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Karakuri-kun: A Japanese Tale, un autómata defectuoso

Ya quienes hayan leído varias de mis reseñas, curiosidades y especiales habrán notado mi gran gusto por las ciencias sociales y cómo disfruto de los videojuegos que centran sus contextos en momentos históricos, por lo que con gran interés tomé el título desarrollado por JBO Media y Angel Star Studios, para PC. Esperando aprender mucho en esta aventura, pues además de gamer, también soy docente y este juego nos pone justo al inicio del shogunato Tokugawa, una época que me resulta fascinante. Sin más preámbulos, La Vida es un Videojuego te trae la reseña de Karakuri-kun: A Japanese Tale.

Gráficos de época

Visualmente el título no es nada atractivo, usa la clásica vista cenital usada en los cientos de RPG que se hicieron en los 90, eso sí, con muy buena nitidez y cierta atención al detalle, pero no sobresale más de ahí, debido a que usan una ecuación desgastada en el ámbito estético. Por no hablar de la animación en los combates, que nos lleva más atrás y parece recordarnos a los primeros Final Fantasy, que fueron una innovación en su tiempo, pero, en pleno 2022, ver a un personaje moverse un poco para simular un ataque resulta muy aburrido y repetitivo. Por otro lado, musicalmente tampoco llama mucho la atención, los temas son olvidables y están diseñados para combinar con la estética japonesa.

Simple y superfluo

Karakuri-kun es un juego educativo y un RPG, sin embargo, es de esos títulos que dejan mal parados a ambos géneros, ya que, resulta ser demasiado iterativo, debido principalmente, a sus mecánicas RPG, las cuales se sienten impuestas y demasiado artificiales; están ahí para alargar la experiencia y solo puedes atacar, realizar habilidad o usar un objeto. Por ejemplo, una vez sales de tu hogar y empiezas a explorar, empezarán a aparecer combates aleatorios contra tres tipos de enemigos elementales (fuego, agua y tierra), que nada tienen que ver con la historia y solo estarán para arruinar lo que está medianamente bien en el título. De hecho, tuve que bajar la dificultad de estos enemigos, pues los combates se hacían absurdamente largos, no porque fueran difíciles, sino porque nuestra heroína apenas si les hacía daño; entonces pasabas la mitad del combate curándote y la otra dando golpes nimios sobre tus rivales, llegando incluso a demorarme hasta 15 minutos en una pelea aleatoria que me distraía de los objetivos.

No obstante, la posibilidad de aprender de cada uno de los NPC me gustó bastante, sumado a que, al salir de cada zona, aparecía un guardia real a hacerte un pequeño examen de lo aprendido. Debo aclarar que me gustó porque la historia de Japón en sí misma me encanta, pero eso no significa que te vaya a agradar a ti, ya que, igual pasarás gran parte del tiempo en conversaciones en las que los personajes se explayan hablando sobre Japón sin ningún hilo conductor, como si Wikipedia usara avatares que te contaran sus artículos, por lo que es muy monótono y para muchos resultará extremadamente aburrido.

Ser parte de la historia

Normalmente los juegos que usan este tipo tramas para hacernos sentir parte de la historia, usan un personaje ficticio que está envuelto en contextos históricamente reales, para este caso es el de una karakuri, es decir, un autómata mecánico; los cuales fueron populares en Japón durante el siglo XVII, XVIII y XIX. Esta karakuri deberá demostrar que no es un objeto, sino que tiene sentimientos y alma, para ello debe aprender sobre la historia de Japón, conociendo en el proceso a personajes importantes, entre ellos a: Yasuke (el samurái negro), al hijo de uno de los tres unificadores de la nación o al mismo Miyamoto Musashi. Este viaje de aprendizaje le enseñará sobre los diferentes periodos en la historia del archipiélago, además de los personajes y clanes más relevantes.

Esa fue la parte divertida para mí, empero, reconozco que no es la forma adecuada de presentar un RPG educativo; la jugabilidad, la estética y la forma de enseñar historia… ya son historia; recuerdan a juegos antiguos, pero manteniendo sus peores vicios y errores, como si la forma de enseñar no hubiera evolucionado a lo largo de todos estos años, al igual que la forma en la que aprendemos y nos divertimos con los videojuegos.

Creo que es la reseña más corta que he escrito, pero la verdad no creo poder decir nada peor ni mejor de lo que ya se ha dicho. Antes de irte déjame una recomendación de algún juego educativo que hayas probado, independientemente de qué tan genial u horrible haya sido tu experiencia. Puedes dejarnos tus comentarios aquí abajo o en Facebook, Twitter e Instagram.

Calachoowie te dice, see you space cowboy…

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