Hace un tiempo probé la demo de Vultures: Scavengers of Death, a la cual le hice reseña. En ese momento destaqué el combate, la escasez y la estética retro. Ahora, la pregunta es: ¿se sostiene mi opinión en la versión completa?
Una nueva protagonista

Sin intención de repetirme, explicaré brevemente el argumento. Si quieres más detalles, puedes leer la primera reseña aquí. En Vultures: Scavengers of Death debemos cumplir diversas misiones para entender y acabar con el virus de zombies apocalíptico que ha infectado a Salento.
Una de las diferencias más importantes frente a la demo es que solo pude jugar con Leopoldo. En esta ocasión, algunas misiones están protagonizadas por Amber, un nuevo personaje que, personalmente, terminé disfrutando mucho más.
Esto no quiere decir que Leopoldo sea un mal personaje o esté mal diseñado. De hecho, fue muy efectivo para entender los básicos de las mecánicas. Sin embargo, Amber me pareció más interesante por las estrategias que permite construir durante los enfrentamientos.
Mi herramienta favorita fue su pistola de gancho: una cuerda que puede engancharse a las paredes para moverse varias casillas o incluso jalar enemigos y hacerlos caer por precipicios. Para mí, ese es el encanto de Vultures. No se trata solo del ataque en sí, sino de pensar cada movimiento como parte de una estrategia más amplia. Con Amber sentí que era más claro que nunca, porque sus habilidades hacen que cada turno se sienta más ingenioso y satisfactorio.
Si Leopoldo me enseñó a sobrevivir en Vultures, Amber fue quien realmente me hizo disfrutar sus posibilidades estratégicas.
Recursos e inventario
En la demo, la escasez ya era una parte fundamental de la experiencia, pero en la versión completa se vuelve todavía más evidente. Curiosamente, más que sentir la falta de recursos, lo que más sentí fue la falta de espacio en el inventario. El juego no solo te obliga a pensar cuántas balas, curaciones o armas tienes, sino también qué vale la pena llevar contigo.
A lo largo del mapa hay varias cajas de arsenal que permiten intercambiar los objetos que llevas por otros que hayas dejado atrás. Sin embargo, ahí está justamente el truco de la escasez como mecánica: las cajas no están en todas partes. Son pocas y están distribuidas estratégicamente por el mapa, así que llegar a una de ellas también se convierte en parte de la tensión.
Incluso cuando logré comprar más espacio en el inventario, seguía quedando corta, puesto que en un punto no puedes siquiera llevar todas tus armas.
Los puntos de guardado también son escasos y limitados, algo que se siente como un claro homenaje a Resident Evil. De hecho, podemos ver la aparición de la icónica máquina de escribir, un detalle que cualquier fan puede reconocer de inmediato.
Aun así, Vultures no llega a ser tan restrictivo como Resident Evil en este aspecto. Los puntos de guardado están lo suficientemente limitados como para generar tensión, pero no tanto.
Enemigos más variados
La versión completa también introduce monstruos más variados y poderosos. Algunos tienen efectos corrosivos, otros cuentan con escudos, y otros simplemente pueden hacer muchísimo daño si logran acercarse demasiado. Esto obliga a leer mejor cada situación.
Los enemigos son fuertes, sí, pero el juego no siempre te pide enfrentarlos de frente. Muchas veces, una buena maniobra puede evitar que siquiera te toquen. El peligro está en dejarlos avanzar demasiado: si se acercan, puedes morir muy rápido.
Por eso, aprendí rápido que el sigilo y un arma a distancia eran mis mejores amigos. Y ya cuando el daño era mucho y sabía que podía matar al enemigo en un turno, prefería salvar las balas y usar el cuchillo.
Aunque me tardé un poco en pasarlo, disfruté muchísimo la experiencia. Como fan del terror y como alguien que no suele ser especialmente ágil con el control, agradecí que Vultures apostara por combates donde lo importante no es reaccionar rápido, sino pensar bien cada movimiento.
Así, aunque no es el tipo de videojuegos que suelo jugar y le di una oportunidad principalmente porque quería apoyar la industria nacional, terminé llevándome una sorpresa. Me gustó tanto su propuesta que incluso me dejó con ganas de probar más videojuegos de combate por turnos.
Y hablando de industria nacional, me encantaron los pequeños easter eggs colombianos que aparecen durante el juego, como Betty la fea en la televisión o el comandante Hugo Lombardi mencionado en algunas notas.
Antes de terminar, quiero aclarar que la versión completa todavía tiene algunos bugs; no obstante, en mi experiencia, no llegaron a frenar realmente la partida. El mayor problema lo tuve durante el tutorial; después de eso, todo salió bastante bien. Hay detalles técnicos por pulir, sí, pero nada que haya arruinado mi partida.
Con algunas mejoras en este apartado, Vultures: Scavengers of Death podría convertirse fácilmente en uno de mis favoritos.
Teniendo todo esto en cuenta, Pixo le da a Vultures: Scavengers of Death un 8 de 10. Es una propuesta sólida, entretenida y con una identidad muy clara. Todavía necesita algunos ajustes técnicos, pero vale muchísimo la pena.
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