La novela negra desde hace mucho tiempo ha logrado trascender las barreras del tiempo y seguir imponiéndose en todo tipo de producciones en la industria del entretenimiento. De hecho, recientemente se estrenó la serie Spider-Noir, luego de que el personaje se volviera tan entrañable en la excelente película Spider-Man: Into the Spider-Verse. Es más, uno de los juegos que más disfruté hace unos años fue Chicken Police – Paint it RED!, un point and clic con la trama y estética digna de una película de los años 30 (es decir 1930, no puedo creer que dentro de poco nos toque aclarar el siglo para referirnos a una década), recibiendo una reseña y un especial por parte de su servidor.
Ahora me adentro de nuevo a la oscuridad ofrecida por Fumi Games y PlaySide Studios, quienes demuestran que el género puede reinventarse y llenarse de referencias para hacer un juego muy divertido. Sin más preámbulos, La Vida es un Videojuego te trae las primeras impresiones de Mouse: P.I. for Hire.

100 años hacia el pasado
La novela negra tiene como base esa estética opresiva y depresiva, en la que el mundo parece haberse ido al carajo; no es gratis, ya que la década de los 30 fue un momento en que el mundo enfrentó una gran depresión económica; el desempleo disparó otras problemáticas como la violencia, el crimen organizado y discursos cargados de odio que permitieron el ascenso del fascismo y el nazismo.


Es en este momento histórico en el que se desarrolla Mouse: P.I. for Hire, el cual usará una mezcla de esa estética noir combinada con las caricaturas que tanto disfrutamos en nuestra infancia, y que, curiosamente, también empezaban a asomarse con fuerza desde estos años. Como resultado tenemos un videojuego muy bien ambientado, hecho en blanco y negro, pero con los movimientos, exageraciones y referencias de las caricaturas de hasta mediados del siglo XX.


Sus protagonistas antropomorfos (ya que casi todos son ratones, ratas y musarañas) tendrán los mismos estereotipos: Por ejemplo, Jack Pepper (con la voz de Troy Baker), nuestro antihéroe, es un poli retirado, que se dedica a ser investigador privado y que parece haber tenido un pasado horrible. Obviamente habrá una reportera que inmiscuirá la nariz donde no debe y que maneja una estrecha relación de costo-beneficio con Jack. También está Vivian, una femme fatal con voz de contralto, acento francés y cigarrillo en la mano, que sabes que aparecen en la historia para traer más problemas que alivios al protagonista.

Incluso los escenarios también están pensados para transportarnos a las caricaturas de la época, mostrando gran detalle y resaltando las líneas negras al borde de cada objeto. Esto me hace recordar los fondos que usaban las caricaturas, que daban esa sensación de profundidad. Sin embargo, este título es un shooter en primera persona, por ende, sí necesita profundidad; es aquí donde se mezclan estos escenarios, que parecen dibujados a pesar de estar hechos en tercera dimensión, con personajes en dos dimensiones, creando ese afecto tan característico de los dibujos animados.

Dispara primero, comete el queso después
Como acabo de mencionar, Mouse: P.I. for Hire es un juego de disparos en primera persona, teniendo los elementos característicos del género y es justamente el único punto en el que flaquea. Habrá una variedad de armas a tu disposición, balas por disparar o un medidor de salud que cuidar, lo de siempre. Tendrás que ir entre escenarios, bastante lineales, y deberás abrirte paso a tiros y golpes, situación que sería muy grotesca de no ser por el blanco y negro, que censura un poco la sangre y hace menos fuertes las frecuentes decapitaciones.


Pero, en donde destaca es en las animaciones, implementadas con cada una de las interacciones que realiza Jack; son precisamente las muertes de nuestros enemigos lo que le agrega bastante diversión, ya que, reaccionarán al tipo de arma con la que los ejecutemos: usar dinamita los convertirá en cenizas, dejando solo sus ojos parpadeantes como si del Pato Lucas se tratase (Daffy); por otro lado, la Desbarnizadora les quitará la tinta con la que están hechos, convirtiéndolos en un croquis blanco sin detalles, antes de quedarse en los huesos y caerse a pedazos; otros darán vueltas mientras siguen disparando, como si estuviéramos en un western.

No solo eso, a medida que progresemos obtendremos cada vez más armas, las cuales también tienen una animación la primera vez que las tomamos. Lo mismo sucederá con algunas habilidades de movimiento, como el clásico doble salto o planear moviendo nuestra cola como una hélice de helicóptero.

El barrio me respalda
Además, en el barrio donde queda situada la oficina de Jack encontraremos a Tammy, una muy innovadora mecánica e inventora que mejorará nuestras armas al entregarle planos, los cuales se podrán encontrar en cada misión cuando nos desviamos un poco del camino. Aumentando en el proceso el daño, el tamaño del cargador o desbloqueando un disparo alternativo.

En este lugar también podremos jugar cartas, pero no el tradicional póker tan afianzado en el bajo mundo, sino uno bastante curioso que toma elementos del béisbol y de la afición gringa por coleccionar estas cartas. La mecánica de este minijuego consiste en elegir una carta de bateador que tenga una mejor estadística de bateo que la carta elegida por el rival, la cual será un lanzador; ambos contendientes muestran su carta a la vez y gana el que posea el mayor número, así cada vez durante cinco rondas; luego se invierten los papeles y te conviertes en lanzador.
Si logras batear, esa carta podrá moverse hacia las bases e intentará hacer una carrera (un punto) desplazándose por las bases en cada ronda. Aquí entran en juego otras estadísticas, de velocidad para los bateadores y de observación para los lanzadores; si los bateadores se encuentran con un lanzador que tenga más alto su nivel de observación, no podrán moverse en la ronda, pero si es al revés, podrán correr el número de bases que aparezca en su indicador.
Es posible descartar dos tarjetas por partida para que sean reemplazadas por otras cartas de tu mazo o combinar cartas con potenciadores que aumentarán sus estadísticas. Al final de las 10 rondas gana quien haya hecho más carreras y recibirás una recompensa que te permitirá desbloquear un tesoro más adelante.

Una gran y oscura ciudad
El juego se desarrolla por niveles que vamos desbloqueando a medida que avanzamos en la historia. Podemos acceder a ellos conduciendo nuestro auto desde una gran perspectiva isométrica, recordando un poco a Cuphead, cuando íbamos a seleccionar el nivel. Una vez dentro, los niveles serán bastante lineales y el mayor reto será salir bien librado de los combates que tengas contra los ratones, ratas y musarañas enemigas.

Aclarar que la dificultad no es avasalladora, incluso en el nivel más alto, ya que siempre dispondrás de muchas balas y salud qué recoger en el camino. De igual manera, si no prestas atención, deberás reiniciar varias veces desde el punto de guardado, una máquina de escribir (no podía ser de otra forma). No obstante, cada tablero tendrá varios secretos ocultos al desviarte del camino principal: dinero, planos, tarjetas de béisbol, páginas de cómic y pequeñas figuras de acción de Jack.


¿Necesita un investigador privado?
Mouse: P.I. for Hire es un juego que cumple sus objetivos, con una historia que se empieza a desarrollar poco a poco, empezando desde un momento crítico para luego regresarnos al pasado y mostrarnos cómo llegamos a ese fatídico momento. Su animación es estupenda, desde unos pequeños cortes de escena que sirven de cortinilla entre cada capítulo, hasta la usada en los combates, que si bien, dije que era donde más flaqueaba el juego, no dejan de ser divertidos, precisamente por la gran calidad de animaciones.

También habrá momentos en los que tengamos que combatir contra jefes, teniendo cada uno mecánicas propias para ser derrotados y que, en el nivel más alto de dificultad, tendrás que estar bien concentrado, esquivando, saltando y activando estrategias o mecanismos que te permitan soltar una gran lluvia de balas en momentos precisos.

La ambientación es el apartado que más fuerza tiene, porque a pesar de lo caricaturesco, te hace sentir aún en una historia para adultos, llena de referencias a la violencia y al tráfico de alcohol y drogas que se vivió en muchas ciudades a principios y mediados del siglo XX. De hecho, lograrás notar una fuerte referencia al ascenso del nazismo, con militantes de un partido actuando como paramilitares y atacando a una minoría étnica de Ratonburgo. Combina esto con música jazz, compuesta por Patryck Scelina, que sube y baja en intensidad según el momento en el que te encuentres.
Todos estos elementos hacen que sea uno de esos títulos obligados para quienes disfrutan de los juegos independientes y para quienes desean apoyar justamente este tipo de proyectos, en donde las artes y la trama son la parte esencial de un título, haciéndolo destacar frente a muchos otros.

Hasta aquí la reseña de Mouse: P.I. for Hire, antes de irte desenredar los misterios de Ratonburgo, respóndeme, ¿ya tuviste la oportunidad de probar este título?, ¿qué otra historia noir te hace recordar?, ¿cuál es tu tipo de queso favorito? Déjame tu respuesta aquí abajo en los comentarios o en Facebook, Twitter (X), Instagram y Bluesky. Además, no te olvides de seguirnos en nuestro canal de WhatsApp.
Calachoowie te dice, see you space cowboy…