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Voice of Cards: The Isle Dragon Roars, la magia escondida en un mazo de cartas

Cuando escuchamos de un juego dirigido por Yoko Taro, el genialísimo e incomprendido creador de joyas intergeneracionales como Drakengard y Nier, muchos levantaron la mirada buscando de qué se trataba, pues saben que hay genialidad detrás de lo creado por este hombre. Entonces nos damos cuenta de que el juego anunciado es uno de cartas, así es, pasar de una de las sagas más reconocidas del RPG a un juego de cartas resultó extremadamente extraño, pero, parece ser que este hombre sabe lo que está haciendo, creando un título con la desarrolladora Alim y publicado por Square Enix para PlayStation, Nintendo y PC. Sin más preámbulos, hoy La Vida es un Videojuego te trae la reseña de Voice of Cards: The Isle Dragon Roars.

Un mundo encogido en un tablero

Cuando el juego inicia, uno espera estar inmerso en partidas de cartas mágicas, como Yu-Gi-Oh! o Hearthstone, pero no, se nos presenta todo un mundo a través de un tablero de cartas y no de partidas contra rivales. Por lo tanto, algunos podrían decir que no hay gran detalle en esto, y es que la animación del juego no va a pasar de mostrarnos el tablero y el campo de juego donde se despliegan las cartas; en estas se puede detallar el escenario y en otras a los personajes, dispersos sobre la mesa, como representando la historia que Voice of Cards quiere contar. Y lo consigue, todo gracias a la voz del Maestro del Juego, el narrador, quien nos acompañará a lo largo del viaje, quien logra unificar todo lo que vemos en la pantalla a través de sus palabras. En este último punto me encuentro frente a una dicotomía, pues me hubiera gustado escuchar la voz de otros personajes, para hacer el juego más inmersivo, pero, por otro lado, al hacerlo se rompe el hechizo que genera el narrador de ser el Maestro del Juego, el dueño de nuestro destino.

Los escenarios estarán retratados por múltiples cartas alineadas a lo largo de la mesa; el bosque con árboles dibujados, el desierto como arenas y dunas, la planicie con verdes pastos, los muros como piedras, etc. apareciendo agrupadas para que, en nuestra cabeza, imaginemos los paisajes. Los personajes, también aparecerán de esta forma y cuando hablen entre ellos habrá un primer plano sobre sus cartas, logrando apreciar el gran detalle de los protagonistas y antagonistas en cada una de ellas. Finalmente, sumemos la música compuesta por Keiichi Okabe, compositor conocido por participar en títulos como Tekken, Drakengard y Nier; centrada básicamente en aumentar la inmersión, pues las melodias cambian según el escenario o la situación retratada, aunque debo resaltar que, al principio de cada capítulo hay una introducción de lo que sucederá en nuestra aventura con una canción bellísima que nos anima a seguir jugando.

Alea jacta est

Tal como he expresado más arriba, este título podría llegar a recordarnos otros juegos de cartas en su primerísima impresión, pero no. Está más ligado, de hecho, a videojuegos RPG clásicos, como Final Fantasy o Dragon Quest (por hablar someramente de algunos), pues tiene sus características principales: combate por turnos, adquisición de puntos de experiencia, subida de nivel, exploración, mejorar nuestro equipo encontrándolo en tiendas o cofres del tesoro, daño representado por números, etc., con la diferencia de que todo esto sucede en un mundo creado por cartas, lo que le da una identidad única al título.

Ahora, si bien su servidor no ha disfrutado de noches de Calabozos y Dragones, tengo varios amigos cercanos que me han hablado de cómo se desarrollan sus aventuras y no puedo dejar de desligar a Voice of Cards a este juego de rol, pues coincide en varios elementos. El primero es el narrador, quien hace de Maestro del Juego, poniéndonos en situaciones y eventos aleatorios que se definen por la decisión que tomemos. De igual manera, muchos ataques y efectos dependen del número que saquemos en los dados, tal y como sucede en D&D (Dungeons & Dragons), en donde muchas dinámicas están determinadas por la suerte, por los dados. Otro asunto que lo aparta de los RPG actuales, es el uso de las habilidades especiales, que se gestionan a partir del gasto de cristales mágicos, los cuales se cargan de a uno en uno cada turno, quiere decir que debemos ajustar nuestra estrategia para lograr lanzar técnicas específicas, ahorrando los cristales.

Además, debo destacar un minijuego de cartas (obviamente), que se centra un poco en el póker, ya que se deben formar manos combinadas con pares, tríos o escaleras (de tres cartas), para ir sumando el puntaje de estas, turno tras turno. La diferencia, subyace en las modalidades que posee, en las cuales, cada carta también viene con un monstruo dibujado y un efecto único cada vez que se usa en una mano combinada, logrando quitarles puntos a los rivales e incluso evitando que jueguen en el próximo turno. Un minijuego entretenido, pero demasiado aleatorio para mi gusto.

La parte más tediosa es la exploración de los escenarios, pues se presentan enormes, a través de la mesa con cartas bocabajo hasta donde alcanza la vista, las cuales se develan a medida que movemos una ficha sobre ellas (como una especie de niebla de guerra). Digo tediosa, porque el mundo se ve vacío y la exploración resulta molesta cuando en muy poco tiempo tienes a enemigos acechando y eventos aleatorios que se repiten una y otra vez, llegando a hacer repetitiva la experiencia.

El alma de las cartas

La historia de Voice of Cards nos pondrá en la piel de Stóbal, un ambicioso espadachín que por objetivo quiere la gloria de matar al dragón, con la ayuda de varios compañeros, quienes comparten su tarea y ayudarán en la aventura a partir de las diferentes habilidades que poseen. La trama se devela de forma serena y amigable, en algunas ocasiones nos hará reír y en otras nos mantendrá en tensión, lo que es increíble para un mundo que está creado absolutamente en dos dimensiones, gracias a las cartas.

Su duración es precisa, algo corta frente a otros juegos RPG, sin embargo, por el estilo que mantiene, podría hacer que muchos deserten antes de terminar. Es un título que engancha, pero que teniendo la posibilidad de ofrecer algo nuevo, en cada paso que da, empieza apegarse mucho al género. Aun así, consigue resaltar por su estética y es lo que más atraerá a los jugadores, pues no ves algo así todos los días. En conclusión, Voice of Cards: The Isle Dragon Roars logra resaltar en las diferencias y traer a la mente muchas aventuras de otros juegos de rol. Además, cabe resaltar que puede disfrutarse mucho más de forma portátil, como en la Nintendo Switch; pues en esta versión tiene habilitada la pantalla táctil y podremos arrastrar las cartas sobre el tablero, agregándole un plus que no tiene en PlayStation. No es un videojuego para todo el mundo, pero, en definitiva, es uno que merece la oportunidad.

Hasta aquí la reseña, ahora cuéntame, ¿has probado este juego? ¿No te atrae su curiosa estética? ¿Te gustaría jugar D&D? Déjame tus respuestas aquí abajo o en Facebook, Twitter e Instagram.

Calachoowie te dice, see you space cowboy…

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