Replaced, un juego que nos recuerda que para el sistema somos prescindibles

La fuerza que tienen los juegos independientes para ofrecernos obras que sobrepasan la visión artística de muchísimos estudios que tienen el gigantesco presupuesto de casas grandes como PlayStation, Xbox o Nintendo, es cada vez mayor; precisamente porque logran ser más fieles a lo que desean mostrar antes de a lo que les exige quien abre la billetera. Es bajo esta autenticidad que he logrado probar un juego que lleva la estética ciberpunk a un nuevo puerto, mezclando elementos que nos fueron comunes en la década de los años 90, para ofrecernos una historia atrapante e inquietante de la mano de la desarrolladora Sad Cat Studios y de los publishers Coatsink y Thunderful. Sin más preámbulos, La Vida es un Videojuego te trae las primeras impresiones de Replaced.

Un paisaje pixelado

Si hay algo que ha traído el avance tecnológico en el mundo de los videojuegos es justamente el cambio y la creación de nuevas estéticas, convirtiendo lo que antes era regla en una forma de hacer arte. Me explico, en los años 90 los juegos eran pixelados porque nuestros dispositivos generalmente no podían dar más, ahora, gracias a la nostalgia que nos producen todas esas horas de juego en aquel entonces, se crean títulos con una estética que recuerda los años de la cuarta y quinta generación de videoconsolas.

Replaced nace justamente rememorando cómo se veían los videojuegos hace 30 años, haciendo uso de lo que ahora llamamos HD-2D, que mezcla los sprites pixelados en fondos en tres dimensiones, no obstante, hace uso del clásico desplazamiento lateral, por lo tanto, también se puede catalogar como un juego 2.5D, en donde se le agrega una capa más de profundidad a la locomoción en dos dimensiones, sin llegar a abandonarla.

Y ahora a esos elementos visuales le agregamos una estética ciberpunk, debido a que la trama se desarrolla en una versión alternativa de los años 80 en Estados Unidos, en donde una catástrofe nuclear al final de la Segunda Guerra Mundial afectó a más de la mitad del país y, a través de varias estratagemas una corporación se hizo con el gobierno, instalando una tecno-dictadura.

En consecuencia, será posible observar los elementos comunes dentro de la propia crítica que es el ciberpunk al ultracapitalismo, que frecuentemente se ve representada en este tipo de obras: sociedades extremadamente desiguales, seres humanos que superviven de la basura de la gran ciudad, robots que ayudan a imponer el orden y fuerzas policiacas que actúan más como mercenarios y paramilitares al servicio de los privados (bueno, como siempre).

Otro elemento importante es la excelente transición que se usa al principio, de una relación de aspecto 4:3 (es decir, de televisor viejito de rayos catódicos) a una de 21:9 (pantalla ancha de cine, porque incluso usa bandas negras), con la intención de ubicarnos temporal y tecnológicamente a través de este tipo de elementos narrativos. Como resultado obtenemos una atmosfera opresiva, desesperanzadora y muy cinematográfica.

Narrativa y acción de la mano

Replaced inicia su historia con una fuerte carga narrativa, a través de cinemáticas en las que controlamos someramente a su protagonista y entendemos que este juego no va de perderse entre mapas y enemigos interminables como en los metroidvania, sino que se va a tomar su tiempo para contarnos una historia.

Eso no significa que no vaya a haber acción, en determinados momentos nuestro protagonista se verá rodeado de enemigos, a los cuales debemos vencer en su totalidad para avanzar. Aquí es donde destaca la acción, que nos exige ser precisos en la ejecución, ya que, en los combates se usa la mecánica de flujo libre, en donde no solo debemos atacar como loquito; será posible observar a través de un indicador (amarillo) cuando vamos recibir un golpe, logrando realizar contraataques si pulsamos el botón a tiempo. Habrá golpes enemigos que no se puedan contraatacar (indicador rojo), por ende, también debemos esquivar y posicionarnos mejor, especialmente porque, en un juego de dos dimensiones, va a ser muy fácil que nos rodeen los enemigos.

Además, el daño lo realizamos con una especie de porra que se transforma en pistola, la cual podemos activar luego de asestar golpes y contraatacar de forma exitosa, realizando un disparo letal para luego tener que volverla a recargar. De hecho, si disparas a quemarropa, justo cuando van a atacarte, podrás realizar diferentes ejecuciones que resaltan por su espectacularidad.

Mientras avanzas también desbloquearás nuevas habilidades, como una ráfaga de disparos, una onda de choque o un ataque pesado que sirve para romper los escudos y defensas de algunos enemigos, esto te exige estar al tanto de cada botón que pulsas, ya que, en nivel difícil, fallar puede significar la muerte.

También podrás encontrar diversos acertijos para avanzar a lo largo de tu aventura, muchos de ellos contextuales, que tienen que ver con acomodar de forma básica algunas plataformas para llegar a puntos más altos. Hasta algunos otros que te pueden tomar más tiempo si no logras entender la cascarita puesta por los desarrolladores (sí, me refiero a la contraseña del capítulo 3). Esto permite que el juego transite entre acción, tensión y calma, llevando la historia de forma perfecta, ya que esta transición de emociones es esencial para digerir todo lo que estamos viendo y disfrutar de forma adecuada cualquier obra (se usa en la música, en los libros y en el cine).

A su vez, es posible desviarse un poco del camino principal (como dije, no es un metroidvania), para encontrar algunas mejoras de salud, velocidad de recarga de la pistola y elementos de lectura que explican el macrocontexto, entendiendo cómo es la vida para las víctimas del sistema y cómo la Corporación se hizo con el control de todo. Aquí quiero agregar la excelente transición que se genera cuando abrimos el menú para leer estos elementos, ya que la cámara salta desde el costado de la pantalla para ofrecernos una visión en primera persona del dispositivo móvil que usan para comunicarse, una especie de teléfono celular llamado Wingman, una clara referencia a los Walkman de Sony.

Un pasado con sabor a futuro

Replaced inicia con un científico llamado Warren Marsh, quien es el creador de una inteligencia artificial llamada R.E.A.C.H (Research Engine for Altering and Composing Humans), la cual es el centro del propósito y operación de la Corporación Fénix. Una empresa que logró hacerse con el control de los EEUU a partir de propaganda y de una manipulada industria de donación de órganos. R.E.A.C.H categoriza a los seres humanos según su compatibilidad genética para aumentar el éxito de los trasplantes de cualquier órgano.

El problema es que, son los ricos los que solicitan los órganos y los pobres los que deben sí o sí venderlos o “donarlos”, entre comillas esa última palabra, porque a medida que avanzamos en la historia descubriremos que la corporación ha extraído órganos forzando a sus donantes y abandonándolos a su suerte, convirtiéndolos en «despojos». Y sí, usan esa palabra para referirse a cualquier persona que ya no posee utilidad para la corporación y, por ende, son expulsados, a través de las cloacas, de la ciudad amurallada donde viven quienes disfrutan de esa macabra organización social.

No obstante, un accidente en el laboratorio en donde se encuentran Warren y R.E.A.C.H, termina por atrapar a esta última en el cuerpo del científico, experimentando por primera vez la humanidad y entendiendo qué es lo que ha venido haciendo la Corporación Fénix con las personas menos favorecidas.

De ahí el nombre de la aventura que nos espera, Replaced se traduce al español como reemplazado, porque es lo que son los seres humanos para el sistema implementado por la Corporación, un conjunto de órganos prescindible, reemplazable; medidos a partir de nuestra importancia para el mismo: si eres un barrendero, serás un despojo para un alto ejecutivo o un general de la policía.

Siempre me ha parecido importante destacar qué es lo que quiere transmitir un videojuego a través de todos sus elementos y Replaced es un título que sabe contar una historia, que usa elementos cinematográficos y los logra encajar en dos dimensiones con protagonistas pixelados, brindándonos una trama cruda y triste, que parece no mostrar una época anterior y alterna a la nuestra, sino una premonición de un futuro deshumanizado por culpa de los ultrarricos y el capitalismo, por medio de un videojuego que brinda dosis de acción e introspección en partes iguales.

Para concluir, quiero dejar esta reflexión: el uso de la inteligencia artificial no ha permitido que las personas logren plasmar su ideas y arte de la forma que siempre quisieron; sino, por el contrario, ha reemplazado precisamente a los artistas (escritores, dibujantes, pintores, músicos) de muchas industrias, que ya de por si eran rentables y que ahora aumentan ganancias a partir de los despojos creados por el capitalismo; un sistema que justifica la ganancia y el crecimiento económico a cualquier costo, en donde todos los que no tengamos el dinero suficiente, eventualmente seremos reemplazados.

La imagen muestra una captura del videojuego Replaced, en donde es posible observar una ciudad futurista y a su protagonista contemplándola. También se puede leer la calificación dada por el medio especializado en videojuegos, La vida es un videojuego.

Hasta aquí la reseña de Replaced, antes de irte a enfrentar a las grandes corporaciones respóndeme, ¿ya pudiste probar este juego?, ¿qué otros títulos con estética ciberpunk has probado?, ¿no tienes un par de rodillas sanas para mí? Déjame tu respuesta aquí abajo en los comentarios o a través de Facebook, Twitter (X), Instagram y Bluesky. Así como seguirnos en nuestro canal de WhatsApp.

Calachoowie te dice, see you space cowboy…

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