Princess Peach: Showtime, reseña: una obra de bajo impacto

La película de Mario Bros. le dio otro perfil a la Princesa Peach. Pasó de ser un personaje testimonial a tener un peso de mayor importancia entre el público infantil, especialmente entre las niñas que durante 2023 coparon las fiestas de disfraces.

El tono que le dieron, siendo mucho más fuerte y determinante en la película, le permitió ganarse ese valor que durante mucho tiempo pasó desapercibido y que tuvo como impacto final un videojuego en solitario, en el que el valor estético tiene mucho peso y se siente ese concepto de accesibilidad para que las nuevas generaciones la sigan conociendo.

Princess Peach: Showtime es una buena combinación de elementos, pero que no termina de explotar y tener el impacto como para seguir hablando de este personaje. Encontrar un mal juego de Nintendo es difícil y este no va a ser el caso, pero hay muchos factores que pueden decepcionar.

Conociendo a Princess Peach: Showtime

La premisa de este juego es sencilla y concreta. Peach va a un teatro que resulta estar maldito, y una estrella llamada Lucy, le pide ayuda para rescatar a todos los trabajadores del lugar que han sido secuestrados y obligados a realizar ciertas obras.

Para lograrlo tendremos que ir pasando por diferentes niveles, cada uno como si fuera una obra de teatro aparte, por lo que tendremos la opción de cambiar de traje, recibir nuevos poderes y tener cambios en la jugabilidad.

Cada escenario nos pondrá el reto de encontrar un número determinado de estrellas ocultas, derrotar enemigos de rango bajo y un minijefe final o una secuencia mucho más ‘complicada’ para acabar con esa obra.

¿Cómo funciona todo esto?: no muy bien

La premisa en los juegos de la saga de Mario nunca es lo más importante. Lo que realmente interesa es la jugabilidad y cómo se usan los poderes. Y Princess Peach: Showtime apunta a eso.

La historia pasa a un segundo plano y lo que realmente nos importa es ver cómo funciona cada nivel, que es el factor diferencial de esta entrega. Y para entenderlo mejor podemos definir cada nivel como un minijuego.

Cada obra en el juego es una transformación diferente para Peach, lo que implica que el poder principal puede cambiar entre saber manejar una espada siendo mosquetera, tener intuición siendo detective o habilidad siendo patinadora de hielo.

En variedad el juego no se queda corto y eso hace que la experiencia sea mucho más ligera y siempre cambiante. Sin embargo, aparece el gran ‘pero’ de todo: los niveles son extremadamente cortos. Cada escenario puede tardar unos 5 u 8 minutos en ser completado y, aunque puede parecer un estándar normal para un juego de plataformas, el problema se da en que los poderes y la novedad de tener un nuevo traje no es lo suficientemente explotada.

En este ‘pero’ hay varios puntos en juego. Por un lado, los movimientos de Peach son muy limitados y solo puede saltar y ejecutar el poder especial del nivel. Cuando pareciera que el nivel llega a su punto más álgido… ¡pum! Se acaba. Dejándonos con ganas de más y sin sacarle todo el potencial al concepto que nos están mostrando.

Puede sonar a viejito que le pelea a las nubes: pero los niveles parecen elaborados bajo la fórmula de videos cortos de redes sociales, por su corta duración y por la poca cantidad de acciones que se realizan para mantener la atención del usuario, que parece ya no ser demasiado larga.

A esto se suma la baja (muy baja) dificultad del juego. Si bien eso no es un problema en sí, en cierto momento se siente que el mismo juego nos está llevando en coche para que pasemos los niveles, con enemigos fáciles de vencer y un concepto de vida que, aunque se termina, es fácil de recuperar porque se puede continuar con las monedas ganadas.

Al final, la fórmula innovadora de los niveles queda opacada por la baja dificultad que no representa un reto para jugadores experimentados, la poca falta de explotación de las habilidades de Peach y lo corto que es cada escenario.

El reto más grande de cada nivel es conseguir todas las estrellas. Seguramente en una sola pasada no será posible conseguirlas todas, por lo que necesitaremos un par más para hacer el 100% del juego, que es lo que muchas veces Nintendo busca con sus experiencias.

Estética nivel: Nintendo

Princess Peach: Showtime es una belleza a nivel artístico. La idea de tener un juego dentro de una obra de teatro cambia muchos conceptos, porque además de los lindos diseños de los escenarios y los trajes de Peach, veremos los hilos de los elementos que cuelgan, los efectos visuales son típicos del teatro y el cambio de escenas se siente con esa naturaleza.

Aquí se siente el sello de Nintendo en todo su esplendor. Disfrutar visualmente de cada nivel es otra parte del juego y es un peso importante que logra mejorar la balanza de la corta experiencia jugable que ofrece.

A esto se suma, que podemos personalizar el traje de Peach comprando diferentes versiones en la tienda del teatro y, aunque son pocos los momentos en la que la vemos así, se agradecen esos detalles.

Peach merecía algo mejor

Así que el 7.5 que le ponemos a Princess Peach: Showtime es la justa medida de la experiencia. La Princesa Peach merecía algo mejor, con un impacto mucho más grande, mayor trascendencia y valor para sus niveles.

Peach es un personaje con mucho potencial y no puede limitarse a tener juegos que parezcan una versión de Mario. Showtime es un buen inicio, la variedad de sus trajes es una forma de llamar la atención y darle un giro a los power ups.

Pero a nivel jugable se necesita mucho más, no solo pensar en el público joven que se enamoró de ella después de la película y expandir las posibilidades de un personaje que puede darle una vía diferente al universo de Mario. Peach aún tiene más show para dar.

¡@JuandGames_, good game!

One thought on “Princess Peach: Showtime, reseña: una obra de bajo impacto

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  1. Has sido excesivamente benévolo.
    Yo le hubiese clavado un 6.
    El juego directamente aburre.
    Y al final a todas las cosas buenas que tiene es fácil sacarle punta. Todos sus premisas están poco aprovechadas.
    Me ha gustado la relación de niveles tipo lo que vivimos del índice de baja atención. Niveles muy cortos con una interacción básica para lo perder la atención.

¡Nos encantaría saber qué piensas! Deja un comentario.

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