El pánico satánico: Entre dados, cassetes y consolas – parte 1

Existe una constante extraña que está muy ligada al entretenimiento: cada cierto tiempo, grupos de personas, en su mayoría religiosos, se empeñan en culparlo de la violencia y la maldad en el mundo. ¿Y qué mejor figura para unir todas estas causas que el Diablo, el eterno enemigo, que según ellos busca seducirnos con su música heavy metal para que destruyamos todo a nuestro paso?

¿Te parece ridículo? Pues déjame contarte sobre un fenómeno que tuvo su auge en los 80 y que, incluso hasta el día de hoy, sigue permeando en la sociedad con distintos nombres. Porque sé que tanto tú, que estás leyendo esto, como los compañeros de redacción sufrieron de alguna manera un poco con este fenómeno, ya sea con cartas de Yu-Gi-Oh!, no dejándote ver series de anime como Dragon Ball o incluso quitándote tus juegos de Pokémon porque un señor en Brasil decía que causaba epilepsia y que esto era del diablo.

Si todo esto te suena, quédate porque hoy, en La Vida es un Videojuego, vamos a hablarte del Pánico Satánico.

Y si en los primeros compases te preguntas: ¿Y los videojuegos?, tranquilo: están ahí, solo necesitas un poco de paciencia para descubrir cómo entran en esta historia y vaya que lo hacen por la puerta grande.

Un pequeño disclaimer, y es que en algunos casos se van a tratar temas como crímenes. También, aunque normalmente manejamos las cosas con humor, vamos a tratar de hacer aquí un ejercicio periodístico más serio, del que incluso podrán encontrar fuentes al final, por si quieres leer más sobre el tema.

Un psiquiatra y una guardería

Con la proliferación de la información, cada vez somos capaces de conocer más a detalle los temas que nos generan interés. Pero, entre más datos tenemos a nuestro alcance, también empezamos a notar pequeñas cosas que no cuadran. Estamos en pleno siglo XXI, en una era plagada de noticias y redes sociales donde cualquiera puede publicar sin verificar sus fuentes. En este escenario, la desinformación y los bulos se han vuelto nuestro pan de cada día. Y eso sin contar la inteligencia artificial, que ya nos hace dudar de todo y de todos.

Seguramente dirás: «Bueno, eso es un fenómeno de la era actual, de las generaciones efímeras, y en el pasado no ocurría». Pues déjame decirte, pequeño lector o lectora, que esto nos ha acompañado desde siempre, y que para engañar a la gente a veces solo se necesita una máquina de escribir y mucha imaginación.

Un ejemplo claro es el del psiquiatra Lawrence Pazder, quien se hizo conocido por publicar un best seller llamado Michelle Remembers. En este libro contaba las experiencias vividas por una de sus pacientes (quien años después se convertiría en su esposa). Ella afirmaba recordar haber participado, de niña, en horribles rituales satánicos donde fue torturada, abusada y obligada a participar en sacrificios humanos. Incluso aseguraba que el mismísimo príncipe de las Tinieblas se había presentado ante ellos (y no, no hablamos de Ozzy, QEPD).

Portada original del libro Michelle Remembers

Obviamente, un libro con una narrativa tan escalofriante voló de los anaqueles y se convirtió en el escudo de varias comunidades cristianas, que lo usaron para declarar la guerra contra todo aquello que pusiera en peligro la moral y las buenas costumbres. ¿Y por qué hablamos de un engaño? Porque, a día de hoy, este libro está completamente desacreditado: muchos de los datos que presenta nunca pudieron ser probados. Se basa más en elementos de la cultura popular que en hechos verificables, y la confesión de su esposa se obtuvo mediante la llamada terapia de regresión, una técnica muy cuestionada incluso hoy por su poca fiabilidad.

Sin embargo, a pesar de todo, el mal ya estaba hecho. Y como cereza del pastel, este miedo fue alimentado por varios estrenos cinematográficos a finales de los setenta, como El bebé de Rosemary, El Exorcista y La Profecía. En todas ellas, la figura de Satanás era ominosa y, lo más aterrador, podía estar mucho más cerca de lo que pensábamos (en El Exorcista no se habla propiamente de Satanás, pero para efectos prácticos digamos que todo es obra del diablo).

Otro episodio que ayudó a cimentar este fenómeno fue el caso McMartin, uno de los juicios más costosos y largos de la historia de Estados Unidos. En este proceso, los dueños de una guardería fueron acusados de abusar de alrededor de 360 niños y de obligarlos a participar en rituales donde, supuestamente, se sacrificaban animales. El juicio se extendió durante siete años y, tras el enorme escándalo mediático, el matrimonio McMartin fue absuelto de todos los cargos.

La guarderia McMartin

Este dejo una huella en el sistema penal estadounidense incluso en palabras de Brenda Williams uno de los miembros del jurado durante los juicios, dijo que esta experiencia le ayudo a ser más cautelosa en sus propias palabras «Ahora me doy cuenta de lo fácil que es decir algo, malinterpretarlo y exagerarlo».

Pero todo esto no surgió de la nada. Durante la década de los setenta se produjo un declive en el cristianismo tradicional, lo que permitió la entrada de nuevas corrientes religiosas que sacudieron sus cimientos. Fue la época del auge del New Age, donde comenzaron a popularizarse movimientos como la Wicca, los Hare Krishna, la Cienciología y, por supuesto, la Iglesia de Satán, fundada por Anton LaVey, que representaba un ataque directo a la fe cristiana.

Anton Szandor Lavey fundador de la Iglesia de Satán.

Al mismo tiempo, surgieron numerosas sectas peligrosas que terminaron en tragedias, como el Templo del Pueblo, liderado por el infame Jim Jones, y también tuvieron lugar los crímenes de la familia Manson. Todo esto creó un ambiente social que era como una brasa a punto de encenderse, lista para desatar el pánico satánico que marcaría las décadas siguientes.

Una histeria causada por simples dados

Con todo esto, el pánico satánico se convirtió más en un montón de teorías conspirativas que aseguraban que los grupos satanistas estaban usando el entretenimiento para llegar a los jóvenes o incitarlos a cometer actos macabros. Aunque esto fue más fuerte en Estados Unidos, Latinoamérica no se quedó atrás, y muchas cosas fueron acusadas de estar vinculadas al diablo. Shows como Los Pitufos, Dragon Ball (y el anime en general), Los Simpson, el show de Xuxa o marcas como Coca-Cola, los Garbage Pail Kids o Hello Kitty fueron señalados como herramientas del diablo para corromper a los jóvenes.

De hecho, si tienes 30 años o más, casi seguro que tus padres te prohibieron algo alegando que era “del diablo”. Ejemplos hay muchos, pero hay uno en especial del que hablaremos cuando lleguemos a la década de los 90, pues generó un sinfín de leyendas y fue usado por comunidades cristianas para sembrar miedo entre los padres.

Algunos medios hablaban de los peligros de Dungeons and Dragons

Mientras esto sucedía, varios jóvenes ajenos a toda esta polémica, o que simplemente querían pasar tiempo con sus amigos, descubrieron el fascinante mundo de los juegos de rol. Estábamos en la época de mayor auge de estos, y Dungeons & Dragons empezó a ganar mucha popularidad. Por ello, rápidamente se convirtió en el foco de esta histeria, alegando que este juego estaba “trastornando” a los jóvenes.

Pero aquí entraron en juego varios factores. Empecemos por el contenido de la publicación: al ser un juego basado en mundos de fantasía, D&D tiene mecánicas que involucran magia, hechizos y enemigos demoníacos, como sucede en cualquier historia fantástica. Sin embargo, algunos sectores conservadores vieron en esto una apología al satanismo.

James Dallas Egbert y el libro de Dungeon Master escrito por el investigador destras de su caso.

A esto se sumó el caso de James Dallas Egbert, quien desapareció en 1979. Los medios de comunicación adjudicaron esta desaparición al hecho de que James era un jugador asiduo de D&D, afirmando incluso que estaba jugando una versión realista del juego que lo llevó a perderse en las ventilaciones de su escuela.

El caso tenía algo más: un detective llamado William Dear, que estaba detrás de la investigación, encontró indicios del paradero de James, llegó a contactarlo y lo ayudó a regresar con su familia. Sin embargo, mantuvo esto en secreto debido a lo mediático que se había vuelto el caso. Tiempo después, el joven terminó quitándose la vida. En posteriores publicaciones, incluyendo el libro The Dungeon Master, escrito por el propio Dear, se reveló que la desaparición y posterior suicidio estaban vinculados a una depresión clínica que James padecía, y que ya lo había llevado a intentos de suicidio previos.

Poster de la adaptación cinematografica de Maze and Monsters.

Los medios siguieron exagerando la historia y aunque se aclararon las causas reales de la desaparición y la muerte, una autora llamada Rona Jaffe recopiló toda la información falsa difundida por la prensa para crear su novela Mazes and Monsters, que incluso tuvo adaptación cinematográfica protagonizada por Tom Hanks, en la que un joven jugador de rol pierde la noción de lo que es real y lo que no.

Actualmente, si eres aficionado a las series, habrás notado que en algunas, como Stranger Things, se maneja este tema del pánico satánico, representado por el personaje de Eddie Munson, acusado de satanista precisamente por ser jugador de Dungeons & Dragons. También existe una serie llamada Hysteria! que está ambientada durante este mismo fenómeno y narra las consecuencias de este tipo de persecución.

Eddie Munson personaje de Stranger Things.
Hysteria! protagonizada por el mítico Bruce Campbell.

Pero todavía queda mucha tela por cortar, pues durante los 90 el pánico satánico empezaría a afectar a la música y, sobre todo, a los videojuegos.

Y así termina esta primera parte del pánico satánico, porque si vamos a dividirlo en dos partes, esta primera era para darte un contexto general y funcionar como un abrebocas de lo que se viene. En la siguiente entrega entrarán en juego muchas más cosas: rockeros, abogados y una tierna mascota de color amarillo que solo sabe decir «Pika pi».

Pero dinos… ¿Te prohibieron algo de niño diciendote que era del diablo? Déjanos tu comentario aquí abajo o también puedes hacerlo en nuestras redes sociales, Facebook, TwitterBluesky o Instagram, no olvides que también puedes ver nuestras noticias en nuestro canal de Whastapp.

Joseva te dice, It’s Dangerous to Go Alone! Take This.

Te dejo alguans de las fuentes que consultamos

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