Siempre es momento para conocer nuevas sagas. Super Monkey Ball siempre lo había escuchado por los laditos, pero nunca había descubierto su extraño y divertido concepto del que tanto hablan sus fanáticos. Y con Banana Rumble abrí mis horizontes gamer a un tipo de juego bastante entretenido, muy desafiante y que le cae muy bien a la Nintendo Switch.
Además, tiene un componente multijugador que permite crear partidas cortas y muy competitivas. Una de las debilidades de esta casa y de la que seguramente muchos jugadores pueden sacarle provecho, si tienen niños en casa o una pareja que todavía no los perdona por robarles una estrella en Mario Party.
Eso no implica que el juego tenga fallas y que el concepto pueda volverse repetitivo, ante lo básico de sus controles. Así que adentrémonos en este mundo de monos, puzles, niveles bien diseñados y bananas.

Conociendo a Super Monkey Ball Banana Rumble
Este juego es fácil de entender. Somos unos monitos que andan dentro de una pelota y deben cruzar niveles, en los que no debemos moverlos a ellos, sino al escenario. Para cruzar cada lugar tenemos un minuto y en el camino debemos recolectar la mayor cantidad de bananas posibles. Así de simple.
El modo aventura, que es la parte base del juego. Cuenta con un argumento sencillo en el que AiAi y sus amigos conocen a Palette, una exploradora que está en busca de su padre desaparecido y el legendario Plátano Dorado. Por lo que decidimos ayudarla e iremos recolectando piezas para llegar al final.
Junto a este modo hay otros para cruzar rápido los niveles, recolectar cierto número de coleccionables y los enfocados en el multijugador con enfrentamientos por tiempo y otros en los que ya estaremos entrando en detalle.

Un concepto base bien diseñado
El diseño de niveles de Super Monkey Ball Banana Rumble es espectacular. La primera hora del juego te sientes el gamer más pro e inteligente, el minuto de tiempo límite es más que suficiente y entiendes cómo va el ritmo de cada nivel. Pero después de eso, el juego te pega una cachetada y te hace sudar, ese minuto es poco tiempo y los escenarios se vuelven complejos y mucho más precisos de resolver.
Recolectar bananas será un objetivo alterno, porque lo importante será primero entender el nivel y luego volver para hacerlo en el menor tiempo posible y recogiendo todo lo que más puedas. Eso le añade mucho desafío a la experiencia y la frase ‘Fallout’ será tu acompañante durante bastante tiempo.
Una de las formas en las que el juego añade variedad es con la posibilidad de elegir personajes, cada uno tiene diferentes habilidades y enfoque en velocidad, manejo, peso y demás. La edición a la que tuvimos acceso para la reseña tenía desbloqueado Sonic, ya que el juego pertenece a Sega. Esta es la elección más completa de todas y el concepto de Super Monkey le cae bien a este personaje, incluso como una mejor idea que sus últimos juegos.
La experiencia de manejo también tiene dos opciones: con el joystick del Joy-con y con el acelerómetro de la consola (si, la Switch tiene acelerómetro). Esta última opción es la más desafiante en la que debemos mover los controles para avanzar. Un método bastante complicado de ejecutar, por la precisión que requiere, ideal para aquellos que les gusta envejecer y sufrir mientras juegan.
Sin embargo, este tipo de control no es ideal para el modo portátil, porque no veremos bien la pantalla y es una lástima porque tenía potencial al inicio, pero luego terminé descartándolo por las complicaciones visuales.
El punto más flojo de todo esto es su calidad de diseño. El juego es muy tierno y los personajes son súper kawaii, pero visualmente la imagen se ve lavada, con muchas imperfecciones en los bordes, el trazado de los dibujos no es el mejor. Esto es una clara muestra de las limitaciones que da la Switch, pero también de que pudo faltar algo más de trabajo para optimizar todo.

Cómo va el multijugador
Este es un aspecto bien interesante. Tenemos la opción de vivir el modo aventura, con algunas limitaciones, pero que da esa oportunidad de pasar todos los niveles en conjunto con el reto de hacerlo en un minuto.
Luego están los modos batalla. Son cinco, pero no todos tan memorables. Uno nos permitirá hacer una carrera para ver quién es el primero en cruzar un nivel, otro evitar una bomba, recolectar monedas y demás. Sin embargo, son experiencias poco impactantes y, aunque divertidas, se quedan cortas frente al modo aventura.
Pero lo que más destacado este apartado es que sí es un formato diferente a lo que hay en juegos con multijugador local hoy en Switch. Ya con una consola que tiene siete años se ha hecho de todo y que a estas alturas todavía haya algo por descubrir en uno de los fuertes del dispositivo, es algo rescatable. Además, jugarlo con hasta cuatro personas debe ser una experiencia caótica y única.
¿Vale o no la pena Super Monkey Ball Banana Rumble?
Siempre hay que darse este tipo de oportunidades y conocer experiencias de sagas que ya tienen su tradición. Super Monkey Ball Banana Rumble es un buen juego, ideal para quienes tienen una Switch y con quien jugar.
Su diseño de niveles es espectacular y se siente el aumento de la dificultad de una forma amble y ruda al mismo tiempo. Aunque su gameplay pueda ser repetitivo, tiene desafíos, misiones y personajes que le dan una variabilidad aceptable.
Eso sí, alístate para ver serruchos por todo lado y escenarios con una calidad visual media, que para los más exigentes será difícil de pasar.

¡@JuandGames_, good game!