Denshattack! | Trenes, Ramen y J-Pop

Debo confesar que, cuando supe que reseñaría este juego, no sabía qué esperar. Un título independiente protagonizado por trenes que realizan maniobras dignas de una patineta o incluso de una tabla de snowboard, sonaba bastante extraño y muy alejado de lo que normalmente acostumbro a jugar.

Afortunadamente, una de las mejores cosas de reseñar videojuegos es descubrir propuestas que difícilmente habría probado por iniciativa propia. Por ende, después de más de diez horas de juego con la versión de PlayStation 5, La vida es un videojuego te comparte si Denshattack! funciona mejor de lo que suena.

Todos a bordo

Imagina que mezclas SSX 3 o Tony Hawk’s Pro Skater, agregas un juego de acción arcade, gráficos con estilo cel shading y lo ambientas en un Japón futurista distópico. Suena lo suficientemente loco como para ser cierto, ¿no crees?

Pues Denshattack! es todo eso y un poco más. La historia comienza con Emi, una joven repartidora de ramen de actitud siempre positiva que, por casualidad, conoce a Fernando Tamashiro, quien conociendo las habilidades de Emi, la anima a convertirse en una Denshattacker: pilotos capaces de recorrer antiguas vías ferroviarias realizando trucos, acrobacias y desafíos de velocidad para ganar prestigio y enfrentarse a otras bandas.

A partir de ese momento, Emi emprende un recorrido por las prefecturas de un Japón futurista y distópico que, tras una catástrofe climática, quedó dividido entre una élite protegida bajo enormes domos y el resto de la población que sobrevive en el exterior. Su objetivo será convertirse en la mejor Denshattacker mientras desafía el sistema que mantiene separadas ambas clases sociales bajo el yugo de la corporación Miraidō.

El gremio de los Denshattackers

Mientras recorres junto con Emi los más de 50 niveles distribuidos en nueve capítulos, irás conociendo a distintos Denshattackers, pilotos veteranos que pondrán a prueba tus habilidades. Y, como apenas estás dando tus primeros pasos dentro de esta disciplina underground, tendrás que demostrar poco a poco que mereces formar parte de ese exclusivo gremio.

Al inicio de la aventura aprenderás los movimientos básicos de tu tren, como saltar, cambiar de vía, realizar ollies, tomar las curvas con drifts, tocar el silbato y, sobre todo, ejecutar acrobacias aéreas. Estas últimas cuentan con distintos niveles de dificultad dependiendo de las combinaciones que realices con el stick derecho y, además de incrementar tu puntuación, serán indispensables para superar muchos de los desafíos.

Conforme avances, conocerás nuevos rivales que pondrán a prueba todo lo aprendido. Derrotarlos no solo te permitirá ganarte su respeto, sino también desbloquear movimientos más avanzados, desde deslizarte por túneles sin necesidad de usar las vías, aprovechar corrientes de aire o deslizarte por paredes hasta desafiar la gravedad en algunas secciones. Poco a poco, varios de ellos decidirán unirse a tu equipo para que juntos puedan enfrentar a la corporación Miraidō.

Sin embargo, convencerlos no será tan sencillo. Cada personaje posee una personalidad bien definida, por lo que deberás superar distintos retos antes de ganarte su confianza. Además, conforme conoces a estos personajes, la narrativa comienza a tomar un rumbo mucho más interesante, pasando de la simple meta de convertirte en el mejor Denshattacker a una historia con implicaciones mucho mayores para ese Japón futurista dividido por clases sociales.

Personaliza y colecciona

Además de los desafíos principales, en cada uno de los nueve capítulos encontrarás castillos donde podrás acceder a la tienda de pegatinas de Kaoru —sí, el juego viene localizado al español de España, pero de eso hablaré más adelante— para adquirir nuevos diseños para tu tren.

Más adelante también se desbloquea el Taller Rockabilly, donde podrás comprar nuevos trenes con habilidades y limitaciones específicas. A simple vista todos parecen muy similares, pero conforme aumenta la dificultad descubrirás que cada modelo ofrece ventajas distintas y una que otra restricción, entendiendo que adquirir varios de ellos será prácticamente indispensable para completar los retos más exigentes.

El juego también permite entrar a tu garaje para personalizar cada tren que tienes, modificando colores, estilos y diseños. Aunque estas opciones son completamente estéticas y no afectan la jugabilidad, siempre resulta entretenido darles un toque personal antes de salir nuevamente a las vías.

En cada una de las prefecturas también encontrarás sedes de Fanzines, donde podrás desbloquear publicaciones editoriales utilizando los rollos fotográficos que recolectes durante la aventura. Aunque funcionan como un coleccionable, también sirven para ampliar el lore del juego, conocer mejor a sus personajes y descubrir curiosidades tanto de las prefecturas como del universo de Denshattack!.

Arcade en estado puro

Uno de los mayores aciertos de Denshattack! es el diseño de sus más de 50 niveles. Cada recorrido resulta dinámico, frenético y ofrece múltiples rutas, lo que evita que la experiencia se vuelva repetitiva y encaja perfectamente con el enfoque arcade del juego. Además, cada escenario propone objetivos específicos cuyo cumplimiento determinará si obtienes una medalla de bronce, plata u oro.

En mi caso, completé la campaña en aproximadamente 8 horas, pero conseguir todas las medallas de oro, desbloquear contenido y perfeccionar cada recorrido incrementan considerablemente su rejugabilidad y horas de juego.

Aunque el juego no incluye niveles de dificultad tradicionales, estos desafíos cumplen perfectamente esa función. Para conseguir las mejores calificaciones deberás alcanzar en cada nivel cierta puntuación mediante acrobacias y maniobras, mejorar los tiempos establecidos, completar cinco retos distintos, recolectar latas de pintura y engranes —que funcionan como moneda del juego—, además de reunir negativos fotográficos para desbloquear los Fanzines de cada prefectura.

Este sistema de progresión incrementa considerablemente el reto. Obtener la codiciada medalla de oro exige realizar recorridos prácticamente perfectos —créeme, no será nada sencillo—, especialmente si buscas desbloquear el juego al 100%. Afortunadamente, aquellos que solo quieran disfrutar de la historia también podrán avanzar sin demasiadas complicaciones, siempre que cumplan los requisitos mínimos para completar cada recorrido, aunque más de uno seguramente requerirá varios intentos.

Al finalizar cada prefectura llega el esperado enfrentamiento contra un jefe. Sí, es una fórmula que hemos visto infinidad de veces, pero Denshattack! consigue que cada combate se sienta diferente. Nunca sabes qué mecánica o situación absurda te espera al otro lado de las vías, y justamente esa capacidad para sorprender es otro acierto para el juego ya que convierte cada batalla en los momentos más divertidos de toda la aventura.

Cuando todo funciona como debe

El apartado gráfico es otro de los grandes aciertos de Denshattack!. El estilo cel shading encaja perfectamente con el tono del juego y da vida a un Japón futurista lleno de color y con claras influencias del anime. A pesar de la gran cantidad de elementos que aparecen en pantalla, el diseño mantiene un excelente contraste, permitiendo distinguir con facilidad las vías, los obstáculos y el entorno, incluso cuando recorres los escenarios a toda velocidad o realizas acrobacias en pleno aire.

El rendimiento también merece una mención especial. Durante las más de diez horas que dediqué a la versión de PlayStation 5 no encontré caídas de rendimiento, errores ni tiempos de carga molestos. La sensación de velocidad es constante y la fluidez acompaña perfectamente el ritmo frenético que propone el juego.

En cuanto a los controles, la configuración predeterminada resulta muy intuitiva. La mayor parte de las acciones se ejecutan mediante los sticks analógicos y los gatillos, mientras que el botón X queda reservado para acelerar. Aunque la configuración puede personalizarse desde el menú de opciones, funciona tan bien desde el inicio que difícilmente sentirás la necesidad de modificarla. Eso sí, considero que los desarrolladores desaprovecharon la oportunidad de sacar mayor provecho a los gatillos adaptativos del DualSense.

Dominar las acrobacias requiere algo más de práctica. El juego incluye cuatro niveles de trucos aéreos que se ejecutan con el stick derecho y que puedes consultar en la Trucopedia. Aprender estas combinaciones no solo hará más espectaculares tus recorridos, sino que también será indispensable para conseguir mayores puntuaciones, superar algunos desafíos y alcanzar las codiciadas medallas de oro —si tienes experiencia con juegos de pelea, memorizar estas secuencias probablemente te resultará mucho más sencillo, ya que son del estilo—.

En cuanto a la localización, Denshattack! no cuenta con doblaje al español latinoamericano y los textos únicamente están disponibles en español de España. Aunque esto puede resultar extraño para un lanzamiento actual, la adaptación cumple correctamente y no representa un obstáculo importante si estás familiarizado con ese tipo de traducción.

Por su parte, las actuaciones de voz en inglés son bastante convincentes y transmiten muy bien la personalidad de cada personaje. Además, al tratarse de una aventura completamente ambientada en Japón, jugar con las voces originales en japonés —que son las únicas dos opciones — aporta un nivel adicional de inmersión. Eso sí, al ir a toda velocidad por los escenarios, en más de una ocasión tendrás que elegir entre leer los subtítulos o concentrarte en superar el recorrido.

J-Pop sobre rieles

La banda sonora de Denshattack! es tan variada y enérgica como su propuesta jugable. No podía ser de otra forma: al combinar influencias de distintos géneros y estilos, el apartado musical acompaña esa misma diversidad con una identidad propia.

La composición principal corre a cargo del portugués Tee Lopes, reconocido por su trabajo en Marvel Cosmic Invasion y Metal Slug Tactics. En esta ocasión entrega una colección de temas con una marcada influencia del J-Pop, respaldada por la colaboración de más de diez compositores invitados, entre ellos el canadiense Sean Bialo, el portugués Andrew One, el argentino Toni Leys y el japonés Ryō Nagamatsu, además de otros músicos internacionales.

La diversidad de estilos y nacionalidades aporta una personalidad muy definida a los más de 80 temas que tiene la banda sonora, haciendo que cada recorrido sobre los rieles se sienta dinámico y lleno de energía. Sin embargo, al mantener una línea musical muy homogénea y centrada en el mismo estilo, quienes no sean aficionados al J-Pop podrían experimentar cierta sensación de repetición tras varias horas de juego.

La estación final

El estudio barcelonés Undercoders demuestra que, cuando una gran idea está respaldada por un buen diseño, puede convertirse en una experiencia sorprendentemente divertida. Lo que en un principio parecía una combinación improbable de géneros, termina encajando de manera natural gracias a su excelente sensación de velocidad, la variedad de movimientos, unos controles precisos, un rendimiento impecable, una banda sonora muy bien integrada y un apartado visual inspirado en el anime que complementa perfectamente su acción arcade.

Si eres fan de títulos como Tony Hawk’s Pro Skater, SSX o simplemente disfrutas de las propuestas arcade que premian la habilidad, Denshattack! tiene muchas posibilidades de convertirse en una agradable sorpresa. Y si normalmente no juegas este tipo de experiencias, precisamente por eso vale la pena darle una oportunidad: es uno de esos títulos independientes que hay que probar para entender por qué funcionan tan bien.

Por todo lo anterior, el buen Pixo le otorga un 9, ya que se trata de una propuesta fresca, original y, muy probablemente, una de las sorpresas independientes más agradables del año.

¿Le darás una oportunidad a Denshattack!? ¿Qué otros juegos recuerdas que hayan apostado por mezclar géneros de una forma tan arriesgada? Déjame tus respuestas aquí abajo en los comentarios o en Facebook, Twitter (X)Instagram y Bluesky. No olvides seguirnos en nuestro canal de WhatsApp.

Joselo Calderón te dice, Somos accidentes, esperando a suceder.

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