más su secuela; eso no descarta lo bien que fue elaborada esta remasterización, superando un horrible parche que escondía los menús por segundo o pausaba la pantalla en algunos momentos. Es un clásico devuelto a la vida, siendo la mejor versión que podrán jugar de esta entrega.

La imagen muestra al Conjurador, héroe nuevo de Diablo II: Resurrected. Además es posible apreciar la nota otorgada por el medio colombiano especializado en videojuegos La Vida es un Videojuego.

Hasta aquí la reseña de Diablo II: Resurrected y su DLC, Reing of the Warlock, antes de irte a salvar a Santuario, respóndeme, ¿cuál es tu clase favorita?, ¿ya probaste al Conjurador?, ¿llegaste al nivel de las vacas? Déjame tus respuestas aquí abajo en los comentarios. También puedes hacerlo en Facebook, Twitter (X), Instagram y Bluesky, así como seguirnos en nuestro canal de WhatsApp.

Calachoowie te dice, see you space cowboy…

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