Es bastante común que quienes llevamos décadas jugando videojuegos, cuando se nos da el control del personaje que usaremos en un título, empecemos a forzar y probar las físicas y habilidades que posee, haciendo giros bruscos, experimentando qué tan rápido puede correr o qué tan alto o lejano nos lleva un salto. Esto nos permite limitar el universo que fue construido en el videojuego y ayudarnos a resolver varios problemas que nos encontremos más adelante.
Ahora, lo realmente curioso es que esta forma de jugar se haya convertido en una mecánica central en el último título lanzado por Good-Feel y Nintendo para Nintendo Switch 2, así que, sin más preámbulos, La Vida es un Videojuego te trae las primeras impresiones de Yoshi and the Mysterious Book.

De la tinta a la vida
Se podría decir que Mysterious Book tiene dos estéticas principales: la primera de ellas, la vemos a través de cortes de escena al principio de la aventura y entre cada acontecimiento, que recuerda a la usada en otros títulos de la saga de Mario y Luigi, con un estilo tierno. Pero, la segunda es por la que destaca: el nombre del juego viene de un viejo libro mágico que posee un registro de diferentes criaturas en sus hojas, estas tienen movimiento y podrás verlas saltando, corriendo y escondiéndose.

Profesor Leo, es precisamente el nombre del libro, que al ser mágico también es un ser animado, pidiéndole a los Yoshi que entren en sus páginas para resolver todos los misterios que posee; aquí entonces cambia la estética del juego y todo lo que hacemos en él tiene ese enfoque, como si fuera dibujado a mano, con una fluidez algo pausada igual que en el stop-motion. Esto hace que la aventura se vea sencillamente hermosa y que sintamos que estamos explorando las páginas de un libro en todos los capítulos desbloqueados.

Secretos y descubrimiento
Nuestra aventura da inicio con un malévolo Bowser Jr. robándose al Profesor Leo de una antigua biblioteca, debido a que está en la búsqueda de un pájaro legendario llamado Guacamorfo; esta búsqueda lo lleva a ser absorbido por el libro, el cual cae en pleno vuelo en la Isla de los Yoshi. Aquí nuestros reptilianos amigos tragatodo acudirán al llamado del Profesor Leo, en donde podrás escoger al Yoshi de tu color favorito y completar el registro del libro a través de tus acciones.

Cada página será de una criatura y cada una de ellas tendrá su propio escenario. El objetivo será explorar y mirar qué se puede hacer con ellas y qué pueden hacer en su entorno. Por ejemplo, el primer nivel pertenece a una florecita caminante, entonces tendrás que experimentar para desbloquear los registros, puedes comértela de un bocado y eso activará un registro; o aplastarla, llevarla sobre tu lomo y ver cómo hace florecer los brotes, cada cosa única se registrará en las páginas del Profesor Leo.

Encontrarás criaturas de todos los tamaños, colores y sabores (porque sabemos que Yoshi es un comedor empedernido), y en cada escenario explorarás con las posibilidades que surjan para aumentar el número de hallazgos, los cuales se recompensan con estrellas, estas permiten desbloquear nuevos biomas con nuevas criaturas aún más extrañas. De igual manera, también podrás darles un nombre propio, aunque prefiero usar casi siempre la sugerencia del Profesor Leo, haciendo juegos de palabras que coinciden con el tipo de criatura que encontraste.

Además, entre tus expediciones dentro de las páginas podrás recolectar unas monedas llamadas Runas, las cuales sirven para adelantar posibles registros, evitando que tengas que salir y volver a entrar al escenario. No obstante, si a pesar de leer el posible descubrimiento no logras desbloquearlo, aún puedes pagar una pista por 100 runas, diciéndote de forma más clara qué acción deberías realizar para conseguir completar las páginas del Profesor Leo.

Perderte entre las páginas
Como pasa con muchas entregas relacionadas con los fontaneros bigotudos, sus historias no son profundas y tampoco buscan serlo; la trama está ahí para hilar el juego y darles un propósito a nuestras acciones. Eso sucede con Yoshi and the Mysterious Book, en donde si bien tendremos que detener a Bowser Jr. y a Kamek de sus siempre malvadas intenciones, muchas veces solo aparecerán para agregarle alivio cómico al juego e incluso los Yoshi tendrán que sacarlos de aprietos en diferentes ocasiones.

Este título se sostiene no porque nos ofrezca los difíciles niveles y retos que suelen tener los Super Mario, sino por lo contrario, por darnos un espacio para relajarnos, para divertirnos sin la presión del tiempo, del coleccionable perdido o del salto triple preciso. Esta hecho para completar sus páginas poco a poco y, si un descubrimiento se te escapa, podrás avanzar sin problemas e intentar encontrarlo después. Es un juego pensado para perderse entre sus páginas, para darle un objetivo a ese tan valioso «jugar por jugar», para pasar el tiempo con el único propósito de relajarte y divertirte.

Hasta aquí la reseña, algo corta contrario a la costumbre, pero es un título sencillo, que he disfrutado por su concepto y por su arte, a algunos podría parecerles aburrido, pero sé que muchos otros le encontrarán mucho espacio en sus tiempos libres. Antes de irte, respóndeme, ¿ya has probado este título?, ¿cuál fue tu criatura favorita?, ¿Poporopo no te recuerda a Kirby? Déjame tus respuestas aquí abajo en los comentarios o a través de Facebook, Twitter (X), Instagram y Bluesky. Así como seguirnos en nuestro canal de WhatsApp.
Calachoowie te dice, see you space cowboy…
¡Nos encantaría saber qué piensas! Deja un comentario.