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Final Fantasy VII Remake, una obra maestra devuelta a la vida

En 1997, Squaresoft quería llevar a una de sus sagas más aclamadas a un nuevo nivel, quería dar al fin el salto generacional dentro de los RPG y como resultado, trajeron a Final Fantasy VII, una de las entregas más aclamadas de todos los tiempos, tanto así que, a partir de su exitoso estreno, se han sacado producciones entre juegos, películas y libros que buscan ampliar el universo y las historias entorno a este. Incluso lanzaron una demo técnica que mostraba la capacidad que tenía una PS3 en el E3 de 2005, recibida entre vítores y emoción, pensando que habría un remake para la séptima generación, pero que nunca se llevó a cabo. Por tal razón, no era de extrañar que en este 2020 los fanáticos de esta saga estuvieran tan emocionados con su tan anhelado lanzamiento, por eso, La Vida es un Videojuego te trae la reseña de Final Fantasy VII Remake.

Reviviendo a Midgar.

Lo primero que salta a la vista es el excelente apartado artístico del juego, con un intro que nos lleva a 1997, cuando probábamos por vez primera el juego, aunque, con tres generaciones de consolas más adelante, esta introducción se ve magistral, con la valiente Aeris saliendo del callejón y Avalancha atacando el reactor de mako.

Además, el modelado de los héroes es impecable, con detalles alucinantes en cada uno de ellos, tanto en la vestimenta como en la actuación de voz, la cual nos permite ahondar en la personalidad de estos de un modo mucho más profundo, pues hay que recordar que el original estaba hecho enteramente con subtítulos y globos de texto; logrando percibir en esta entrega, la extroversión de Aeris, el estoicismo de Cloud, los dilemas de Tifa y el liderazgo intransigente de Barret, de una forma que hace 20 años no se hubiera podido. De hecho, Kazushige Nojima, guionista de la primera versión y del remake dijo que aplicar estas nuevas capas a las personalidades de los protagonistas fue relativamente sencillo, pues se contó con todas las ideas originales de 1997 y que por cuestiones de tecnología no salieron a la luz:

“Como el aspecto físico de los personajes se hizo mucho más realista, tuvimos la necesidad de hacer que su aspecto interno fuera igual de realista. Lo primero fue recuperar las personalidades que había imaginado para estos personajes tiempo atrás, creando el original, así que escribí el guion basándome en esos recuerdos […] No era exactamente mostrar una nueva cara de los personajes, sino recuperar una que existió en el pasado pero que no fue representada del todo.”

Kazushige Nojima en entrevista con IGN.

Pero, y es un gran, pero, no se usó el mismo empeño en detallar los escenarios, encontrando de forma recurrente texturas planas y figuras muy poligonales en estructuras que debían ser redondeadas; el peor caso es el de las flores de Aeris, que, si bien en cortes de escena, se ven muy reales, fuera de estos, parecen hechas de cartón. Además, en un fallido intento de hacernos sentir minúsculos frente a la enorme Midgar, pusieron imágenes prerenderizadas en 2D de las barriadas cuando tenemos la posibilidad de admirarlas desde lo alto de las plataformas de la majestuosa ciudad, y es que ni siquiera es una imagen en alta definición y la profundidad del horizonte se ve alterada por este mal recurso.

Por otro lado, tenemos la música, la cual es uno de los mejores apartados del juego; compuesta por Nobuo Uematsu, el mismo que ha trabajado en los temas de Final Fantasy del I al XIV y de otros juegos de culto como Chrono Trigger. Nadie más hubiera podido hacerlo mejor, pues logra poner a nuestra disposición canciones tan características de la entrega original, pero con mejores arreglos, sintiéndonos atrapados por la nostalgia en las escenas y la emoción en los combates.

En la piel de Avalancha.

Square-Enix, sabiendo que esta era una oportunidad, no solo para que los fanáticos más acérrimos de la saga pudieran disfrutar de nuevo este juego, sino para darle oportunidad a quienes por primera vez se adentraron en la saga, cambió el sistema de turnos tan conocido en otras entregas, por un híbrido de acción entre Kingdom Hearts y Final Fantasy XII. Es decir, que nuestros protagonistas deberán atacar como se haría en un hack and slash, además de esquivar y bloquear ataques, estos llenarán nuestras barras de acción, lo cual nos permitirá ejecutar hechizos y habilidades personales. Lo cual se siente muy natural, como si de turnos aún se tratara, pero sin la pasividad que ofrece este sistema. Así bien, la dinámica de los límites seguirá vigente, esos ataques poderosos que nos sacarán de dificultades cuando hayamos recibido e infligido cierta cantidad de daño.

Como he dicho antes, el juego camina con perfecta gracia y equilibrio entre la nostalgia y lo nuevo, por ende, vuelve a traer a nosotros el sistema de materias, que nos permite usar diferentes hechizos y habilidades con nuestros personajes, funcionando tal y como lo hacía en 1997, engastándolas en nuestras armas y armaduras, creando posibilidades para el estilo de pelea de cada uno. Estas materias irán subiendo de nivel como nuestros personajes, mejorando su función en cada ascenso, dividiéndose en categorías, fácilmente reconocibles por su color:

  • Materias verdes: Nos permiten ejecutar hechizos, ya sean de ataque, de sanación, de estados beneficiosos o alterados, como los ya conocidos Piro, Cura o Bio.
  • Materias azules: Nos permiten potenciar otras materias, combinándolas en ranuras vinculadas podremos mejorar nuestro ataque o resistencias a ciertos efectos y elementos.
  • Materias amarillas: Nos permiten tener nuevas habilidades personales (no usan puntos mágicos), tales como Análisis, Chakra u Oración.
  • Materias moradas: También conocidas como especiales, tienen funciones diferentes, como potenciar nuestra salud o darnos habilidades que alteran el combate, por ejemplo, la materia Primeros Auxilios lanza de forma automática el hechizo Cura en caso de estar en aprietos.
  • Materias rojas: Nos permiten invocar a las fantásticas criaturas tan conocidas en Final Fantasy que nos apoyarán en combate (más adelante profundizaré en este tema).

A propósito, tenemos el sistema de progreso en las armas, las cuales irán adquiriendo puntos de habilidad cada vez que subimos de nivel, estos puntos los podremos gastar en diferentes habilidades pasivas que influirán enormemente en batalla, aumentando nuestro daño, defensa o dándonos una oportunidad más cuando recibimos un golpe fatal. De igual manera, cada personaje tendrá a su selección 6 armas distintas, cada una con un progreso diferente, lo que nos permite cambiar el estilo de lucha de cada personaje, según nuestro gusto o necesidad, por ejemplo, habrán armas centradas en aumentar nuestro desempeño mágico y otras el físico.

Ahora bien, retomemos lo de las invocaciones, las cuales seguirán siendo igual de majestuosas y poderosas, sin embargo, su participación ya no se limitará a un solo ataque e irse; esta vez se quedarán con nosotros por determinado tiempo y cada vez que llenemos una o dos barras de acción podremos ejecutar sus habilidades especiales, lo que recuerda un poco a Final Fantasy XIII. Te preguntarás entonces ¿cómo conseguiremos estas criaturas legendarias? Con una ejecución magistral; a sus desarrolladores se les ocurrió derrotarlas en combate para así ganarse su gracia, y te advierto, no serán combates fáciles.

Entre la magia y la tecnología.

No me cansaré de insistir en el gran trabajo que se logró hacer entre lo nuevo para ofrecer y la nostalgia, y uno de los puntos en donde más destaca esto, es su apartado histórico. He de confesar que cuando escuché que este no sería el juego completo, sino que sería la primera parte me molesté; pensaba en lo horrible que sería que tuviéramos que pagar por cada una que sacaran y seguramente agregarían argumento en la historia, convirtiéndolo en una especie de horrible relleno, como si de un anime se tratara. Sin embargo, los guionistas se atrevieron a ir más lejos y ahora con el juego terminado, debo decir que entiendo por qué lo hicieron, pues pensando en la generación actual, quisieron aumentar a fondo la historia, agregando nuevo contenido, en todos los aspectos; un claro ejemplo es Biggs, Wedge y Jessie, los miembros de Avalancha, a quienes no se les había prestado mucha importancia en la entrega original, por el contrario, en esta se profundiza en ellos bastante, llegando a considerarlos parte del equipo, igualmente, se sumaron nuevos personajes, jefes y arcos argumentales, que permitieron ahondar en las personalidades tanto de los principales como los secundarios.

A su vez, las misiones secundarias también nos llevan a lo mismo, conociendo la situación de las personas que superviven en las barriadas y cómo a través de nuestras acciones mejorarán un poco sus vidas (de hecho, si quieres el vestido más hermoso para Aeris, deberás completar todos los encargos en el capítulo 8). Asimismo, se debe destacar la aparición de Cait Sith y Red XIII, que, si bien en este caso no son jugables, nos hacen saltar de la emoción cuando los vemos en pantalla y a los cuales seguramente podamos controlar en las siguientes entregas.

En conclusión, siento que Final Fantasy VII Remake, ya es un juego imprescindible de esta y la próxima generación, que logra traernos un estilo de combate exigente, dinámico, sin abandonar lo que tanto nos gustó de su entrega original, con una historia a la altura y un diseño de personajes impecable, metiéndonos de lleno en esa estética ciberpunk que tanto nos atrajo hace más de 20 años, creando una combinación perfecta, que nos mantendrá entre la alegría, la emoción y la tristeza.

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Calachoowie te dice, see you, space cowboy…

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