Aunque solemos tener una oferta abrumadora de juegos, hay ocasiones en que títulos sencillos pueden llamar poderosamente nuestra atención, sobre todo si es de un género tan llamativo como lo son los roguelike. Es por eso que en La Vida es un Videojuego te traemos hoy la reseña de Realm of Ink, desarrollada por el estudio chino Leap, una de las nuevas apuestas del género que podría convertirse en el favorito de muchos.

Un lienzo para cambiar nuestro destino
Si has jugado títulos como Hades o Cult of the Lamb, ya estarás familiarizado con el género de los roguelike, en donde los mapas se generan proceduralmente y donde la muerte del personaje se convierte en una oportunidad para mejorar. De eso se trata justamente Realm of Ink, que, inspirado por el folclore chino, nos cuenta la historia de Carmesí, o Red en inglés, una joven que, buscando vengarse del demonio zorro que destruyó su aldea, termina dándose cuenta de que no es la primera vez que consuma su venganza y que hay algo más que está intentando controlar su destino.
A partir de este punto, una voz estará desafiando a Red, un ser omnipresente llamado “Él”, quien le dirá que el destino ya está trazado, enviándola a varios reinos a pelear contra seres mágicos y peligrosos que harán todo lo posible para que no llegue al final del sendero.


Sin embargo, al encontrar su primera muerte conocerá un reino extraño al que regresará cada vez que muera, pues su sangre, ahora mezclada con tinta, es la única que puede derrotar al destino que no quiere ser cambiado.
Eso es, a grandes rasgos, la historia. No podemos desvelar demasiado, solo debes saber que para conocer la verdadera historia de Red deberás darle más de una pasada. Por otro lado, a través de sus aventuras nuestra protagonista conocerá un sinfín de personajes dentro de la posada que funciona como lobby, a los cuales podrás volver a encontrar aleatoriamente en algún escenario, dispuestos a hacer un trato contigo y darte algún beneficio adicional a la vez que te amplían un poco más el lore.


Todo lo anterior se ve enriquecido por un estilo visual que recuerda a un clásico de los videojuegos como Okami, con un cell shading para los personajes que los hace resaltar en los escenarios, que parecen pinturas antiguas de criaturas mitológicas. Incluso en algunas estancias de los jefes puedes quedarte a admirar un poco el arte del nivel, lo que hace que todo en conjunto se vea hermoso e impresionante.
Distintas pieles para avanzar
Aunque bien hemos dicho que nuestra protagonista es Red, durante la primera visita podrás encontrarte a una madame que te hará una propuesta muy simple: darte más poder a cambio de tu piel, algo que puede sonar un poco perturbador, pero que está ligado a otra mecánica del juego donde, a cambio de cristales de tinta especiales que puedes conseguir al derrotar a los jefes finales, podrás hacerte con distintas apariencias para Red inspiradas en otros personajes, las cuales, más allá de ser algo estético, cambian el gameplay al ofrecernos nuevos movimientos y maneras de atacar. Desde palos de bambú hasta monedas y dados explosivos, cada nueva piel es una oportunidad de explorar nuevas maneras de jugar.

Algo parecido a lo que pasa con el otro protagonista de la historia, nuestro querido Momo, un alma de tinta ligada a Red que nos acompaña en toda la aventura y que, a través de los amuletos, cambia de apariencia y atributos para ayudarnos en combate, pudiendo mezclar dos amuletos para darle características de varios elementos y hacerlo evolucionar para que los ataques especiales sean más fuertes e incluso llevarlo a conseguir ataques definitivos que pueden sacarnos de más de un embrollo con los jefes.
Eso sí, a diferencia de otros roguelike donde se pierde todo al morir, aquí se cuenta con un árbol de habilidades que podremos ir subiendo y que se mantendrá en todas las partidas. Eso sí, amuletos, reliquias, objetos y elíxires sí tendrás que volver a conseguirlos y probar varias combinaciones. Estos son más genéricos, con aumentos de daño, salud o estados, que ya dependen del tipo de build que quieras armar para terminar la aventura.
Como último punto, me gustaría agregar que el juego es excesivamente adictivo y una partida que puedes creer en principio corta se puede extender dependiendo de tu habilidad. Para jugadores expertos en este género puede hacérseles corto, siendo fácil de dominar, pero para los que, como yo, no están tan acostumbrados, se convierte en una excelente manera de divertirse por unas horas y usarlo como distracción entre juegos mucho más extensos.

Aunque si quieres un reto, puedes intentar probar con los niveles de dificultad más altos como “pincel de dragón” que se convierte en una odisea en sí misma.Lo único que no me parece tan destacable es la música, que aunque tiene tonadas interesantes y adecuadas para cada estancia, cambiando según el escenario, se siente un poco genérica, aunque esto puede ser una apreciación personal.
Como conclusión, Realm of Ink es un juego que no reinventa el género, pero sí suele poner algunas ideas interesantes sobre la mesa, que lo hacen destacar entre las decenas de títulos del mismo estilo.

Y con esto terminamos esta reseña, pero dinos… ¿Ya probaste Realm of Ink? Te estaremos leyendo en los comentarios o en nuestras redes sociales, Facebook, Twitter, Bluesky o Instagram, no olvides que también puedes ver nuestras noticias en nuestro canal de WhatsApp.
Joseva te dice, It’s Dangerous to Go Alone! Take This.
¡Nos encantaría saber qué piensas! Deja un comentario.