Keeper, el enigmático viaje de un faro en su lucha contra la oscuridad

Normalmente, en los comités editoriales que hace la página, se nos pregunta qué título deseamos reseñar, para que así esta pueda adelantar las gestiones y correos pertinentes, solicitando los títulos que llaman nuestra atención y posteriormente dedicarles nuestras palabras. Es de esta forma en la que me entero del juego desarrollado por Double Fine para el ecosistema Xbox, pues su estética llama mucho la atención y nos ofrece de entrada una aventura que definitivamente será muy simbólica y reflexiva. Sin más preámbulos, La Vida es un Videojuego te trae las primeras impresiones de Keeper.

Un desfile de paisajes hermosos

Creo que no hay otra mejor forma de definir lo que te encontrarás durante toda tu aventura en Keeper; asumirás el control de un faro que se desarraiga de su base, adquiriendo piernas formadas por el metal doblado de su estructura y pedazos de madera. Mientras avanza por un escenario desolador que muestra un mundo en el que seguramente alguna vez, muy lejos en el pasado, los seres humanos habitábamos, pues podemos ver otras estructuras, como casas consumidas por el polvo, que se derrumban cual cascarones vacíos al mínimo contacto con nuestro peculiar protagonista. 

Si bien la trama se desarrolla en un mundo postapocalíptico, la naturaleza se muestra  agreste y hermosa, mostrando las ruinas de antiguas civilizaciones, que se mezclan con bosques, montañas y ríos que nos dan tranquilidad e inquietud en cantidades iguales. Esta estética suele usar bastantes colores opacos, sin llegar a mostrarse excesivamente sombría y usando, de hecho, algunas paletas de color pastel y tierra; esto permite que disfrutemos de cada paso en nuestro camino y a la vez nos preguntemos qué le sucedió al mundo que recorremos.

A su vez, David Earl, compositor de la música que escucharemos a lo largo de Keeper, entiende completamente la dinámica visual que nos presenta, para ofrecernos intenciones que nos mantienen incómodos en diferentes momentos del juego, usando sonidos artificiales o industriales, que hacen sentir la poca naturalidad del momento en que nos hallamos, no obstante, paulatinamente, estos se volverán más orquestales y con enfoques más tonales, para afianzar nuestras acciones en busca de liberar al mundo de lo que lo sumió en la oscuridad alguna vez.

Resolviendo una historia convertida en acertijos

Es difícil categorizar el género de Keeper, no porque tenga un montón de mecánicas, sino porque su sencillez es el mejor atractivo que tiene para contar su historia, la cual se va develando sin decir una sola palabra, solo a partir de lo que vemos en pantalla y de las acciones que realiza nuestro faro y una emplumada compañera, Ramita, quien es la que inicia nuestra aventura.

Ramita es una especie de ave con seis extremidades (cuatro patas, dos alas) y plumas verdes, que huyendo del parásito que ataca al mundo, termina refugiándose en la luz del faro que controlamos, ella será testigo de nuestros primeros y torpes pasos, ayudándonos a resolver los acertijos que tengamos que superar para avanzar; moviendo palancas, rompiendo raíces e incluso activando mecanismos que nos bloquean el camino. Por lo que la relación de ambos se vuelve simbiótica, y, sin que ninguno de los dos pueda hablar, se forme una amistad que trasciende precisamente esa barrera que separa a muchos seres humanos, el idioma.

Este tipo de recursos me recuerda a Ico, el juego creado por Fumito Ueda, en donde ambos protagonistas intentaban escapar de una fortaleza, el diálogo se reducía al mínimo y los elementos de la interfaz fueron totalmente eliminados para darle protagonismo al apartado artístico. Algo parecido sucede con Keeper, que intenta contar su historia a partir de las acciones propias de sus personajes y no tiene elementos en pantalla que te distraigan del arte mostrado en cada escenario, más allá de algunas pistas o una luz que muestra una posible interacción por parte de Ramita.

El despertar del guardián

A medida que avancemos, el faro, se encontrará con diversos problemas que resolver, moviendo palancas allí y despejando caminos allá, usando para ello la potente luz que posee para disipar la corrupción ocasionada por el Máculo, ese parásito que parece arrebatarle la vida a todo lo que toca y que avanza cada vez más. El Máculo en su intento por apoderarse de todo, atacará a las criaturas que ahora habitan el mundo, una especie de moluscos y cetáceos de diversos tamaños (y algunos mecanoides). De hecho, en su misión desesperada por detenernos, en varias ocasiones interrumpirá nuestro paso, lo cual cambiará nuestra forma en momentos clave del juego, dándole un aire y cambiando nuestra locomoción.

De forma aún más curiosa, la historia que nos muestra el título logra entenderse someramente si solo pasamos derecho sin explorar, vemos como nuestro guardián se abre paso hacia la cima de una montaña que parece llamarlo y como se fortalece su relación amistosa con su emplumada amiga. Pero, si te alejas del camino principal, encontrarás salas con estatuas en ruinas, las cuales volverán a armarse con la luz del faro, iluminando las flores que las acompañan. Esto permitirá desbloquear un Logro cuya descripción relata qué es lo que ha sucedido y por qué debemos iniciar y culminar nuestro viaje.

Es a través de un logro (o trofeo si llega a salir en Play) que entendemos de forma más profunda la aventura, pues en ellos se explica el macrocontexto, lo que sucedió antes de que nuestro faro cobrara vida y tuviera que enfrentarse contra el Máculo que intenta destruir a Ramita y al Guardián.

Keeper nos brinda una aventura muy simbólica y sencilla, que en ocasiones llegará a desconectarnos por la forma de contar su historia, pero que tiene una carga artística como pocas obras en la industria del videojuego. Un título obligado para quienes disfrutan de este tipo de entregas, donde el arte se funde con la jugabilidad y el reto no se encuentra en la habilidad, sino en saber perderse en los paisajes, acertijos y demás elementos que veremos en nuestra pantalla, donde la resiliencia y resistencia siempre vencerán a la oscuridad.

Hasta aquí la reseña de este enigmático y hermoso juego, antes de irte, respóndeme, ¿ya probaste este título en Game Pass?, ¿ya desbloqueaste todos sus logros?, ¿a qué otro título te recuerda este tipo de juegos? Déjame tus respuestas aquí abajo en los comentarios o en Facebook, Twitter (X), Instagram y Bluesky, además de seguirnos en nuestro canal de WhatsApp.

Calachoowie te dice, see you space cowboy…

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