Jugar videojuegos, así como cualquier otro tipo de experiencia, debe llevar al usuario a alcanzar un estado en el que el tiempo pasa, se pierde el sentido de la realidad y no hay ganas más allá de seguir jugando. Este estado se conoce como estado de FLOW y fue acuñado por el profesor de psicología en la Universidad de Claremont Mihály Csíkszentmihályi.
Según Mihály (perdón por mi pronunciación, la verdad el húngaro se me da bastante mal) el FLOW o la experiencia óptima es un estado en el cual la persona se encuentra totalmente inmersa en una actividad que disfruta, en donde el tiempo pasa volando y no se puede pensar en cosas ajenas a lo que está sucediendo en ese momento. La teoría del mismo nombre trabaja o explica más a fondo este estado y su nombre se debe a que esa sensación de felicidad o alegría se comporta casi como la corriente de un río.
Aparte de la pérdida de conciencia temporal (una forma cool de decir que ya pasaron 10 horas y no me di cuenta) las personas también experimentan lo siguiente cuando entran en estado de FLOW:
- Concentración total.
- Sensación de control sobre la actividad realizada.
- Se desaparecen las distracciones externas.
- La felicidad y el placer están dados directamente por esta actividad.
Claro está que, en el caso de los videojuegos, estos deben ayudar al usuario a alcanzar este estado; manteniendo un equilibrio entre desafío y habilidad (no puede ser muy aburrido o muy frustrante), dando feedbacks constantes al jugador (si algo se hace bien o no), teniendo aumentos graduales y progresivos de la dificultad e implementando controles sencillos e intuitivos.
¿Cuál a sido ese juego que los ha llevado a olvidarse de darle comida al gato o a ayudarle al hermanito con las tareas? Déjame tus respuestas aquí abajo en los comentarios o en Facebook, Twitter (X), Instagram y Bluesky. No olvides seguirnos en nuestro canal de WhatsApp.
@croatoan9 sorry but the princess is in another castle