Desde hace años la escena indie dentro de los videojuegos ha crecido de una manera concisa y sólida, al grado de que hemos tenido verdaderas joyas que hemos podido disfrutar y que se han quedado en nuestro corazón y colección de juegos para siempre.
Esta vez, tuvimos oportunidad de probar el segundo título indie de la desarrolladora madrileña Weird Beluga, ofreciendo una propuesta muy interesante que pudimos disfrutar por más de 12 horas en PlayStation 5.
Y como siempre, aquí en La vida es un videojuego, te vamos a platicar todos los detalles de este peculiar juego.

Una aventura contra el tiempo
Duskfade es un juego de acción, aventura y plataformas en 3D, en el que tomamos el control de Zirian, un joven que acaba de perder a su abuelo y que, además, emprende la búsqueda de su hermana Allira, quien se encuentra atrapada en una misteriosa Torre de Reloj que aparece de repente y altera el mundo, dejándolo sumido en una noche perpetua.
Con esta sencilla premisa da inicio un juego indie que se nota hecho con mucho cariño y con el objetivo de rendir homenaje a los títulos de plataformas de la quinta y sexta generación de videojuegos, recordando a juegos como Jak and Daxter, Ratchet & Clank o el mismísimo Super Mario 64.
Desde los primeros minutos de juego te das cuenta de que la atmósfera de Duskfade está cargada de nostalgia. Hay ciertos aires de tristeza, pero también una constante sensación de esperanza. Y es que el juego gira alrededor de temas como el paso del tiempo, la pérdida, la memoria, el duelo y la familia, elementos que hacen que empatices rápidamente con Zirian y entiendas que, aunque el título pueda tener la apariencia de un juego dirigido al público infantil, su trasfondo aborda temas mucho más maduros.

Afortunadamente, Zirian no está solo durante esta aventura, pues cuenta con la compañía de Cuco, una pequeña ave mecánica que lo acompaña durante su recorrido. Además de conversar con él para conocer un poco más sobre el lore del juego, Cuco también puede apoyarte durante los combates con ataques para hacer daño a los enemigos.
Para recorrer a lo largo y ancho el vasto mundo de Tearfeld, que cuenta con una estética clockpunk, y romper las cadenas que resguardan la gran puerta de la Torre de Reloj, Zirian cuenta con una espada con forma de manecilla de reloj, conocida como Minutero, con la que puede enfrentarse cuerpo a cuerpo contra los enemigos que encuentre en su camino.
Y no serán pocos, ya que durante nuestro recorrido tendremos que enfrentarnos tanto a enemigos comunes como a jefes con nombres peculiares que no necesariamente aparecen al final de cada uno de los niveles.

Un mundo lleno de posibilidades
Controlar a Zirian es bastante sencillo e intuitivo. Con él podremos realizar los movimientos básicos de cualquier juego de plataformas, como saltar, correr, rodar y agarrarnos de las orillas, además de atacar a los enemigos mediante combos y movimientos especiales.
Como buen juego de plataformas, conforme avancemos encontraremos nuevos retos y lugares a los que no podremos tener acceso desde el principio, ya que iremos adquiriendo nuevas armas y habilidades a través de unos prismas que nos permitirán continuar el recorrido. Esto también le da un pequeño componente de exploración y backtracking, pues si eres de los jugadores completistas tendrás que regresar a algunos niveles para encontrar todo lo que esconden y completar el juego al 100%.
Además, encontraremos diferentes tiendas en las que podremos desbloquear mejoras y habilidades tanto para Zirian como para Cuco, las cuales permitirán aumentar el daño de nuestros ataques y ampliar nuestras posibilidades durante los combates, haciendo que podamos realizar combos y movimientos cada vez más elaborados.

A lo largo de la aventura también iremos desbloqueando diferentes herramientas que nos permitirán llegar más lejos y alcanzar lugares a los que antes no teníamos acceso. Una de las más importantes es el gancho, una herramienta muy útil que le da bastante verticalidad al juego y que, durante los últimos niveles, resulta indispensable para poder continuar avanzando. Además, es la única herramienta que aprovecha los gatillos adaptativos del DualSense, algo que se siente bastante bien al utilizarla, pero que desafortunadamente desaprovecha las ventajas del control, salvo por algunas vibraciones hápticas.
También contamos con un deslizador que desbloqueamos más adelante en la aventura. Este se utiliza exclusivamente sobre unos rieles dorados en los que podremos avanzar a gran velocidad mientras esquivamos diferentes obstáculos. Su inclusión cambia por completo el ritmo de juego durante estos segmentos, convirtiéndolos en momentos donde nuestros reflejos serán puestos a prueba.
Hay otra herramienta que, la verdad, disfruté bastante utilizar, pero esa prefiero no mencionarla para no arruinarte la sorpresa. Parte de la gracia de Duskfade está precisamente en descubrir por cuenta propia las nuevas posibilidades que Zirian va adquiriendo durante su aventura.

Huecos en el tiempo
En cuanto al sistema de combate, prácticamente a lo largo de toda la aventura encontraremos zonas en las que tendremos que enfrentarnos a hordas de enemigos conocidos como Criaturas de tinta. En estos encuentros tendremos que aprovechar los movimientos y habilidades que vamos aprendiendo mediante los diferentes tutoriales para poder salir victoriosos.
Existe una buena variedad de enemigos y las posibilidades de combate van aumentando conforme avanzamos, aunque, desgraciadamente, uno de los puntos bajos del juego es la forma en la que están distribuidas las Criaturas de tinta.
La constante suele ser recorrer una buena parte del nivel, llegar a un área abierta, enfrentarnos a una horda de enemigos y, una vez terminada la batalla, continuar nuestro recorrido hasta repetir nuevamente el proceso. Los enemigos no suelen estar distribuidos de manera orgánica a lo largo de los escenarios, sino que aparecen principalmente en estos grupos de combate.
Esto provoca que, entre un enfrentamiento y otro, existan momentos en los que los escenarios se sientan un poco vacíos. De hecho, el diseño de los niveles y la exploración son algunos de los aspectos que más disfruté de Duskfade, por lo que me hubiera gustado encontrar una distribución de enemigos un poco más dinámica que aprovechara mejor estos espacios y rompiera con la estructura tan repetitiva de los encuentros.

La belleza del clockpunk
En el apartado gráfico encontramos uno de los elementos más sólidos de Duskfade. El uso de Unreal Engine 5 se nota en prácticamente cada rincón del juego, con escenarios muy trabajados, una iluminación bastante cuidada y una estética perfectamente definida. El diseño de los personajes, enemigos y jefes también está muy bien construido y mantiene una identidad visual que hace que todo el mundo de Tearfeld se sienta parte del mismo universo.
La paleta de colores utiliza constantemente tonos azules y fríos, aunque también encontraremos escenarios mucho más coloridos conforme avancemos en la aventura. Los cielos nocturnos y los fondos estrellados son especialmente llamativos y ayudan a reforzar esa atmósfera melancólica que mencionaba anteriormente. Es un apartado visual que funciona muy bien con las temáticas del juego y que, en varios momentos, consigue darle un tono mucho más serio a la aventura.
Y aunque podría parecer que Duskfade tiene pocos escenarios, prácticamente cuatro principales, la realidad es bastante diferente. Las distintas rutas son grandes, variadas y están divididas en varias áreas que poco a poco nos van alejando de Tick Town, el pueblo que funciona como centro de operaciones y donde encontraremos las diferentes tiendas y personajes.
Esta estructura me pareció bastante interesante, porque realmente tienes la sensación de estar alejándote cada vez más del pueblo mientras recorres diferentes regiones de Tearfeld hasta llegar a las zonas donde se encuentran las cadenas que mantienen sellada la gran puerta de la Torre de Reloj. Además, cada región consigue ofrecer diferentes ambientes y elementos visuales, algo que ayuda a que la aventura no se sienta limitada a un único tipo de escenario.

Más allá de Tick Town
El diseño de niveles es otro de los grandes aciertos de Duskfade. Los escenarios tienen una gran verticalidad y, conforme conseguimos nuevas herramientas como el gancho o el deslizador, se abren nuevas posibilidades para recorrerlos.
Lo mejor es que, aunque algunos saltos y plataformas requieren bastante precisión, nunca tuve la sensación de que el juego me estuviera pidiendo realizar algo imposible. Los escenarios están diseñados de tal manera que el avance se siente natural y progresivo.
Eso sí, al tratarse de niveles relativamente largos, en algunos momentos tuve la sensación de estar recorriendo nuevamente un lugar que ya había visitado, especialmente cuando algunos elementos del escenario se repiten demasiado. Un ejemplo que me llamó particularmente la atención ocurre en la zona del desierto, donde varios de los puentes utilizan prácticamente el mismo diseño.
No es algo que afecte en absoluto a la jugabilidad, pero sí es un pequeño detalle que termina llamando la atención cuando llevas varias horas recorriendo el mismo escenario.

Aunque Duskfade sigue una estructura principalmente lineal, cada nivel cuenta con diferentes caminos secundarios en los que podemos encontrar recompensas y objetos ocultos. Entre ellos encontramos esquirlas de estrella, engranajes de mejora, frascos de tinte, lingotes de arcoíris, cajas musicales, Nicomonedas, piezas de corazón para aumentar vida, fragmentos de núcleo para aumentar energía temporal, vidrieras rotas y hasta algunos gatos mágicos perdidos.
Estos objetos tienen diferentes usos y pueden intercambiarse en las distintas tiendas de Tick Town para conseguir mejoras y elementos de personalización para Zirian, mejoras de ataque para Cuco y hasta las pistas de la banda sonora. Esto hace que desviarse del camino principal tenga una recompensa y que la exploración no se limite simplemente a seguir el objetivo de la historia.
También contamos con diferentes transportadores que nos permiten regresar rápidamente a zonas que ya hemos visitado, incluyendo Tick Town. Esto resulta especialmente útil cuando nos hemos dejado algún objeto secreto o cuando ya contamos con suficientes recursos para comprar alguna mejora o simplemente para interactuar con los Nubinos, que son seres que habitan el pueblo y siempre tendrán algo que decir o incluirte en un par de minijuegos.
El problema viene precisamente al regresar a Tick Town. Si queremos visitar una tienda, tenemos que recorrer parte del pueblo para llegar hasta ella, comprar lo que necesitamos y posteriormente regresar nuevamente al transportador. Después de varias horas, este proceso puede resultar un poco tedioso y, personalmente, sentía que me sacaba ligeramente de la acción. Hubiera agradecido algún sistema más directo para acceder a las tiendas desde los transportadores.

Un rejol bien ajustado
En cuanto al rendimiento, durante prácticamente toda mi experiencia en PlayStation 5 Duskfade se comportó de manera muy fluida. No experimenté caídas de cuadros que afectaran la experiencia y, en general, la sensación es la de estar frente a un juego bastante pulido y bien terminado.
Eso no significa que el juego sea completamente perfecto. En una ocasión mi personaje quedó atrapado entre unas cajas y no encontré manera de sacarlo de ahí. Por fortuna, el punto de control estaba apenas medio minuto atrás, así que reinicié desde ahí y pude continuar sin ningún otro problema.
Fue la única ocasión en la que me ocurrió algo así durante toda la partida, pero creo que vale la pena mencionarlo. Fuera de ese pequeño incidente, mi experiencia técnica con Duskfade en PS5 fue bastante satisfactoria.

Ecos de una historia
La historia de Duskfade es mucho más interesante y profunda de lo que podría aparentar a primera vista. Sus personajes son entrañables y, conforme avanzamos en la aventura, llega un momento en el que realmente te importa qué sucederá con ellos y cuál será el desenlace de sus historias.
Desgraciadamente, aunque Duskfade es desarrollado por un estudio español, los diálogos únicamente cuentan con voces en inglés. La actuación de voz cumple con su cometido, aunque no me parece uno de los apartados más destacados del juego. Por otro lado, sí contamos con subtítulos en español, lo que facilita bastante seguir la historia y conocer todo lo que sucede en Tearfeld.
Hablando precisamente de la narrativa, durante nuestra aventura también encontraremos unos objetos llamados Ecos, que funcionan como una especie de fragmentos de memoria. Al encontrarlos podremos conocer más detalles sobre lo que ha ocurrido en Tearfeld y descubrir parte de su historia, sus personajes y los acontecimientos que llevaron al mundo a encontrarse en la situación en la que lo conocemos.
Estos pequeños fragmentos son opcionales, pero me parece que vale la pena detenerse a encontrarlos, ya que ayudan a complementar la historia principal y hacen que poco a poco te importe más lo que ocurre con este mundo y sus habitantes.

El tiempo no perdona
En cuanto a la dificultad de Duskfade, déjenme decirles que el juego puede parecer bastante inofensivo durante sus primeras horas. Sin embargo, al igual que ocurre con su temática, conforme avanzamos, la aventura comienza a adquirir un tono mucho más serio y exigente.
Durante los últimos niveles tendremos que prestar mayor atención al entorno, calcular mejor nuestros movimientos y evitar cometer errores que pueden mandarnos directamente de regreso al último punto de control. No es una dificultad muy elevada ni que se sienta injusta, pero sí exige que pongamos mayor atención a lo que estamos haciendo.
Además, las hordas de enemigos comunes aumentan tanto en número como en variedad conforme avanzamos. Los enfrentamientos comienzan a mezclar diferentes tipos de enemigos al mismo tiempo, obligándonos a mantenernos constantemente en movimiento y a aprovechar todas las habilidades que hemos aprendido. Un pequeño descuido puede ser suficiente para terminar derrotados.
Y con los jefes, ni se diga. Aquí tendremos que estar muy pendientes de nuestro entorno para reaccionar rápidamente a sus ataques y aprender sus patrones de comportamiento. Sin embargo, hay un elemento que disfruté particularmente: los combates no consisten simplemente en reducir una barra de vida hasta cero; conforme conseguimos bajarles cierto porcentaje de salud, los jefes pueden cambiar la dinámica del enfrentamiento y obligarnos a realizar diferentes acciones para continuar con la pelea. Esto hace que cada batalla tenga pequeños momentos de variación y evita que simplemente tengamos que golpear al enemigo una y otra vez.
Este diseño funciona especialmente bien durante los enfrentamientos finales, donde el juego lleva estas mecánicas un poco más lejos y nos obliga a utilizar todo lo que hemos aprendido durante la aventura. Son combates que representan un buen cierre para la progresión de dificultad de Duskfade y que, personalmente, disfruté bastante.

Una melodía que se pierde en el tiempo
La banda sonora de Duskfade corrió a cargo del compositor Rafael del Olmo, quien también ha trabajado en diferentes proyectos de la industria desempeñándose en áreas como composición musical, diseño de sonido y producción de voz.
La banda sonora tiene un marcado carácter orquestal y, técnicamente, está bien producida, pero aquí encontré uno de los apartados que menos consiguió conectar conmigo. En varios momentos la música se siente poco relacionada con lo que estamos viendo en pantalla y, en determinadas secciones, incluso llega a pasar prácticamente desapercibida.
No considero que sea una mala banda sonora, pero sí creo que pudo haber sido mucho más memorable y estar al nivel del juego. Después de varias horas de juego, me costó recordar alguna melodía en particular, algo que contrasta con otros elementos de la aventura que sí consiguen permanecer en la memoria, por lo que considero que si es uno de los puntos débiles del juego.

El tiempo bien aprovechado
Si eres seguidor de los juegos de plataformas y buscas una experiencia diferente, pero al mismo tiempo gratificante, te invito a que pruebes Duskfade. Es un juego sólido y bastante pulido en el que Weird Beluga demuestra el empeño que puso para crear una aventura de calidad con un equipo de desarrollo muy reducido. Durante mis más de 12 horas con el juego, disfruté especialmente su diseño de niveles, la exploración y una dirección artística que consigue darle una identidad propia.
Aunque no todo es perfecto, gracias a su historia, secretos, duración y posibilidades de exploración, ofrece suficientes motivos para querer regresar a algunos de sus escenarios y completarlos al 100%.
Por todo esto, el buen Pixo le asigna un 8.7 a Duskfade. Ahora solo falta que tú vivas la aventura de Zirian y Cuco y nos platiques qué te pareció. ¿Ya lo jugaste? ¿Qué fue lo que más te gustó? Déjame tus respuestas aquí abajo en los comentarios o en Facebook, Twitter (X), Instagram y Bluesky. No olvides seguirnos en nuestro canal de WhatsApp.
Joselo Calderón te dice, Somos accidentes, esperando a suceder.
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