Reseñas Vida Gamer

Onde, un psicodélico viaje a través de la inmensidad

Cuando decimos que los videojuegos son producciones audiovisuales, nuestra mente suele pensar en obras con diálogos preparados y personajes en pantallas que encarnen de protagonistas en cada historia. Sin embargo, lo audiovisual no es una camisa de fuerza, de hecho, en él podemos encontrar posibilidades ilimitadas y es precisamente lo que ha entendido Lance, 3-50 (desarrolladores) y Mixtvision Games (publisher), lanzando para Nintendo Switch y Microsoft Windows, un juego que hará que quedemos absortos entre la música y el arte abstracto. Sin más preámbulos, hoy La Vida es un Videojuego te trae la reseña de Onde.

Arte interactivo

Normalmente suelo abordar mis reseñas primero desde el apartado artístico, luego paso a la jugabilidad y finalmente dejo una pequeña sinopsis con conclusiones para terminar. No obstante, el concepto y la mecánica misma del juego hacen que me sea imposible desligar un elemento de otro. Todo en conjunto hace parte inalienable de la obra, ya con esta claridad voy a empezar.

Onde, en su sentido más básico está en el género de los videojuegos de plataforma, pues debemos ir de un lugar a otro sorteando obstáculos. Empero, en este punto, los elementos artísticos se empiezan a mezclar con la jugabilidad. Me explico, nuestro personaje es una especie de medusa con cuatro círculos, uno por cada botón básico A, B, X ó Y, y se desplaza deslizándose por lo que parecen burbujas u ondas de sonido. Nuestra locomoción depende de estas ondas y de cómo se distribuyen a lo largo del camino, pudiendo usar, en lugares específicos, los botones mencionados arriba para crear nuevas ondas que nos llevarán a diferentes locaciones.

Mientras viajamos (literalmente) sobre el sonido, la música empieza a combinarse con nuestras acciones, cada vez que cambiamos de una burbuja a otra sonará una nueva nota, que se mezcla con la del entorno, marcando el ritmo en la narración y la jugabilidad. Exhibiéndose a cada paso una sinfonía, no solo musical, sino también de colores. Esto te recordará mucho a juegos como Tetris Effect, ya que a medida que avanzamos en cada nivel aumentan los efectos visuales, provocando que entremos en una especie de trance mientras la música, los escenarios y nuestros propios movimientos se sincronizan en una sola obra.

Relajación y acertijos

Escuchar estas dos palabras en una sola oración no suele ser común, pero es que Onde no es común. Gran parte de la jugabilidad del título se basa en avanzar resolviendo pequeños puzles mientras nos desplazamos de onda en onda, aclarar también que algunas llegan más lejos que otras. Por otro lado, el juego usa un sistema básico de muerte, en el que nuestro protagonista se desfragmenta por varias razones, la primera es terminar aplastado entre una pared y una onda que avanza hacia ella, la segunda sucede cuando te sueltas durante mucho tiempo de las burbujas y la tercera, cuando tocas una burbuja de color negro; después de morir, renaces en algún punto anterior cercano y debes intentar de nuevo. Además, los tipos de onda le agregarán algo de dificultad a los escenarios:

  • Blanca: Es la más común, se expande, te lleva contigo hasta cierto punto y luego se disipa.
  • Rosa: Se expande hasta que entra en contacto contigo, en este punto se recoge hasta su origen.
  • Verde: (o azul, soy algo daltónico) Se expande hasta que entra en contacto contigo para luego quedarse estática mientras estés atado a ella.

Es importante poner sobre la mesa que, si bien la parte musical y visual están permanentemente ligadas a la jugabilidad, este juego no se parece a los ya conocidos juegos de ritmo como Geometry Dash o Hextech Mayhem, en los cuales la repetición continua y celeridad hacen parte vital de las mecánicas. Por el contrario, Onde es mucho más tranquilo, sin llegar a ser lento, es decir, este juego fue creado para relajarte y que te sientas inmerso en el extraño mundo abstracto que lo compone.

Psicodelia

Me es difícil usar otra palabra para intentar describir al juego, entre el montón de luces y sonidos que empiezan a sincronizarse a medida que jugaba, no podía dejar de recordar los efectos de las plantas ancestrales que dan en el Putumayo. Además, que implícitamente el título te está recordando a la vida misma; a la muerte y el renacimiento dentro de lo que conocemos como el ciclo sin fin (gracias Rey León). El viaje de Onde nos llevará a las profundidades del océano y luego a la infinidad del espacio, enfrentándonos contra ese vacío inmenso y hostil que quiere imponer la oscuridad, entendiendo así que, a pesar de todo, la vida se abre paso y estará de nuevo floreciendo.

Onde es una apuesta audiovisual bellísima, que nos trasladará rápidamente a través de colores y sonidos, que nos permitirá relajarnos y disfrutar de una historia sencilla, cuya trama está implícita en cada sensación que nos produce. Un título corto, no apto para todo el mundo, pero que, en definitiva, merece una oportunidad.

Para concluir, te recomiendo jugarlo con un mando y con audífonos, para una experiencia más óptima. Si ya has probado Onde, déjame tus comentarios aquí abajo o en Facebook, Twitter e Instagram. Si vas a iniciar la aventura, no te distraigo más.

Calachoowie te dice, see you space cowboy…

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