Harold Halibut, una aventura narrativa intimista y en stop-motion

No sé exactamente cómo iniciar esta reseña, pues este título se sale completamente de lo común en esta industria. De entrada, debes saber que su desarrollo, a mano del estudio independiente, Slow Bros (Alemania), tardó 12 años y que fue elaborado usando animación stop-motion. Así que, ya con eso en mente, sabes que vas a entrar de lleno en algo totalmente innovador en los videojuegos en torno al arte y la narrativa. Sin más preámbulos, La Vida es un Videojuego te trae las primeras impresiones de Harold Halibut.

Retrofuturismo

Entre las estéticas propias del retrofuturismo, la más acertada a mi parecer, para describir este título, seguramente sea la Atompunk, cuya corriente usa elementos de las modas propias de los periodos de la posguerra y no procura imaginar todo el tiempo un mundo posapocalíptico, como en el ciberpunk, sino mezcla el futuro utópico con una estética antigua; eso sí, sin dejar de ser crítico frente a la incertidumbre del futuro y el capitalismo, ya que, se remarcan temas propios de la carrera espacial, la guerra fría, el control de la sociedad y las industrias inescrupulosas.

Atompunk, por ende, sería la palabra para intentar describir toda la estética que se desenvuelve en Harold Halibut. Empecemos entonces por el diseño de sus personajes, los cuales son increíblemente variados, destacando elementos propios de su personalidad en sus trajes y expresiones, además, que recuerdan a películas con la seriedad de Anomalisa, pero sin caer en la estética realista que maneja esta última; creando protagonistas con peinados extravagantes, ojos grandes y expresivos o caras pequeñas y regordetas, con ropajes que refuerzan sus personalidades.

Los escenarios también resaltan esta idea, pues el contexto histórico del juego nos lleva a un futuro lejano, pero producto de toda la convulsión generada durante la segunda mitad del siglo XX. Aquí estaremos explorando una nave espacial, una nave espacial varada en un planeta lejano, una nave espacial varada al fondo del océano de un planeta lejano, para ser específico. En consecuencia, todo en este lugar contiene tecnología que parece elaborada en la década de los setenta u ochenta; con acero y madera en los acabados de cada rincón, con botones por doquier y pantallas negras mostrando letras verdes que recuerdan a los primeros ordenadores personales. Usando conjuntamente la arquitectura de tipo Googie en la decoración de varios espacios dentro del Fedora I (la nave).

La música también nos lleva por los mismos lares, usando distorsiones constantes y electrónica para transportarnos a esos antiguos computadores y viejas salas de árcade. Pero no teme hacer cambios más tradicionales para ambientar momentos emotivos, llenando el espectro de cuerdas y pianos que arrugan el corazoncito o nos llenan de esperanza, y, ¡por Dios! El uso de Bella Ciao fue brillante y gracioso a la vez.

Fedora I

Harold Halibut es una aventura narrativa, lo que lo convierte en un juego de nicho, debido a que su jugabilidad está centrada en llevar de buena forma la historia, así que te advierto de una vez que no esperes acción por montones, porque no habrá. No obstante, es precisamente la narrativa su mayor fortaleza, en donde, a través de la exploración, empezaremos a entender cuáles son las motivaciones de todos los tripulantes, conociéndolos por medio de conversaciones y ayudándoles en diferentes tareas.

De hecho, la jugabilidad se centra principalmente en ser un recadero: «Harold, lleva esto de aquí allá; Harold, no te olvides de traer aquello; Harold entrega esta carta» y así cada capítulo, fórmula que se repite en otros juegos, ocasionando que la evolución de la trama se vuelva lenta. Sin embargo, siempre habrá varios minijuegos para sopesar un poco esta carga narrativa y en medio de todo, esta contará con momentos que realzarán todo tipo de emociones, desde la jocosidad, pasando por la emoción, hasta la tristeza; esto permite que los fanáticos de este género de juego disfruten mucho del particular viaje.

Thank you, Harry (con acento británico)

Harold Halibut nos cuenta la historia de un arca espacial que huyó de la Tierra en medio de la Guerra Fría, con el temor de que, en algún momento, el botón rojo de las bombas sería oprimido y todo se acabaría. Ya en el espacio profundo, los tripulantes han buscado por siglos un hogar nuevo para habitar y cuando controlamos a Harold, ya habrán transcurrido más de cinco generaciones dentro del Fedora, sumado a que esta nave lleva más de 50 años atrapada en el fondo de un planeta acuático.

Esta situación cambia la forma en la que los tripulantes llevan la vida en la nave, unos hablarán nostálgicos de su tiempo siendo exploradores espaciales, otros ya percibirán que su hogar son las profundidades y otros (Harold) sentirán que no hacen parte de ningún lugar. Es en esta búsqueda de significado en la que estaremos inmersos durante la aventura.

Este título nos pondrá en la piel de un curioso protagonista, uno que no tiene cualidades que sobresalgan del arquetipo de héroe. Y es que Harold es un hombre delgado, con poca fuerza, nula confianza en sí mismo y una voz suave y tranquila que solo revela el tipo de persona detrás de sus ojos grandes y tristes. Pero, también posee una empatía sinigual que saldrá a relucir en todas las conversaciones y acciones que pretende hacer para ayudar a todos los miembros de la tripulación y sus futuros visitantes.

Resulta difícil no sentirse cautivado por un título que es hecho a mano y cuyo tiempo de desarrollo fue de 12 años. Cómo no sentirse atraído cuando la belleza única del stop-motion es usada para contar una historia sensible y emocional, que busca alejarse de lo tradicional y llenar nuestra pantalla de arte y nuestra vida de algo de reflexión, dolor y, especialmente… amor.

A pesar de hacer uso de mecánicas que puedan llegar a alejar a otros jugadores que se sientan atraídos por la curiosa animación, Harold Halibut logra ofrecer una trama intimista, que hará que conectemos con sus personajes mientras reímos y lloramos con ellos, que, a pesar de su sencillez, consigue deslizarse entre la filosofía y la jocosidad, en donde es posible disfrutar de una conversación, sufrir con la siguiente y reírnos con la última. Harold Halibut logrará trascender en el tiempo gracias a, precisamente, amalgamar su estética única con su forma de llevar la narración.

Hasta aquí la reseña, hecha por alguien que gran parte de su vida se ha sentido como un Harold. Antes de irte a las profundidades del espacio respóndeme, ¿ya probaste este título?, ¿qué te pareció su estilo de animación?, ¿ya limpiaste los filtros de la estación? Déjame tus respuestas aquí abajo en los comentarios o en Facebook, X (antes Twitter) e Instagram.

Calachoowie te dice, see you space cowboy…

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