Saquemos al elefante de la habitación desde el primer párrafo, no, Crymachina no es la secuela del incomprendido Crystar, no está ambientado en el mismo universo, no comparte personajes o locaciones y ni siquiera lanza una sencilla referencia.
Dicho esto, Crymachina se asemeja a Crystar en su narrativa llena de sentimientos y toca temas bastante delicados, como una enfermedad mortal en un ser querido, pensamientos suicidas, depresión y sentimientos de culpa. Esto hace que el juego vaya más allá de contar una historia típica de un JRPG, donde inicias recolectando flores y terminas obteniendo el poder de destruir el universo. Te pone en perspectiva de muchas cosas que muy pocas veces se hablan en los videojuegos.
Sin embargo, una narrativa tan rica, debería estar sostenida por un gameplay igual de bueno, y ahí es donde el juego falla, pero no nos adelantemos, y déjame hablarte con más detalle en nuestra reseña de Crymachina.

¿Un vistazo a nuestro futuro?
La historia de este juego nos lleva 2000 años en el futuro, luego de que la raza humana ha sido exterminada, una enfermedad con un 100% de letalidad diezmó de gran manera al ser humano. Y en la búsqueda de la salvación nos hemos dado cuenta de que el eslabón más débil, es nuestro cuerpo físico.
Esto hizo que nuestras conciencias fueran almacenadas en el Edén, una gigantesca nave espacial que sirve como refugio para nuestras mentes, y pues obviamente, una estructura de este tamaño debe tener “personas” que la mantengan en un estado óptimo.
Y los humanos de este universo fueron más allá del ChatGPT y las IA que dibujan lo que quieras, ellos crearon a los Deus EX Machina, entes robóticos dotados de inteligencia artificial, cada uno de los 8 que se encuentran dentro de Edén, cuentan con un propósito único para que cuando llegue el momento adecuado, la humanidad sea despertada.

Por ejemplo, Letheia el quinto Deus, es el encargado de la observación y recolección, esto incluye buscar agua, minerales y estar pendiente si en este vasto universo por donde viajamos hay más civilizaciones con las cuales interactuar o mejor huir de ellas si son hostiles. Podemos decir que todo iba bien, a pesar de que la humanidad no había sido restaurada luego de tanto tiempo, pero Propator, el primer Deus ex Machina y jefe de los 7 restantes, ha desaparecido, haciendo que esta jerarquía se fuera al piso y cada uno de ellos empezara a actuar de forma errática.
Esto hizo que Enoa, la octava Deus, encargada de restaurar la psique humana, tomara conciencia de sí misma, y se diera cuenta de que para salvar al Edén, era necesario iniciar el despertar de la humanidad. Para esto creo un mundo virtual donde “descargó” conciencias humanas y las convirtió en datos de personalidad.
Ahora bien, estos datos, necesitan un cuerpo donde ser “instalados” y para eso existen las E.V.E. máquinas que permiten este proceso, y Enoa ha descargado tres conciencias: Ami Shido, Mikoto Sengiku y Leben Distel. Las dos primeras conciencias no han sido tan exitosas al convertirse en lo que debería ser un humano real, pero al parecer Leben, nuestra protagonista, logrará este cometido y restaurará el orden en el Edén y despertará a la raza humana.
Charlemos y luego pelea.
Para lograr este cometido, el título maneja un flujo de juego que se asemeja mucho a lo que debería ser una novela visual con secciones jugables, como por ejemplo lo fue Yurukill: The Calumniation Games, que unió la lectura con los bullet hell. Y esta vez Crymachina nos ofrece secciones donde conocemos más profundamente a sus protagonistas y este mundo distópico, para luego salir a luchar en un action JRPG, con una forma de combatir muy bien realizada.
Primero, vamos a ir a la sala de té, donde tendremos una lista de conversaciones obligatorias para avanzar, dentro de ellas vamos a escuchar los diferentes puntos de vista de las protagonistas y también se planeará el siguiente paso a seguir.

Dentro de esta sección también podrás ver algunas conversaciones opcionales, que profundizan en las vidas pasadas de los E.V.E. algunas de ellas son bastante crudas, haciendo que te llegues a plantear ciertas cosas de tu propia vida, además estas charlas, también te premiarán con EGO, un tipo de coleccionable que necesitarás para mejorar a tu robot.
Luego de no dejar ninguna conversación sin ver, Enoa te permitirá acceder al Terminal de Transporte, allí viajarás a diferentes ubicaciones dentro del Edén, y al estar en caos, por supuesto deberás luchar.

Estamos ante un juego de acción donde la velocidad de reacción y los combos son la forma de salir victoriosos, aquí tenemos tanto ataques físicos como a distancia, aunque lo más genial de todo es que nosotros podemos personalizar de cierta manera la forma de luchar.

Al cambiar de auxiliares, podremos agregarle chips de sentimientos, que no son más que formas de ataque, según el que equipes, al pulsar R1 o L1, estas armas flotantes a tu alrededor atacarán como si fueran armas de fuego, o como armas blancas. Además, el tipo de ataque y de movimiento también variará, haciendo que un baile de partículas y efectos se despliegue cada vez que luchas.

No solo controlarás a Leben, Mikoto también luchará, haciendo que esta variedad se multiplique, teniendo más opciones para luchar.
Hasta el momento verás que Crymachina es un juego con una trama bastante interesante y un combate frenético y lleno de acción, sin embargo, lo que no deja que este juego sobresalga en el género, es la monotonía y la claustrofobia.
Fuera de que el núcleo del juego es conversación, lucha, conversación; dentro de los escenarios también hay un ritmo predeterminado y es caminar por largos pasillos con secciones un poco más extensas donde aparecerán enemigos y luego de derrotados volverás a un pasillo. Para finalmente, encontrarte con un jefe o subjefe y recuperar algún elemento del que se habló previamente en la sala de té.
Los escenarios cuentan con una exploración mínima y aunque algunos cuentan con ciertas bifurcaciones que te llevan a encontrar enemigos secretos, nunca te vas a perder y seguirás con la monotonía.

Finalmente, en la parte gráfica tenemos modelados de gran detalle tanto en los personajes, enemigos y jefes, la sección del mundo virtual también está muy bien realizada. El Edén, por otra parte, es un mundo estéril, sí, estamos en un lugar manejado por máquinas y el desorden no existe, pero una lamparita por aquí, un objeto por allá, algo de destrucción por el conflicto, algo que haga que este lugar se sienta “vivo” hubiera sido genial. Hay mucho vacío, en ocasiones es solo el piso y las barandas para no caer de donde estamos.

Lastimosamente, esta repetición y soledad en los escenarios, hace que Crymachina se lleve un 7.5, sé no es una mala nota, pero con un poco más de detalle y amplitud en los escenarios, más un gameplay más variado, este juego hubiera podido convertirse en tal vez en una joya oculta o un juego con más alcance.
Sin más que agregar, gracias por leer hasta aquí y ahora cuéntame, ¿crees que el futuro del ser humano, está destinado a desechar este cuerpo mortal? Déjame tu comentario aquí o en Facebook, Twitter e Instagram.
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