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Reseña Captain Tsubasa: Rise of New Champions, jugando a ser cracks

Recuerdo que en un ocasión cuando estaba en el colegio un amigo y yo le pegamos una patada al balón al mismo tiempo, mientras jugábamos un partido, y nuestra reacción fue de inmediato mirarnos y decir: ‘El tiro de los hermanos Korioto». Algunos nos entendieron y otros solo miraban mientras nos reíamos. Después de eso lo intentemos hacer en otro momento, pero esa magia fue solo producto de la casualidad y de ser fanáticos de una serie que a muchos nos marcó en la infancia: ¡Super Campeones! (así se le conoció en Latinoamérica). 

El tiempo pasó y la pandilla de Oliver Atom fue quedando atrás, aunque después tuve una cartas coleccionables de ellos y al día de hoy no sé dónde están. Pero ya con 25 años y dos fracturas en el pie, el sueño de ser futbolista se frustró y lo he cambiado por otros menos caóticos (como estar en una página de videojuegos). Sin embargo, llegó a mis manos un juego que estuve esperando por un largo tiempo y por fin lo pude probar: Captain Tsubasa: Rise of New Champions. Así que aquí les va un partido que durará menos capítulos, pero que tendrá la misma calidad que el tiro del tigre. (silbato_de_árbitro.mp3).

Jugando a ser un crack 

Está claro que Captain Tsubasa no busca ser un FIFA o un PES, su estilo de juego está orientado a una aventura mucho más arcade y a vivir las aventuras de Atom y sus amigos (lo siento, nunca me acostumbraré a decirle Tsubasa), combinando algunas mecánicas tradicionales de juegos de fútbol, pero con el estilo de la serie y todos esos momentos únicos que nos hicieron creer que podíamos colgarnos en los palos para hacer un gol. 

El Viaje será el principal modo de juego. Este está dividido en dos, uno será de episodios para ver el Campeonato Juvenil de Secundarias en Japón, donde nosotros manejaremos a Niupi (Nankatsu) para que gane el tercer título consecutivo. Aquí iremos derrotando a escuelas tradicionales, como sucede en la serie, hasta llegar a la final con Toho y ganarle a Hyuga. 

Esta primera parte servirá de cierta forma de tutorial, ya que no sólo aprenderemos a realizar los movimientos, sino que también su dificultad es menor. Aquí los fans del anime van a disfrutar mucho más, porque revivirán momentos y escenas míticas, que los hará sentir que les volvió a dar acné y están de nuevo en la adolescencia.

En el segundo modo de juego de El Viaje, que es independiente del otro, tendremos que crear un personaje a nuestro gusto para que sea la nueva figura naciente del fútbol japonés. El modo Héroe sin duda es lo más interesante, porque no sólo su historia es más extensa, sino que también vamos a ir mejorando nuestro personaje con movimientos clásicos como el tiro del tigre y demás, que es lo que muchos quisimos alguna vez en nuestra vida. 

El relato de esta parte del juego arranca luego del Campeonato Juvenil y la disputa de un torneo amistoso para elegir a los representantes de Japón en un Mundial, en el que iremos con nuestro personaje y todo el combo de cracks a ganarle a las estrellas de Alemania, Italia, Francia, Argentina y otros cuantos más. 

Además de esto, el juego también cuenta con modos para multijugador, torneos y partidas locales para jugar con amigos, que están bien y funcionan sin problemas. 

¿Qué se siente ser un crack? 

Explicada la base del juego en lo general, vamos a lo específico y aquí es donde empezaremos a complicarnos. Captain Tsubasa es un juego que quiere que hagas muchas jugadas de fantasía, míticas del anime, para ganar y divertirte. No busca que seas el mejor estratega o habilidoso con los botones, sino que vivas la experiencia de manejar a esos personajes que tanto queremos, así sus movimientos sean casi sobrehumanos. 

Entonces, lo que te vas a encontrar es un juego en el que oprimiendo los botones en el momento justo, podrás resolver problemas y realizar cada una de las habilidades. Algo que engancha mucho y funciona, porque siempre buscarás hacer el tiro con efecto y que se vea lo más genial posible, porque el apartado gráfico del juego cumple (sin ser lo más novedoso del mundo) y siempre deja grandes escenas, que en mi caso no me cansé de repetir. 

Es por eso que el juego funciona y es divertido, si lo que quieres es pasar un rato siendo una estrella que con una fuerte patada mete al portero dentro del arco. Peeeeroooo… y aquí va el gran PERO: El juego parece interesado en que eso lo hagas después, sí, después en otro momento, luego de ver largas conversaciones que giran al rededor de los mismos problemas: todos quieren vencer a Tsubasa y cuando pierden aceptan que es el mejor, que ahora él gane en honor a ellos y así sucesivamente. En el caso del modo Héroe hay un poco más de variedad, aunque este tema sigue presente, pero aquí hay situaciones y conflictos que están interesantes, como que Hyuga aprende a jugar en equipo o que tu personaje llama la atención del resto. Pero, como mencioné antes, todo se da en medio de unos diálogos pesados, repetitivos y poco innovadores, en los que vas a estar pasando y dando X a cada rato para saltarte e ir al grano para jugar, que es casi lo secundario. 

El gran lío viene en la mitad del relato del Modo Héroe, cuando va empezar el Mundial Juvenil y los diálogos tardan un montón. Si los lees todos, esa parte durará casi 30 minutos ¡30 minutos de diálogos! Eso desconecta a cualquiera. Es como ver un capítulo completo solo que con un mando en la mano y pues para ver y no jugar, está Netflix o Crunchyroll. 

Pero bueno, listo dame cinemáticas, las veo y las disfruto, que hijuemadre. Pero no. Las situaciones de juego, en las que no estamos jugando, sino son cinemáticas, son sólo pantallas de un jugador corriendo en un fondo de color y hablando, nunca vemos el juego en realidad, no vemos la situación, es como si al anime le quitaran esas escenas míticas de juego y solo fuera un fondo o un paneo al estadio en el que el narrador dice que está pasando y pues… eso no es divertido, para eso no estamos aquí. 

Y ese es el gran problema del juego, que no parece interesado en que lo que pase en la cancha sea lo primordial, sino que veamos los líos, que son los mismos siempre, del entorno de Oliver Atom y cómo todos quieren ganarle porque es el más capo de todos los cracks del mundo. 

Ademas, Tsubasa sufre lo de muchos personajes principales y es que su entorno es más interesante que él, los otros actores que hay alrededor tienen conflictos más personales y, como en el caso de Hyuga, crecen y aprenden de sus errores o de Misugi, que parece un técnico con 15 años. Mientras que Atom es siempre igual, solo sufre cuando se lesiona y es la perfección. De hecho tiene el síndrome de ser como el rector de la Universidad de Homero Simpson, que es todo buenachón y lo odian sin uno entender por qué. Pero bueno, esto no es culpa del juego, ya es algo más del anime.

Entonces… ¿Jugamos o vemos? 

El gameplay no falla, quizás lo menos destacado sea el nivel de la IA, que suele estar como en modo medio y ahí es dónde se hace repetitivo todo. Pero las mecánicas están bien y es agradable ver cómo cada personaje tiene su estilo para jugar. Además, es un reto intentar armar esas jugadas míticas. Pero los diálogos densos y repetitivos van a sacar a más de uno del juego. Si bien es algo que hace parte del mundo del anime en el que está basado el título, se pudo solucionar de otra forma, como con esas cinemáticas estilo anime que están en el modo Héroe que son más cómodas y dinámicas o con los diálogos dentro de los partidos con viñetas a los lados, que salieron de vez en cuando.

Este juego demuestra que el problema no es tener o no tener una historia, el problema es la forma en que la cuenta. Porque los personajes son interesantes y, bueno el conflicto es lo que es. Pero no darle dinámica al relato entorpece todo y el gameplay (que es a lo que vinimos) queda en un segundo plano, cuando es algo que él juego hace bien.

Por eso Capitán Tsubasa baja tanto en su nivel, no es por no tener un árbitro que pite faltas (es mejor sin eso sin duda) o que las mecánicas sean repetitivas o que sea a veces demasiado fácil. Todo se complica cuando nos quiere meter y contar una historia, pero lo hace sin alma y de paso nos quita tiempo para poder disfrutar de ser todo un genio con el balón. 

¿Tú ya lo probaste? Si es así, cuéntame cómo te pareció más abajo en los comentarios o en FacebookInstagram o Twitter.

¡@Jdrios7, good game!

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