Si son amantes de los videojuegos y especialmente del género RPG, seguramente hayan podido probar o escuchar uno de los títulos más sonados del año, debido, principalmente, a su procedencia, pues fue creado por Studio Zero y publicado por Atlus y Sega, usando al equipo detrás de grandes referentes del JRPG; como a Katsura Hashino, quien ha sido director y productor de varios títulos dentro de la saga Shin Megami Tensei y Persona. A su vez, podemos encontrar a Shigenori Soejima y Shoji Meguro, artista de personajes y compositor, respectivamente, de esta última saga. Además, la misma Atlus ya había dicho que su objetivo con este nuevo lanzamiento era apuntar más alto y crear proyectos originales que se alejaran de sus leyendas insignia.
Metaphor: ReFantazio llegó este 2024 y es considerado uno de los mejores JRPG de los últimos años, logrando tomar elementos de sus predecesores e imponiéndose un lugar entre los grandes. Con esto en mente, me dispuse a disfrutar estas últimas semanas de un juego que, en definitiva, ofrece algo muy diferente a lo tradicional, tomando elementos de varios títulos para convertirse así mismo en una propuesta clásica e innovadora; es más, está lleno de simbologías, referencias e interpretaciones que merecen ser, y serán, destacadas.

La cuarta pared
Empecemos mencionando a Denis Diderot, escritor, filósofo y enciclopedista francés del siglo XVIII, él acuñó el término «cuarta pared» por vez primera, refiriéndose al muro virtual que separa a los actores de los espectadores. De ahí que se use la expresión «Romper la cuarta pared» cuando los actores hablan con el público en una obra o cuando Deadpool mira a la cámara antes de soltar un chiste y volar una cabeza. Lo mismo sucede con Metaphor: ReFantazio, ya que, a los primeros minutos, el narrador nos interpelará directamente, entenderá que somos espectadores y nos preguntará nuestro nombre, que seguirá apareciendo en conversaciones cuando se habla de la utopía.

¿Cuál utopía? Esa es nuestro mundo para la historia que se desarrolla dentro del videojuego, nuestras leyes y forma de vivir son consideradas fantasía; una ficción accesible solo a través de la imaginación y de los libros. Es en este punto donde cobra fuerza el título del videojuego, pues, es posible evidenciar una metáfora (Metaphor) constante entre lo que sucede a través de la pantalla y nuestro contexto, una reinterpretación entre lo real y la fantasía (ReFantazio).

El Hombre en el Castillo
De hecho, el nombre del país en el que se desarrolla la historia es Euchronia, el cual deriva de la palabra «ucronía» (su pronunciación es la misma en inglés); esta designa a un género literario que desarrolla su trama a partir de un acontecimiento histórico ocurrido de forma diferente. Por ejemplo, El Eje (Alemania, Italia y Japón) gana la guerra contra Los Aliados. Este género se ha visto también adaptado a los videojuegos en títulos como Wolfenstein, mostrando a los nazis cambiar el curso de la guerra a partir de tecnología alienígena.

No obstante, la relación más clara de Metaphor: ReFantazio con una ucronía es la aparición de la novela que lee el protagonista; escrita por Moore, el personaje que relata esta “ficción”, habla de cómo sería un mundo en donde no se discriminara por raza o religión y las personas escogieran a sus líderes a partir de la confianza que se han ganado por ayudarles y no por “designio divino” o dinastías. Describiendo, a cada paso, elementos comunes en nuestro mundo actual, pero que resultan ficción en Euchronia.

En consecuencia, es inevitable relacionar este videojuego con la obra de Phillip K. Dick, El Hombre en el Castillo, una ucronía en que la sociedad padece de la gran dictadura instaurada por el Tercer Reich y el Impero de Japón, luego de ganar la Segunda Guerra Mundial; dentro de esta obra se menciona a un personaje llamado, Hawthorne Abdensen (el hombre en el castillo), quien escribió una novela que muestra un escenario en donde El Eje pierde la guerra, describiendo un mundo parecido al nuestro.

Inclusión y discriminación
Uno de los temas que más salta a la vista en la trama de Metaphor: ReFantazio es el constante racismo que se vive en su mundo, debido a que, a pesar de ser la unión de tres grandes naciones, no logra escaparse de todos los prejuicios en torno a la procedencia de sus habitantes. Euchronia es habitada por nueve tribus, cada una con elementos físicos que las diferencia de las otras. Sin embargo, las dos más numerosas (Clemar y Roussainte) son las que gobiernan desde hace varias generaciones, los primeros, por pertenecer a la misma raza de los reyes y, los segundos, por ostentar más fuerza física que otras tribus.

La metáfora es clara, aún en nuestra época las personas viven situaciones de discriminación por su lugar de procedencia, de ejemplo más próximo tenemos a nuestros compatriotas, que migran en busca de mejores oportunidades y que siempre llevan consigo el estigma de la droga cuando se les pregunta por su país. Y podemos seguir citando ejemplos, los marroquíes en España, los mexicanos en Estados Unidos o, cruelmente, los venezolanos en toda América; en donde las puertas serán cerradas al verificar su origen.

De forma paralela, nuestro protagonista pertenece a la tribu Elda, esto lo convierte en una minoría, y esto lo convierte en un paria; frecuentemente excluido de cualquier ámbito y considerado inferior. Es más, el «Santismo», la religión dominante de Euchronia, considera a los Elda herejes, incluso, prohíbe manifestaciones religiosas diferentes, por lo que las creencias de otras tribus también se ven perseguidas por la iglesia. Un claro paralelo con las religiones abrahámicas de nuestro mundo.

Ética
Otro punto de encuentro entre Metaphor: ReFantazio y la vida real se haya en torno a la ética que muestran sus protagonistas, pues siempre habrá en las conversaciones del título una constante en torno a la conducta de las personas, pero centrada en lo bueno, lo malo, la moral, la virtud, la felicidad y el deber, en otras palabras, gran parte de su historia se desenvuelve a partir de los conflictos éticos de los personajes.

Por consiguiente, aparece en escena el término «arquetipo», siendo los poderes que adquieren nuestros protagonistas a partir de las relaciones que tienen con otros personajes, no obstante, esas personalidades representan un arquetipo, cuya definición etimológica nos lleva al griego αρχή (arjé), principio u origen; y τυπος (tipos), modelo. Así bien, podríamos definirlo como un patrón o modelo del cual otros se basan. Eso es precisamente lo que representan cada uno de los seguidores en Metaphor, modelos éticos, que a medida que avanza la historia, evolucionan y cambian los paradigmas, para crear arquetipos más sólidos y virtuosos.

Curiosamente, aquí aparece una temática abordada por Aristóteles dentro de lo que él consideraba las virtudes; dividiéndolas en dos, virtudes éticas y dianoéticas. Las primeras se forjaban a través de la repetición y el hábito, encontrándose en el punto medio de diferentes situaciones, por ejemplo, la valentía es el punto medio entre la cobardía y la temeridad, la generosidad es el punto medio entre el derroche y la tacañería, la templanza es el punto medio entre la insensibilidad y el libertinaje, etc. Por otro lado, las virtudes dianoéticas se cultivan a través de la educación, resaltando el entendimiento, la ciencia, la sabiduría, el arte y la prudencia; esta última era la virtud más importante, ya que, significaba reconocer el punto medio de todas las situaciones.
Del mismo modo, en Metaphor: ReFantazio, encontramos las virtudes, que son representadas en el videojuego a través de grandes cualidades: valor, sabiduría, tolerancia, elocuencia e imaginación. Todas estas deberán ser cultivadas a través de nuestras acciones y relaciones, aumentando poco a poco, para adquirir las aptitudes dignas de un rey.

Representación artística
En Metaphor, todas las tribus hacen parte de una raza diferente de seres pensantes, cada una con sus propias características:
- Clemar: Cuernos en la cabeza.
- Roussainte: Orejas largas y puntiagudas.
- Rhoag: Cabellos blancos y tatuajes.
- Ishkia: Alas en la cintura y espalda.
- Nidia: Ojos brillantes y orejas puntudas.
- Páripus: Cola y orejas de perro.
- Eugief: Parecidos a ratones y murciélagos.
- Mustari: Tienen un ojo en la frente.
- Elda: No tienen rasgos destacables.

Esto nos hace pensar que los Elda son lo más parecido a los seres humanos, pero no en ese mundo. Los «humanos» en Euchronia, son la mayor amenaza posible, monstruos amorfos que atacan a las demás tribus sin compasión, lo que los convertirá en nuestro contrincante más asiduo. Sin embargo, su representación no está diseñada al azar, aunque parezca; la inspiración de estos seres proviene de la pintura El Jardín de las Delicias de Jheronimus Bosch (El Bosco), quien, dentro del tríptico, representa al infierno, siendo posible apreciar a toda clase de criaturas espeluznantes; la más icónica es El Hombre-Árbol, con un diseño idéntico a uno de los primeros humanos que enfrentamos en el juego y de los que posee una de las formas más excéntricas.


Por otro lado, este apartado también me recuerda al trato que recibían los humanos en la aventura gráfica Chicken Police; Paint it RED!, videojuego en el cual solo viven animales antropomórficos, por ende, los humanos son criaturas mitológicas, considerados guardianes de secretos, mensajeros del caos y la destrucción, además de representar la avaricia y la codicia.

Y con esto llegamos al final, luego de haber hablado de teatro, literatura, política, filosofía y arte, demostrando una vez más que La Vida es un Videojuego y el límite entre ambos se borra especialmente con obras como Metaphor: ReFantazio, resaltando el gran título que llega a ser y lo grandioso que es el mundo de los videojuegos. Si viste más referencias o quieres opinar sobre lo que he escrito, puedes dejar tus comentarios aquí abajo o en nuestras redes, Facebook, Twitter (X) e Instagram. O puedes seguirnos en nuestro canal de WhatsApp.
Calachoowie te dice, see you space cowboy…
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